INCERTIDUMBRES. Un ensayo sobre la precariedad laboral de los artistas

Uncertainties. An essay about the artist’s job insecurity

Por: Erika Orozco Lozano

Artista Visual y Estudiante de la Especialización en Gestión Cultural | Universidad Nacional de Colombia

erorozcol@unal.edu.co

Figura 1.  Colectivo trece lunas (2017). Dar [Performance]. Manizales: II Festival de Performance Manizales. Fotografía por BetancourtB

Una de las grandes transformaciones en el campo del arte, en el último siglo, se puede ver en los cambios que ha sufrido el quehacer artístico. No es sorpresa para nadie que pasamos de trabajar largas jornadas en talleres y academias, para dedicarnos a otras prácticas (propias de campos laborales con formas de producción y circulación radicalmente distintas a las del arte tradicional). Pienso que esto ha sido posible porque la idea de perpetuar un arte con «A» mayúscula ha ido desapareciendo, cada vez somos más las personas que manifestamos un interés por un arte que reflexione y actúe en torno a los problemas actuales. Me interesan las investigaciones artísticas que se acercan a problemáticas de orden social, económico, político y cultural. Un ejemplo, es la acción «Dar» del Colectivo trece lunas, realizada en la plaza de Bolívar de Armenia. Los artistas se inclinaban en el piso, con las manos en posición de recibir, como una forma de problematizar la mendicidad en la ciudad, en donde es una práctica cotidiana dar una «monedita» a las personas de la calle.

Figura 2.  Colectivo trece lunas (2017). Dar [Performance]. Manizales: II Festival de Performance Manizales. Fotografía por BetancourtB

El colectivo piensa que la acción de «pedir» es realmente una forma de «dar», una forma de exponerse y de abrirse al otro. Aunque no es la intención de la obra, no puedo evitar preguntarme si acaso los artistas no tenemos una relación con la mendicidad: nos exponemos, nos abrimos, nos damos al otro y, en contraprestación, muchas veces no recibimos ni siquiera una monedita. Esta situación nos ha obligado a buscar otras formas de «sobrevivir», nunca antes habían existido tantos artistas desempeñándose como profesores, curadores, talleristas, emprendedores, vendedores de productos, gestores culturales, pintores de casas, decoradores de interiores, entre otros oficios; esto en el caso de los que encuentran un lugar cercano al arte donde obtener algo de dinero, otros se dedican a oficios muy alejados a nuestra profesión.

Debemos enfrentar todo tipo de inconvenientes, porque no existe un campo laboral que nos acoja, tampoco programas institucionales de apoyo a los egresados que nos ayuden a desempeñarnos en las áreas en las que fuimos formados. En todo caso, no hay mucho lugar para la producción artística independiente; los artistas, si queremos seguir siéndolo, debemos ser nuestros propios «gestores», estar detrás de convocatorias, detrás de las salas de exposiciones, detrás de los curadores, detrás de un trabajo mal remunerado… no solo no contamos con los recursos suficientes para continuar nuestros procesos de creación, sino que, en ocasiones, ni siquiera podemos suplir nuestras necesidades básicas.

1. El sueño de Exponer

Cuando por fin culminamos nuestros estudios, nos enfrentamos a todo tipo de incertidumbres. Tomamos la decisión de exponer, de presentar nuestro trabajo a las convocatorias realizadas para participar en los pocos eventos artísticos de la región. Las instituciones culturales de las ciudades pequeñas e intermedias colombianas parecen interesadas en apoyar las artes plásticas, sin embargo, los espacios expositivos suelen contar con muy poco presupuesto. El año pasado, por ejemplo, participé en el “Segundo Salón de artistas, Quindío sí crea”, con una obra titulada Mutualismo e Hibridación. Dispositivo para descubrir Nuevas Especies, en esa ocasión robaron cinco de las piezas que conformaban mi obra, al preguntar el motivo tanto la curadora como el entonces secretario de cultura respondieron que la sala de exposición no tenía presupuesto para garantizar la seguridad de la misma y mucho menos para responder por las pérdidas.

Figura 3. Orozco, E. (2019). Mutualismo e Hibridación. Dispositivo para descubrir Nuevas Especies [Instalación]. Armenia: Segundo Salón de Artistas Quindío Sí crea. Fotografía cortesía de la artista.

La desfinanciación no es el único problema, la gestión y el trato a los artistas deja mucho que desear. La sala Roberto Henao Buriticá de la Gobernación del Quindío, en un evento realizado por la Secretaría de Cultura, demostró que no está preparada para comprender las propuestas de la nueva generación de artistas, mucho menos para sortear dificultades. En mi caso no me pagaron el valor de la obra, ni siquiera realizaron una disculpa formal o el denuncio del robo ante las autoridades competentes, seguramente evitando el escarnio público. Incluso, insinuaron que el robo era mi responsabilidad por no aclarar que las piezas no podían sustraerse de la sala. Al parecer debía instalar un letrero que dijera “por favor no se roben mi obra” (quizá lo hubiera puesto si estuviera en las bases de la convocatoria). El hurto es acolitado en la gobernación, los artistas no sabemos qué esperar.

Figura 4. Orozco, E. (2019). Mutualismo e Hibridación. Dispositivo para descubrir Nuevas Especies [Instalación]. Armenia: Segundo Salón de Artistas Quindío Sí crea. Fotografía cortesía de la artista

En las academias y museos de la región siguen primando los debates en torno a lo que es o no es arte, debates que se traducen en disputas en torno a quién es o no es artista. En este mismo espacio expositivo han pasado otro tipo de escándalos relacionados con esta actitud conservadora, la administración ha llegando incluso a censurar artistas porque no cumplen sus expectativas. Recordemos cuando el entonces gobernador de Armenia solicitó desmontar, en plena inauguración, una obra del artista Gustavo Valencia (Ver artículo). Arguyendo que la obra era «abominable», porque hacía referencia a prácticas homosexuales. En el último año, los entes gubernamentales se han propuesto respaldar las llamadas «empresas creativas», apoyos que —hasta el momento— se han materializado en ferias o préstamos, que han terminado por promover la producción de artesanías, haciendo circular productos que las personas puedan llevarse a sus casas, siguiendo el plan de convertir la región en destino turístico: paisaje cultural cafetero.

2. Emprender la huida

Cada vez se hace más difícil cumplir las aspiraciones de un estudiante de arte, mucho más si implican vivir de hacer obra. Nos enfrentamos diariamente a la incertidumbre; desde que estamos estudiando nos preguntamos si podremos vivir del arte o cómo pagaremos las cuentas mientras realizamos nuestras obras, todo porque vivimos en una ciudad que no solo brinda pocas oportunidades laborales, sino que carece de interés por las dinámicas actuales del arte. Al graduarme he tenido que desempeñarme en otros campos laborales, ser una “todera” [1]. Todo porque la sociedad naturalizó la idea de que los artistas profesionales vivimos en un estado de desempleo permanente. Pocos logran vivir del arte que producen; la idea de vivir de nuestro arte es casi un mito… parece un lugar privilegiado que solo pueden alcanzar los artistas reconocidos en la capital o aquellos que hacen sus obras por encargo al gusto de los gobernantes.

La falta de opciones laborales, sumada a la desatención institucional de los espacios expositivos, son algunas de las razones por las que suele haber una diáspora de artistas hacia las grandes ciudades, fenómeno que contribuye a que los circuitos del arte de la región sean incipientes. Los cruces culturales en el arte suelen ser muy fructíferos, sin embargo, muchos de los artistas “desplazados”, terminan por legitimar un arte centralizado; no solo copian un estilo o una técnica, sino que prefieren olvidar el arte que hace referencia a los problemas del lugar donde provienen (hasta cambian de acento).

3. Flexibilidad laboral

Ulrich Beck, en su texto Un nuevo mundo feliz: La precariedad del trabajo en la era de la globalización, presenta un panorama que me ha permitido reflexionar en torno a la vida laboral de los artistas. En la primera parte del libro, menciona que en países como Brasil un gran número de sus habitantes son trabajadores independientes que se mueven en varios campos laborales. Los llamados nómadas laborales no se dedican a un solo oficio, sino que por el contrario tienen varios empleos, yo diría que más que empleos son “rebusques”, lo que hacen que vivan en la inseguridad económica, sin poseer un ingreso fijo al mes. Este fenómeno Beck lo denomina como “trabajar a la brasileña”, resaltando que se trata de una práctica que comienza en las periferias de la cultura occidental y que, poco a poco, se desplaza hacia el centro. En sus propias palabras: “La multiplicidad, complejidad e inseguridad en el trabajo, así como el modo de vida del sur en general, se están extendiendo a los centros neurálgicos del mundo occidental” (2000, p. 9). Trabajar a la brasileña ya no es un síntoma del desempleo latinoamericano, se ha convertido en un modelo de los países en los que se concentra la riqueza y el poder en el mundo occidental.

Pienso que los artistas de las ciudades intermedias somos personas especializadas en esta forma de trabajo, lamentablemente pocos trabajamos en un sector que nos permita una estabilidad económica. Para Ulrich Beck la sociedad laboral formal está por desaparecer, la precariedad del trabajo se manifiesta tanto en el sector privado, como en el estatal, ambos bajo la consigna de la “flexibilidad”. Esto quiere decir, que las personas cada vez están más expuestas a ser reemplazadas y sustituidas. Este tipo de fenómenos trae consigo un “efecto dominó”, en el cual no se vislumbra con facilidad la caída de la última ficha; sin embargo, sabemos que se trata de una flexibilidad que no es muy conveniente desde el punto de vista del trabajador, mucho menos si es artista (permite despedir, bajar sueldos, rebajar horas pagas de trabajo, cambiar las contrataciones de tiempo indefinido a renovables, etc.).

La flexibilidad laboral, como dice Ulrich Beck, significa que se “traspasan los riesgos a los individuos” (2000, p. 9). El Estado y el sector privado han estado intentando liberarse de sus responsabilidades asistenciales. Las personas jóvenes tendremos que laborar gran parte de nuestras vidas sin prestaciones, sin salud y será casi imposible contar con una pensión: “En todo caso, hay una cosa bien clara: la inseguridad endémica será el rasgo distintivo que caracterice en el futuro el modo de vida de la mayoría de los humanos, ¡incluso de las capas medias, aparentemente bien situadas!” (Beck, 2000, p. 11). El campo del arte, en Colombia, ha estado dominado por la consigna de la “flexibilización” durante mucho tiempo. Los artistas hemos tenido que soportar el fenómeno de las relaciones laborales de riesgo. Lo que puede traducirse a un: “confórmate, pues tus conocimientos y diplomas ya no sirven, y nadie te puede decir lo que tienes que aprender para poder ser útil en el futuro” (Beck, 2000, p. 10). Sufrimos un estado de inseguridad laboral constante, estamos tan acostumbrados al rebusque que la idea de un empleo estable nos parece extraña.

Los artistas debido a nuestra formación creativa parecemos encajar perfectamente en las formas del llamado “individualismo empresarial”. De alguna manera, la situación actual es una expansión a los demás campos laborales de la precariedad que ha sido —desde hace tiempo— parte de nuestra cotidianidad. Podría decirse irónicamente —sin ánimo de desprestigiar otras disciplinas— que tenemos una ventaja ante los demás para afrontar esta condición y es que a los artistas siempre nos ha acompañado la incertidumbre.

4. ¿La resignación?

Según Beck, en nuestras sociedades, el “trabajo” se ha naturalizado, parece no tener un concepto opuesto, ser “adicto al trabajo” es algo avalado y aplaudido. Sin embargo, esta concepción del campo laboral no ha existido en todas las culturas. En Grecia y Roma, por ejemplo, las personas que trabajaban eran aquellas que no eran libres (aquellas que incluso no eran consideradas parte de la sociedad). El debate, el ocio y la acción política eran mucho más importantes que el trabajo. En aquel tiempo, el trabajo excluía al individuo, hoy no se concibe al individuo sin trabajo.

Los artistas hemos llegado a ser juzgados por nuestras prácticas. La desconfianza se debe a que nos hemos enfrentado durante más tiempo a los prejuicios morales que se aferran al trabajo compulsivo (dependiendo de una empresa privada o del estado). Nos han inculcado que quienes trabajan todo el día son ciudadanos de bien que no fuman, no beben, no se drogan, no roban… Esa es una de las ideas con las que nos hacen “regalar” nuestro tiempo libre, nuestra vida. Muchas veces he pensado que el ritmo actual del trabajo solo sirve para minimizar al sujeto, para que no piense, para dominarlo y para mostrarle que solo es un eslabón prescindible en la cadena de producción.

Podría decirse que la flexibilidad laboral es algo positivo si pensamos —por ejemplo— en las maneras en que podemos organizar nuestro tiempo «libre». Siguiendo a André Gorz, Beck sostiene que estos trabajos son una «oportunidad» para el disfrute del tiempo y la falta de crecimiento laboral es una «oportunidad» para volvernos más activos. Esto parece muy seductor, porque a la hora de crear buscamos nuestras propias metodologías (generalmente en horarios variables) y necesitamos tener un tiempo para la creación o como algunos lo llaman entrar en otra temporalidad, una temporalidad coherente con el proyecto creativo que se quiera realizar. Sería maravilloso pertenecer a una sociedad de ciudadanos más activos que ya no “vegeta” en los brazos del Estado. Una sociedad de trabajadores con una “conciencia” de los problemas y la situación actual. Personas que —gracias a su propio dominio del tiempo— pudieran realizar acciones coherentes con los fenómenos de la vida contemporánea y ser remuneradas por sus empeños. Sin embargo, esta sociedad parece estar cada vez más lejos y el sueño de la flexibilidad deja muchas preguntas sin resolver [2].

Notas

[1] La artista y gestora cultura de la ciudad de Manizales Laura Puerta, en su conferencia Profesión todera (2018), relata su experiencia en el campo del arte y como se ha tenido que desempeñar en distintos campos, artista, curadora, museógrafa, galerista y gestora. Teniendo que enfrentarse no solamente a las dificultades propias de la producción artística o la formación de públicos del arte, sino a la desatención en que el estado tiene a los proyectos culturales que crean espacios creativos y expositivos para las artes plásticas.

[2] El mismo Beck, después de presentar argumentos a favor del trabajo flexible, se pregunta: «¿No se excluye con ello a los que no pueden participar en la vida social y política porque se hallan económicamente con la soga al cuello y culturalmente marginados? ¿No responde, por consiguiente, la idea de la democracia cívica a un idilio de las capas medias? Finalmente, ¿no se abre así, de manera contraproducente, un filón de salarios baratos que contribuye a la supresión del trabajo regular?» (2000, p. 14)

Referencias

Beck, U. (2000). Un nuevo mundo feliz. Barcelona: Paidós.

Puerta, L. (19 de abril 2018). Profesión todera. [Conferencia]. Manizales: Ciclo de conferencias de estética y teorías del arte contemporáneo (CCETA).

Santanilla, E. (2017). Gobernador del Quindío ordena retirar obra de arte de una exposición. Bogotá: Las 2 orillas. Disponible en: https://www.las2orillas.co/gobernador-del-quindio-ordena-retirar-obra-arte-una-exposicion/


Como citar:
Orozco, E-T. (2020). Incertidumbres. Un ensayo sobre la precariedad laboral de los artistas. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 2 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2020/04/10/incertidumbres/

Fecha de recibido: 10 de febrero de 2020 | Fecha de publicación: 11 de Abril de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

NARRARSE A UNA MISMA. Sobre la novela gráfica «Virus Tropical» de Power Paola

Narrate yourself. About Power Paola’s graphic novel “Virus Tropical”

Por: Laura Camila Ramos

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas

pepperslaura@gmail.com

Figura 1. Gaviria, P. (2017). Virus tropical [Película]. Bogotá: Timbo estudio.

El arte es una ventana abierta, una herramienta transformadora, generosa y potente; no solo sirve para expresarse sino para contar historias, problemáticas y teorías. Dentro de las distintas maneras de comprender el arte, quisiera hablar del arte como denuncia, el arte que sirve para mostrarle al mundo cómo las mujeres escribimos relatos íntimos que se convierten en piezas de arte político y que tocan un sin fin de sensibilidades en el cuerpo de otras mujeres. En este caso les hablaré sobre Virus Tropical, una novela gráfica cotidiana y autobiográfica, escrita y dibujada por la artista Paola Andrea Gaviria, conocida como Power Paola (blog). Sigo su trabajo desde hace muchos años, su quehacer es constante y comprometido; me interesan sus reflexiones sobre el dibujo como práctica vital y la manera en que genera conexiones y procesos colectivos con mujeres latinoamericanas.

El arte es una manifestación de lo que llevamos dentro. En el arte se hace visible cierta intimidad que, con el tiempo, se convierte en cuestionamientos colectivos; preguntas que incomodan, que -por obligación- necesitan ser resueltas. Estas incomodidades buscan un punto de escape, alimentadas por el ansia que generan al estar retenidas dentro del cuerpo; necesitan salir, necesitan que las griten y las escupan, porque -sin duda- son el resultado de algo que tal vez nos pareció digno de ser contado. Ahí empieza el arte a jugar un papel importante porque solo es dentro del arte mismo donde se ubican esas intimidades que tallan, que se escapan, que necesitan un lugar por fuera del cuerpo, un lugar en el mundo.

Suelo hablar sobre la presentación de las obras dibujadas porque siento en el recorrer de cada una de las hojas de papel, el empeño y el amor que las autoras ponen en él. Me gusta observar los detalles y pensarlos, como quien no quiere que se le escape ni una sola línea entre los ojos; detenerme en el azar consensuado, en el hablar de las cosas que quieren estar perfectamente puestas en el libro para ser leídas, para seducir a las espectadoras, para incrustarse en el mundo y permanecer en el tiempo.

Virus Tropical es un libro dibujado enteramente con una técnica clásica de lápices sobre papeles porosos, impreso en Colombia por La Silueta, una editorial independiente de Bogotá. Trabajan con artistas de todo el país, mantienen su sello con impresiones de finos acabados, con tres tintas de impresión, manteniendo el blanco; la manera en la que encuadernan las obras es pulcra y delicada. En esta ocasión, La Silueta imprimió Virus Tropical en tres libros separados y, seguido, imprimió una edición que recopila los tres tomos de la novela gráfica original, sin cortar ni editar las viñetas. Es una impresión impecable, en tres papeles diferentes, blanco, rosa y amarillo pastel, en tintas azul, violeta y verde, enmarcados en pasta de papel cartón blanco.

Figura 2. Gaviria, P. (2015). Virus tropical [Novela gráfica]. Bogotá: La silueta ediciones.

Artistas como Power Paola se sirven de libretas o libros de viaje para hacer diariamente registros minuciosos de su cotidianidad, tienen una relación tan estrecha con el lápiz que este empieza a revelar secretos de su personalidad, de su diario vivir. También es una manera exquisita de pasar el tiempo, de comunicar todo aquello que no se puede entender o que se entiende de otras formas; todo aquello que necesita ser llevado al papel para que perdure y pueda recordarse en otros tiempos.

El dibujo, en la vida de la artista, cumple una función vital de entera necesidad; el dibujo se convierte en un amigo íntimo, un amigo que acompaña, que habla y que escucha, se trata de una relación que permite un crecimiento (tanto de la técnica, como de la forma en la que se gestionan las ideas). La práctica diaria -hacer cada día una parte de la obra- es una experiencia que fortalece el vínculo que se tiene con la observación, la vuelve más aguda, selectiva; el ojo que dibuja empieza a ver la vida como una obra, se crean relaciones más críticas con el mundo ya que es de ahí de donde se obtiene toda la información, el dibujo como una práctica de selección, como una herramienta de registro y como un compañero vital. Entiendo que el ser artista no es cosa de momentos al azar, ser artista es un trabajo de todos los días durante toda la vida y gracias a un hábito como el dibujo se pueden tejer relaciones con la escritura. Esto permite ampliar el registro cotidiano y -con el paso del tiempo- empieza a convertirse en una obra llena de vida y de elementos conceptuales que cotidianamente se nos cruzan por la mente como animales brillantes.

Virus tropical es una obra de arte, no solo por los detalles visuales, sino por toda la profundidad y el trasfondo de su contenido; sin duda, es un contenido enteramente filosófico, político y feminista. Virus tropical nos presenta los relatos íntimos de una mujer: su vida, los lugares que recorrió en compañía de otras mujeres, su familia y las historias que se tejían a la altura de las calles de Colombia y Ecuador. La vida estaba condicionada por un sin fin de detalles dados por las culturas de quienes la rodeaban y por la cotidianidad; al describir el paso del tiempo en la vida de una persona, nos permite conectar con la idea de que “lo personal, es político” y con la idea de que el arte, en sí mismo, es una manifestación que no puede desligarse de la vida, porque afecta la relación que tenemos con el mundo, con las demás personas y con nuestra libertad.

Virus tropical se teje de relaciones entre el dibujo y la palabra, la artista crea un mecanismo eficaz para contar la historia de su vida, allí narra cómo estaba todo con su familia antes de su nacimiento y después de este. Describe momentos tensos de relaciones con sus padres y hermanas, momentos de primer acercamiento a la intimidad y las maneras en las que todo eso, se cruzó con la situación violenta de Colombia en los años 80. El libro está fragmentado en tres partes (recopilación de tres libros que fueron lanzados con un tiempo considerable de diferencia), las cuales poseen doce capítulos diferentes, todos hablan de experiencias distintas por las que la autora iba pasando a lo largo de su vida. El primer capítulo inicia con el momento en que Paola estaba siendo procreada en Quito, en el año 1976, muestra la evolución desde el momento en que el espermatozoide entra en el óvulo y se va desarrollando hasta formarse. La artista cuenta todas las situaciones que tuvieron que atravesar, un médico le diagnosticó a la madre un embarazo psicológico, un aire en el estómago, agua, mal de alturas o hasta que estaba poseída por haber contraído matrimonio con un sacerdote.

Figura 3. Gaviria, P. (2015). Virus tropical, primer capítulo [Novela gráfica]. Bogotá: La silueta ediciones.

Muchas cosas pasaron, la historia cuenta con detalle todo lo que sucede con la noticia del embarazo y la llegada del bebé hasta el capítulo titulado “La familia”, donde empiezan a presentarse con mayor detalle los personajes, las hermanas y los padres. Con el nacimiento de Paola, se develan dificultades familiares más profundas. Los detalles de los capítulos siguientes ponen en tela de juicio muchos de los secretos de la familia de la artista, de sus ritos, la procedencia de sus padres y la manera en la que se relacionaban tan estrechamente con el catolicismo. También podemos ver cómo es víctima del “abandono” de su padre, en su vida se ve reflejada enteramente la vida de muchas mujeres.


En su vida se ve reflejada enteramente la vida de muchas mujeres. Como en el apartado “Las mujeres” donde la artista enfatiza en las relaciones que se tejían dentro del hogar y la manera en que todo empezaba a salirse de control tras la llegada de la adolescencia de su hermana mayor. Todo esto transversalizado por la figura de la madre cuyas labores no le permitían estar cerca de sus hijas; podemos observar las “maromas” que tenía que hacer como única jefa del hogar. En este punto de la historia, el papel de la mujer es completamente fundamental, pues ahí, se narra a la madre desde una perspectiva mucho más íntima, se habla de su oficio como bruja, cuyo talento principal era leer el dominó entre las mujeres más adineradas de Quito, la fama que alcanzó y los innumerables logros que se cumplieron gracias a este oficio singular.

Figura 4. Gaviria, P. (2015). Virus tropical, segundo capítulo “La Familia” [Novela gráfica]. Bogotá: La silueta ediciones.

Este capítulo es enteramente feminista, cuestiona la vulnerabilidad de la que somos parte las mujeres al estar dentro del hogar y los comportamientos de debilidad por las que pasamos durante el surgimiento de la independencia, aunque estemos acompañadas por las figuras maternales que nos cobijan. El capítulo deja muchas preguntas. Estas preguntas se responden en los capítulos siguientes: el tiempo, los vínculos y el lazo que une a las mujeres entre sí, son la respuesta adecuada. Nos deja con mucho que pensar, sobre el papel de las mujeres en el hogar y en la vida de las mujeres que están a nuestro alrededor.

En general, durante la historia, se ven reflejadas innumerables capacidades de las que las mujeres estaban naturalmente dotadas: la independencia en cuanto a lo económico, el aspecto ante la pérdida del miedo a aventurarse a lo desconocido y, a nivel afectivo, se ve el amor de otra forma, por ejemplo, nunca limitó a la protagonista, nunca la indujo a cosas que no quiso, lo cual es otra forma de reflejar la independencia. La artista mostró las vivencias de mujeres que representan un papel diferente, una manera plural de feminidad; que -en el contexto actual- es muy importante pensar, pues estamos llevando a cabo una ruptura con los modelos femeninos establecidos y queremos seguir, como nuestras ídolas, personajes dignas de admirar.

La novela gráfica está compuesta por un estilo de dibujo muy característico; la habilidad de la artista ha alcanzado innumerables reconocimientos debido a la persistencia y al quehacer arraigado a la cotidianidad. El estilo que posee Powerpaola ha mutado desde la representación de la realidad, a ser un dibujo que sigue hablando, y sigue representando, contando historias, pero está inserto dentro de un estilo propio de dibujo que solo posee ella, que no obedece a ningún canon impuesto sino que ha sido una construcción íntima y personal de una habilidad, el dibujo propio de la artista ha hecho que las líneas que componen cada forma dentro de la historia, sean particularmente únicas e irrepetibles, y esa forma de dibujar tan propia, la ha posicionado como una de las artistas más reconocidas, no solo dentro del espacio del arte contemporáneo, sino también dentro del campo de las historietistas mundiales.

El arte ha evolucionado constantemente desde que se tiene memoria, las manifestaciones artísticas ya no son solo las que están en los museos; el dibujo, la pintura y la escultura han mutado y se han expandido a otras superficies y también han empezado a decir otras cosas, a manifestar otras necesidades, ahora se dice que todo puede ser arte, en parte, es cierto, pues lo que importa muchas veces en las obras no es la forma que tengan, sino, todo lo que contienen conceptualmente. Virus tropical es un obra conceptual, pues rompe con las exigencias del arte tradicional, al ser un libro, al no estar en un museo, al no contener dibujos realistas, se sale del “canon” de una obra de arte clásica, rompe con las expectativas y se sitúa dentro del arte contemporáneo, pues está construida desde un dibujo que no obedece más que a las percepciones que la artista tiene en su mente y corresponde a una necesidad personal.

Actualmente no solo la definición de arte ha cambiado, también han cambiado las relaciones que establecemos con las obras y las categorizaciones que hacemos de estas. El acto de desmitificar al arte, de darle otro sentido, permite cambiarle los soportes y atreverse a mutarlo según las necesidades de los espectadores y de la artista misma. Por esta razón, Virus tropical pudo convertirse Actualmente no solo la definición de arte ha cambiado, también han cambiado las relaciones que establecemos con las obras y las categorizaciones que hacemos de estas. El acto de desmitificar al arte, de darle otro sentido, permite cambiarle los soportes y atreverse a transformarlo según las necesidades de los espectadores y de la artista misma. Por esta razón, Virus tropical pudo convertirse en una película de animación basada en la novela gráfica de Power Paola, dirigida por Santiago Caicedo y con el guión de Enrique Lozano (página oficial). El largometraje maneja una estética ilustrativa bastante llamativa en la medida en que resalta el estilo de la obra original, siendo fiel a la línea propia de la artista. Aunque el dibujo de Paola tuvo todas las intervenciones requeridas para llevar a cabo un proceso de digitalización y realización de animación, no se alteró sustancialmente la línea que lo hace tan único. La película se desarrolla utilizando principalmente un plano frontal, acompañado de planos panorámicos para describir los lugares y el uso del plano detalle para resaltar las características de algunos personajes. También es muy recurrente el cambio de escena y de escenario, debido a que la cinta fue creada a partir de las historietas por lo que debían estar variando constantemente el plano y el movimiento de la cámara.

Figura 5. Gaviria, P. (2017). Virus tropical [Trailer película]. Bogotá: Timbo estudio.

La relación que se establece con una obra como Virus tropical, es íntima, conecta, como decía al inicio, con premisas como “lo personal es político” debido a la honestidad con la que es contada. La artista introduce en su novela gráfica sus relaciones, sus secretos e historias y logra la empatía de las lectoras, pues el arte no expresa emociones por sí solo, son las artistas y las espectadoras quienes lo dotan de estas. Virus tropical es una obra de arte gracias a los vínculos que establecemos con las historias que allí se cuentan, debido a las percepciones que conectan con nuestra propia historia, porque las experiencias vividas de la artista permiten que la lectora se sienta atraída por el cúmulo de cosas que se rememoran al recorrer el libro de principio a fin. Es así como la belleza de este libro está situada en la experiencia que ofrece al lector, gracias a las intenciones puestas por la artista convirtiendo su lectura en una experiencia de suma belleza que solo existe en los sujetos que la experimentan.

Con obras como Virus tropical analizo profundamente mi trabajo como dibujante,  me convenzo de que mi verdadera tarea es contarle a las  demás mujeres lo que está pasando con las prácticas artísticas más allá de la academia. Entiendo el dibujo como un lenguaje tan importante como el habla misma, que permite el encuentro entre lo que existe y lo que no. El dibujo traspasa el cuerpo con el ansia de permanecer en el tiempo, lo entiendo como un método para hacer la vida mas vivible, como la opción para no morir de aburrimiento y como el recurso más bello, simple, directo y extraordinario que se tiene para narrar nuestra historia.

Figura 6. Ramos, L. (2019). Las mujeres y el arte [Historieta]. Manizales: Universidad de Caldas.

Como citar:
Ramos, L. (2020). Narrarse a una misma. Sobre la novela gráfica «Virus Tropical» de Power Paola. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (2).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/03/26/narrase-a-una-misma/ 

Fecha de recibido: 10 de Febrero de 2020 | Fecha de publicación: 25 de Marzo de 2020

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

AUTORRETRATOS FEMENINOS: Otros relatos sobre la la desnudez

Female self-portrait: other stories about nakedness

Por: Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas | js.rubio95@gmail.com

Figura 1. Stettheimer, F. (1915). A model Nude self-portrait [Pintura]. Nueva York: Avery Library.

Navegando por internet fui a dar con un artículo titulado: Los desnudos femeninos más importantes en pintura; para mi sorpresa, aunque en el fondo debí sospecharlo, todos los nombres de la lista de autores correspondían a personajes masculinos: Botticelli, Goya, Edouard Manet, Toulouse- Lautrec, Tiziano…

Aquí, lo femenino no era más que una temática.

Ahora, si nos detenemos a pensarlo, las mujeres hemos sobresalido en la mayoría de la historia del arte como objeto de representación; por eso, con la idea de encontrar otras aristas y de averiguar qué mujeres habían realizado pinturas de desnudos femeninos se me hizo extraño y un poco irónico que los primeros autorretratos en la historia que pude hallar con esta temática colinden entre los años 1906 y 1915. ¡Apenas hasta el siglo XX!

Digo irónico porque si miramos hacia atrás, la historia del arte está llena de pinturas, dibujos, esculturas de mujeres desnudas. ¿Pero entonces quiénes nos han retratado la mayor parte del tiempo? Sí. La respuesta no es difícil; pintores, escultores, dibujantes: hombres.

Revisando más a fondo y leyendo a autoras como Linda Nochlin, es que empieza a tomar sentido el porqué hasta el siglo XX un par de mujeres se autorretratan desnudas. Y con esto no quiero decir que antes de ellas, no hayan existido mujeres con la intención de hacerlo. Sino que, dadas las condiciones parece que es hasta el siglo XX que pudieron encontrar un poco de libertad para lograrlo. A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en las academias de arte estaba prohibido que las mujeres accedieran a cualquier tipo de modelo que estuviese desnudo y mucho menos participar de las sesiones dentro de los salones. Linda Nochlin (2001) nos plantea el panorama: «Sobre las reglas de decencia: sería correcto para una mujer (“de clase baja”, por supuesto) mostrarse a sí misma como un objeto para un grupo de hombres, pero participar en el registro activo del hombre- desnudo-como- objeto o aún de una congénere le estaba prohibido» (p.31).

También hay que tener en cuenta que no todas podían acceder a una escuela y mucho menos de arte, el conocimiento siempre ha sido cuestión de solo unos cuantos y en este caso no es distinto. A pesar del privilegio que esto acarrea, las mujeres que lograban entrar, se encontraban con discriminaciones y prohibiciones que hacían más difíciles las condiciones dentro de estos escenarios en comparación a sus pares hombres. Y hay que aclarar que no es cosa del pasado, la desigualdad de condiciones sigue estando vigente hoy en día.

Planteado este panorama es más fácil entender el porqué de que no existan mujeres reconocidas que pintasen desnudos junto a los nombres con los que empezó este texto. Es más fácil de entender sí, pero no deja de ser molesto y de dejarnos un sin sabor en la boca. Es curioso como a través de la historia, hemos sido condenadas a la decencia, digo esto porque es en aras de la decencia que a las mujeres se nos condena y prohíbe participar de prácticas artísticas, aun hoy en día en que se promulga la libertad. “No es decente que pintes desnudos”, “No es decente que grites”, “No es decente que salgas sola”, “No es decente que vistas así” y un sinfín de afirmaciones más, parecidas a esas.

Ahora bien, para hablar de cosas un poco más gratas y con ganas de plantear otro escenario, más libertario al que nos precede, ¿quiénes son las mujeres, que se cree hasta el momento, llevan consigo el título de las mujeres que hicieron los primeros autorretratos desnudas de la historia?

Y hablo en plural porque cuando empezó este recorrido, encontré el nombre de Florine Stettheimer, una artista y diseñadora de familia judía residente en Nueva York; quién es considerada para algunos, la primera mujer en pintar un autorretrato completamente desnuda, el cuál se titula: A model (Nude self-portrait) pintado en 1915, existe la posibilidad de que se haya basado en la pintura de Edouard Manet, Olympia (1863), o quizás, en la Venus de Urbino pintada por Tiziano (1538) con las cuales guarda algunas similitudes, por ejemplo, su postura: recostada sobre su lado derecho y mirando al frente. En todo caso, Florine Stettheimer se hace a sí misma la protagonista tanto como sujeto de representación como artista, dando la sensación con su mirada astuta, que le dice a quién la ve, con seguridad y tranquilidad:

Esta es la que soy.

Figura 2. Stettheimer, F. (1915). A model Nude self-portrait [Pintura]. Nueva York: Avery Library.

En medio de la búsqueda surgió también el nombre de Paula Modersohn- Becker, una artista nacida en Dresden, Alemania, quién también lleva el título de ser la primera mujer que se autorretrata desnuda, por su pintura titulada: Self-portrait on the 6th wedding anniversary pintada en 1906. Esta es, a mi parecer, una mirada más introspectiva del cuerpo, como si estuviese frente al espejo imaginando futuros, contemplándose para descubrirse. En el cuadro, ella sostiene su mano bajo el vientre como si estuviese embarazada con una mirada profunda y calmada, Lo curioso de este autorretrato es que cuando Paula Modersohn- Becker lo pintó, no se encontraba embarazada, haciendo más fuerte la sensación de que está ahí frente al espejo, imaginando cómo sería tal cosa.

Figura 3. Modersohn- Becker, P. (1906). Elf-portrait on the 6th wedding anniversary [Ppintura]. Bremen: Museen Böttcherstrasse, Paula Modersohn-Becker Museum.

Me gustaría recalcar algo en especial de la obra de Paula Modersohn Becker y es que está conformada por una cantidad considerable de desnudos femeninos. Sí, también hay paisajes y naturaleza muerta, pero es emocionante encontrar el registro de una mujer pintando mujeres, más allá de un objeto de representación, siento que desde esta mirada es una búsqueda de re-conocimiento, entendiendo la palabra como un “volver a conocerse”; un mirarnos a nosotras mismas. ¿Quiénes somos? ¿Qué pensamos? ¿Qué sentimos?

Y quién mejor que nosotras para responder esas preguntas.

Referencias

Nochlin, L. (1971) Why have there been no great women artists? Traducción de: Cordero, K. & Sáenz, I. (Comp.). (2001) Crítica feminista en la teoría e historia del arte: (Ciudad de México), Universidad Iberoamericana, Programa Universitario de Estudios de Género de la Unam, Conaculta-Fonca, Curare, 2001, pp. 17-44

Lecturas sugeridas

Schjedhal, P. (2017) Revisiting Florine Stettheimer’s Place in Art History. TheNew Yorker. Recuperado el 1 de agosto de 2019 de: https://www.newyorker.com/magazine/2017/05/15/revisiting-florine-stettheimers-place-in-art-history

Bloemink, B. (2016) Florine Stettheimer: Feminist Provocateur. Hyperallergic. Recuperado el 1 de agosto de 2019 de: https://hyperallergic.com/329408/florine-stettheimer-feminist-provocateur/

Darrieussecq, M. (2019) Paula Moderhson-Becker: la primera mujer que se autorretrató desnuda. El Periódico. Recuperado el 1 de agosto de 2019 de: https://www.elperiodico.com/es/port/arte/20190715/paula-moderhson-becker-primer-autorretrato-mujer-desnuda


Como citar:
Rubio, J. (2019). Autorretratos femeninos: otros relatos sobre la desnudez. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 2(2). Disponible en: https://portalerror1913.com/2019/12/15/autorretratos-femeninos/

Fecha de recibido: 5 de Diciembre de 2019 | Fecha de publicación: 30 de Enero de 2020

LA TRAGEDIA COMO ESTILO DE VIDA. Un ensayo sobre memes y cosas absurdas

The tragedy as a lifestyle. An essay on memes and absurd things

Por: Salomé Hincapié Salazar

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas

maria.11715636@ucaldas.edu.co

Muchas personas piensan que tengo una vida perfecta, esto es absurdo porque la perfección es inalcanzable. En ocasiones me he sentido mal e impotente por aquellos que no lo entienden. Ellos son quienes se encargan de crear un modelo de vida que solo se sustenta en la apariencia, ciertos aspectos de la vida se convierten en una «ficción», cumpliendo todo lo que socialmente se ha impuesto como “bueno”. Se supone que cada uno de nosotros debe tener una vida llena de alegría, paz, tranquilidad, cosas que aparentemente asimilamos para mantener el control y la cordura. Es como si fuera un sueño, en el que se quisiera estar ensimismado y cuando se despierta la realidad es otra. Casi nadie nunca nos habla de qué es lo que hay qué hacer para poder llegar a cumplir a “plenitud” esta vida buena, nadie nos dice que esto no es tan fácil como parece. Mucho menos, nos enseñan a reírnos de nuestras tragedias, cuestión que sí podemos aprender en los memes.

Figura 1. Estoy teniendo un año doloroso [Meme de Pharrael Williams]

La vida es un bucle constante de tragedias. A nadie se le puede negar que la tragedia está presente en todo. Hay tragedias absurdas, unas las he vivido a causa de mi torpeza, como aquel día en que se me resbaló la pizza de las manos (no tenía dinero para pedir más comida) y justo cayó en la parte del queso.

Figura 2. Tragedia absurda [Meme]. Disponible en plandyland.net

También hay tragedias mucho más difíciles de vivir como el duelo o la muerte. Esta palabra es compleja, uno la menciona y la gente se horroriza, por eso hay que hablar de ella. Porque a fin de cuentas esto no es la cosa del otro mundo, solo hay que aprender a asumirla «sin pesar alguno». Los artistas sabemos lidiar muy bien con esto. Es muy curioso que sepamos llevar las ideas a tal punto que sean funcionales ante un público. Sabemos convertir la palabra en imagen. Hasta el momento no conozco el primero o la primera que no haya tenido que pasar por algún tipo de crisis y no haya sacado un resultado creativo a partir de ella. En este campo artístico hay muchas maneras de expresar este concepto. La existencia misma es trágica y cruel, entonces, ¿por qué no sacar provecho de eso?

Figura 3. No quiero que me tomen en serio [Cómic].

Hay muchos caminos para trabajar la tragedia cuando uno es artista. Me imagino una serie de derivas, a lo menos hago una selección porque se podría decir que son infinitas. Aquellas con las que generalmente más me identifico, parten de experiencias personales, que al tiempo se convierten en impersonales porque yo no soy la única que ha experimentado estas sensaciones. Para mencionarlas muy someramente son: la muerte, la ausencia, el vacío y la inconformidad. Probablemente surjan muchas más y esto es solo una pequeñísima parte de lo que pienso a la hora de producir.

Figura 4. La vida es un absurdo [Meme].

Estas cuatro bases son mis premisas, pero generalmente no son mis resultados. Cuando hablamos sobre estas problemáticas no necesariamente debe ser literal, porque para qué entregarle al espectador o espectadora todo ya meticulosamente pensado, sí él o ella también puede razonar por sí mismo o sí misma. Es darles la oportunidad de crear su propia ficción a partir de esa creación.

Figura 5. Decidiendo con qué voy a estar triste hoy: mis traumas infantiles, mi cuenta bancaria, mi salud mental, mi peso, etc.[Meme]

Soy una de las más pequeñas en mi familia, es decir, la más joven. Ellos creen que soy fuerte y que tengo muchísima energía. De alguna manera, soy el reflejo de la «estabilidad emocional» que necesitan, no puedo decepcionar a nadie. Tristemente esto también es una apariencia que todos nos hemos creado para mantener un equilibrio, pero no es del todo cierta. Creen que porque tengo un carácter fuerte, tengo la valentía de asumir todos mis problemas.

Figura 6: Gatito valiente [Meme]

Como artistas también nos hemos encargado de crear estas ficciones, todos sabemos que no somos tan estables como lo pueden aparentar nuestras obras. Los mismos medios de comunicación, gremios o colegas se encargan de crear historias que nosotros ni sabíamos que existían.

Figura 7. Andersen, S. (2018). Artista en los medios [Tira de cómic].

Nuestra estabilidad emocional y creativa es como una montaña rusa. Llena de adrenalina, temor, y muchos altibajos. Cuando estamos empezando a crear una idea, todo está perfecto, creemos que ha sido lo mejor que hemos hecho hasta el momento, luego llega la etapa de la frustración, esa creación se estanca en medio de todo y, a veces, se queda mucho tiempo ahí. Por último, cuando ya creemos que está lista, nos quitamos un peso de encima. Ser artista es muy agotador.

Figura 8. Anderson, S. Mi autoestima [Cómic]

La tragedia parte de un punto muy particular que es una sensación o acontecimiento que luego se expande a lo universal porque hay un punto de encuentro entre las personas y esa particularidad. Todos sabemos que nuestra vida no le interesa a nadie y mucho menos se preocupan por ella. Cada quien está muy ocupado tratando de arreglar sus problemas, pero nadie se da cuenta que todo esto se trata de un asunto colectivo: todos estamos intentando superar nuestras crisis. Por esto, es que hay que considerar a la tragedia como un baile, una pseudocomedia, algo dinámico que ayuda a superar lo pasado.

Figura 9. Lo que yo siento, lo que a los otros les importa [Meme diagrama de Venn].

Muchos me tratan de exagerada o dramática por estar hablando de mis situaciones dolorosas de manera muy abierta. Pero siento que a veces es necesario, tampoco uno tiene que sobrepasar el límite de la «vida privada», solo con revelar un par de detalles es suficiente para dejar eso a un lado y superar situaciones cuya descripción más extensa causarían un hueco gigante en nosotros. La tragedia es algo muy normal, además, ¿quién no se reiría de las desgracias del otro? Nadie puede negar que en algún momento se ha burlado de alguien que se tropieza o realiza una acción que uno sabe que es absurda.

Figura 10. Monsters Inc. Musical [Meme]

El arte funciona como un método catártico para sanar los dolores, funciona como una terapia para no caer en pensamientos, que en este caso, puedan llegar a hacerme daño. Finalmente es esa cura, que permite el desahogo de todos los males. Así mismo la tragedia es esa que anuncia todo lo que parece ir en picada hacia un lugar inesperado, le enseña a una a reconciliarse consigo misma.

Figura 11. Ansiedad [Memes]

Académicamente todo lo mencionado hasta el momento es llamado como lo “autobiográfico” o lo “autorreferencial”. Y aunque parezcan iguales, no lo son. La una narra la vida del artista y la otra expande esa narración a algo tan supremamente general que se llega a comprender que se comparte esa experiencia con el otro. Se vuelve algo dinámico, empático o interactivo. Hacer parte del mundo del arte tiene que ver con tener el valor de hablar en público sobre estos temas que quizá otros no se atreven a mencionar. A veces odio ser artista, la alta sensibilidad ante todo me afecta mucho emocional y mentalmente, pero no puedo dejar de serlo, es como si esto se me hubiese convertido en una adicción. La tragedia se me ha convertido en un estilo de vida.                                                          

A manera de conclusión, realicé una pequeña definición de la tragedia.

Figura 12. Hincapié, S. (2019). Mi definición de tragedia. Manizales. Cortesía de la autora

Cómo citar:

Hincapié, M-S. (2019). La tragedia como estilo de vida. Un ensayo sobre memes y cosas absurdas. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/10/20/la-tragedia-como-estilo-de-vida/

Fecha de recibido: 12 de Septiembre de 2019 | Fecha de publicación: 20 de Octubre de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X

PALABRA MUDA. Sobre «Crónicas de un Cuerpo Testigo» de John Mario Montoya

Mute Word. About «Chronicles of a Witness Body» by John Mario Montoya

Por: Juan Manuel López Pasos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

juan.11714884@ucaldas.edu.co

Figura 1. Montoya, J. (2019). Crónicas de un cuerpo testigo [Pintura]. Manizales: Centro de Museos Universidad de Caldas. Fotografía cortesía del Festival Internacional de Arte Contemporáneo

Muerte, muerte, muerte

que te presentas lenta

Blanca y roja

Siempre indiferente,

En la lejanía que nos llegas

¡En el silencio o grito nos esperas!

Misterio que levitas

Murmurio que silente invitas,

A no mirar más y callar,

A no mirar más,

A no mirar.

¡Ay, memoria del desahuciado! ¿Por qué si todos somos testigos, víctimas y verdugos, nos negamos el hablar, el recordar? Un cuerpo extendido yace inmóvil, en ningún lugar. Plácido, sin vida, el dolor es mucho, como si soportara el sufrimiento de todos los exiliados de este mundo. En la retórica del mundo nos persuadimos con la huida, sea fortuita o desesperanzada. En la negación suponemos librarnos del pecado. El mutismo es la enfermedad de nuestro desamparo, como todo náufrago alucinamos y hasta esto nos fatiga. Creemos que el consuelo consiste en desaparecer, que el olvido nos será grata redención de la inopia. La condena al parecer es repetir toda desgracia, flagelo histórico.

Una pincelada ligera, casi etérea, invisible, un cuerpo que reposa en un ocre de tierra blanda que nos nombra. Sin rostro la figura estoica, una manta, así el sudario del nazareno de Sion, no solo nos habla de la muerte del hombre sino de lo divino ¡Crepuscular huida! Como todo en lo baldío, nuestra herida es de todos y de nadie. Así el ídolo muerto, aquí enterramos a los santos a machete y llamamos gobernantes a los verdugos.

Hablar del Medellín de los 80-90’s es reconocer una de las épocas más sangrientas de la historia del país, cuyos fantasmas aún se asoman, en los rincones indómitos de este platanal labriego, a bala y sangre. Ese umbral de carmesí azabache es una crónica que no se puede tomar a la ligera. Lo ominoso murmura su aparición, en la posición “decúbito”.

John Mario Montoya nos invita al silencio, al recordar. No reproduce la sevicia de la brutalidad -esta nos es condición intrínseca- sino que murmura el luto de la pérdida confusa, murmura la pérdida del luto. Si bien es una obra compuesta por un archivo colectivo -la apuesta por la memoria nacional desde una mirada en particular- es preciso recalcar su valor alegórico, en la disyuntiva de un discurso otro, cuya metáfora nos hace pensar en la naturaleza humana, en el ocaso, pensamiento crepuscular del cataclismo y el colapso. Aquí siempre son los últimos días.

Figura 2. Montoya, J. (2019). Crónicas de un cuerpo testigo [Fotografía Sala]. Manizales: Centro de Museos Universidad de Caldas. Fotografía cortesía del Festival Internacional de Arte Contemporáneo

Por eso sus cuerpos -más que figura humana o condición histórica- son un paisaje onírico, horizonte en ruinas y premonición desolada, fatum terrible. Veo en sus formas la narrativa no solo de las comunas en danzas de metralla, un monte de minas y sombras, urbe magnicida sumida en el caos y el terror; veo la incertidumbre que siempre acecha -por tardía que parezca- una naturaleza muerta que se extiende con la muerte como hecho irrefutable, mirada prófuga, nos da conciencia de lo irremediable por casual y causal; un vanitas del cual somos los ácigos frutos de todo los deicidios y los genocidios de lo humano, el territorio que nos respecta es la Babilonia de rameras y corsarios, el infierno que nos alberga, en la ciega fe de un paraíso de amargados.

Por eso su pintura es un agudo augurio, una visión fehaciente de lo que fue y es, una palabra muda, sin punto aparte que preceda.


Nota: La exposición de John Mario Montoya se presentó en el Centro de Museos de la Universidad de Caldas, en el marco del cuarto Festival Internacional de Arte Contemporáneo, del 16 al 20 de septiembre del 2019. Crónicas de un cuerpo testigo es un proyecto de investigación-creación realizado en la Maestría en Artes de la Universidad de Caldas. Les compartimos el texto curatorial de la exposición:

“Las crónicas de John Mario Montoya están escritas en su cuerpo, la violencia colombiana logró atravesar su piel, su carne, sus pinceladas y sus huesos. Su obra es un testimonio, un testimonio de la más cruel de nuestras costumbres, pasiones y apetitos; nos recuerda que, en Medellín, en 1990, la muerte estaba en todas partes, siete mil personas fueron asesinadas y la cabeza de un policía valía dos millones de pesos. El primer recuerdo que tiene de su barrio es el cuerpo de un hombre que se estremecía por las puñaladas, hasta caer al suelo. En San Pío la muerte era algo tan cotidiano que los niños jugaban en los velorios, salir a la calle o a la iglesia podía terminar en disparos y un grito de sicario “a volar hijueputas”. En una ocasión tuvo que buscar a su hermana entre los cuerpos de una masacre, cuerpos dispuestos horizontalmente por el suelo del bar que frecuentaba las quincenas. Se enteró de la toma del palacio de justicia mientras esperaba el bus para ir al colegio, trabajaba repartiendo periódicos, sabía que era el portador de las malas noticias. Cuando cumplió la mayoría de edad tres candidatos a la presidencia fueron asesinados, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro Leongómez, mejor no votar, país de mierda. El artista nos recuerda que en Colombia la violencia se repite, la esperanza suele ir acompañada de espectros, de fantasmas, de cuerpos en posición horizontal, cuerpos que representan no solo a las víctimas, sino a quienes cargamos con el peso de haber sobrevivido, la herida sigue abierta, no se puede dejar de ser testigo de la muerte” Pedro Antonio Rojas Valencia.  

Cómo citar:
Pasos, J-M. (2019). Palabra Muda. Sobre «Crónicas de un Cuerpo Testigo» de John Mario Montoya. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2019/10/14/palabra-muda-sobre-cronicas-de-un-cuerpo-testigo/

Fecha de recibido: 1 de Octubre de 2019 | Fecha de publicación: 14 de Octubre de 2019