A Manifesto for My Territory
Por: Luna Bueno Patiño
Estudiante Artes Plásticas I Universidad de Caldas I luna.bueno70043@ucaldas.edu.co

Figura 1. Bueno, Luna (2026). Manifiesto a mi territorio. Rostro fundido, Museo de la Universidad Nacional.
No vengo a contar la historia bonita, vengo a hablar de mi historia y de lo que no se dice.
De las historias no contadas.
De los hechos que incomodan.
De la memoria que quisieron enterrar.
Porque no, no todo es tan maravilloso como lo pintan, Aquí hubo guerra, aquí hay lucha, aquí seguimos resistiendo. Y mientras muestran la versión limpia, la versión digerible, la versión que cabe en los libros, nosotros cargamos lo que no cabe:
La herida,
La pérdida,
La memoria.
Más de 500 años.
Más de 500 años de violencia, de intentos por deshumanizarnos
de arrancarnos del territorio de romper el vínculo con la tierra y
de robarnos el conocimiento a mi territorio y muchos mas.
533 años de resistencia.
No fue un encuentro, fue despojo.
No fue unión, fue violencia.
Aquí nos nombraron “minoría”,
“sin alma”,
“indios”,
“negros”.
Palabras inventadas
Para justificar el saqueo.
Y aún hoy,
La herida sigue abierta.
Nos quitaron la lengua, nos arrebataron la cultura.
Nos convirtieron en lo exótico en nuestra propia tierra.
Nuestra historia no empezó hace 500 años.
Nuestra historia tiene miles, miles de años de existencia,
miles de años de lucha, miles de años diciendo:
Escuchen.
Respeten.
No nos borren.
Hoy hablo desde lo que vivieron mis ancestros, desde lo que vivió mi territorio, mi comunidad.
Desde la toma.
Desde la invasión.
Desde la sangre que corría en mi territorio.
Una falsa protección
Para evangelizar,
Para imponer,
Para borrar.
Y no fue solo una historia.
Fueron muchas violencias juntas: guerrilla, paramilitares,
Miedo sembrado, raíces arrancadas.
Nos quitaron lo nuestro
Y nos obligaron a creer en lo ajeno.
Pero aquí seguimos.
Mi tierra.
Mi pueblo.
Mi historia.
Y en el centro de todo:
La mujer indígena, la que resiste, la que sostiene,
La que teje.
Teje memoria.
Teje pensamiento.
Teje vida.
En cada hilo hay conocimiento.
En cada tejido hay territorio.
En cada símbolo hay historia.
Medicina ancestral, guardada por generaciones y cuidada por quienes realmente saben y ahora vienen otros a jugar a ser lo que no son.
Una espiritualidad vacía, sin raíz, sin historia, sin respeto.
No puedes hacer un curso
Y llamarte chamán.
No puedes tomar medicina una vez
Y creerte superior.
No puedes apropiarte
De lo que no te pertenece.
Los verdaderos sabedores
No se nombran así.
Ellos viven el conocimiento.
Lo cuidan.
Lo protegen.
Lo honran.
Vinieron a “civilizarnos”.
Y lo que hicieron fue saquear.
Nos quitaron la lengua.
Nos esclavizaron.
Nos vendieron.
Y aún así,
Aquí estamos.
Pero hay pérdidas que duelen distinto.
Mi lengua.
Hoy casi no existe.
Quedan fragmentos.
Palabras sueltas.
Ecos.
Y entonces pregunto:
¿qué es lo que celebran?
¿qué es lo bonito que cuentan
Sin mirar lo que hay detrás?
Porque detrás hay ausencia.
Hay ruptura.
Hay silencio.
También nos quitaron el arte o lo nombraron distinto.
Nuestros tejidos
No son arte, dicen.
Son “artesanías” aunque quien soy para nombrar algo como arte sí fue una
Palabra impuesta a mi territorio, una palabra pequeña para algo inmenso.
Nuestro territorio
No es discurso.
Nuestros pueblos
No son símbolo.
Somos vida.
Somos historia.
Somos presente.
No soy raza, no soy etiqueta, no soy clasificación.
Soy embera
Soy todos los territorios.
Soy los nombres que quisieron borrar.
Y sigo aquí.
Somos
Toda nuestra cultura.
Cómo citar:
Arango, C. (2024). Manifiesto a mi territorio. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 6 (10). Disponible en:https://portal-error-1913.com/2026/07/15/manifiesto-a-mi-territorio/
Fecha de recibido: 11 de mayo de 2026 | Fecha de publicación: 14 de Julio de 2026
Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.
ISSN: 2711-144
