HOME IS WHERE HELL IS. Entrevista a Manuela Jaramillo

Home is where hell is. Interview with Manuela Jaramillo Jaramillo

Por : Jennifer Andrea Villa Valencia

Estudiante de Artes Plásticas I Universidad de caldas I jennifer.villa31073@ucaldas.edu.co

Figura 1. Jaramillo, Manuela. (2018). Home is where hell is. Space Dinámico Lab: Imagen cortesía de la artista.

Andrea: Manuela, tu obra Home is where hell is está compuesta por múltiples piezas: la casa como elemento recurrente, escritos, objetos personales y fotografías. Me interesa entender cómo se integran todos estos elementos y qué papel cumplen en tu proyecto. Además, quisiera saber si todo este proceso está motivado por alguna circunstancia personal que dio origen a la obra.

Manuela: Sí. Mi mamá murió cuando yo tenía 14 o 15 años. Yo realmente no recuerdo bien las fechas, y eso también aparece en la tesis: esos huecos en la memoria, esa necesidad de rellenarlos. Ella muere cuando yo era muy joven y crecí en un duelo constante. Entré a la universidad todavía en duelo. Para mí es un duelo inacabable.

Desde hace muchos años, tuve claro que quería hacer un libro sobre mi mamá. Pero cuando empecé la tesis, mi asesora me dijo que hacer un libro era complejo: ISBN, costos, muchas gestiones. Eso me desanimó y decidí seguir trabajando la memoria y el duelo, pero desde la plástica, no desde lo literario.

Yo nací, crecí y viví mucho tiempo en la misma casa donde mis papás vivieron juntos, donde crecieron mis hermanas. Para mí, la casa es el núcleo de todo. Yo no concibo a mi mamá, mi papá y mis hermanas por fuera de esa casa. Y justo cuando iba a empezar el proyecto, derribaron la casa.

Entonces me di cuenta de que no podía hacer una tesis sobre mi mamá si la casa ya no estaba. Empecé a investigar sobre dónde reposa la memoria, qué pasa cuando los recuerdos están anclados a un lugar físico, a un olor, a un objeto ¿Qué pasa cuando ese lugar desaparece?

La obra, entonces, es sobre mi mamá, pero también necesariamente sobre la casa: la casa como lugar emocional, como espacio de memoria; por eso, en la obra aparecen tantas casas.

Andrea: ¿Cómo fue ese proceso de investigación y recolección de materiales?

Manuela: Fue un proceso completamente intuitivo. Vacié una habitación de mi casa y la convertí en un laboratorio emocional: metí cartas, casetes, fotos, piedras, joyas, la casita original… todo lo que encontraba.

Y empecé una búsqueda muy intensa por fuera de mi familia, hablando con personas que conocieron a mi mamá. Recolecté cartas, traté de recordar cómo hablaba, qué hacía. Había perdido muchos recuerdos y sentía que al perder la casa también había perdido esos recuerdos.

Empecé a trazar mapas, cartografías de los lugares donde viví con ella, siempre en ciudades con mar. Encontré que ella cantaba, encontré una casita de pesebre que era de mi abuela, que mi mamá había guardado entre sus cosas. Esa casita se volvió el símbolo de la tesis. Saqué un molde y la empecé a reproducir en cemento, resina, piedras; esta aparece en la pieza principal: una roca con la casita encima… Se volvió todo para mí.

Figura 2-3. Jaramillo, Manuela. (2018). Home is where hell is. Space Dinámico Lab: Imagen cortesía de la artista.

Había perdido a mi mamá, perdí la casa. Empecé a comparar esas casas: la primera casa, que es la madre; la segunda, que es la casa física. Y luego tuve que preguntarme: ¿yo cómo estoy cómo casa? ¿Qué queda de mí cuando las otras dos casas desaparecen?

En la obra también aparece el cuerpo: huevos de madera como contenedores, la matrioska como metáfora de capas. Hice una pieza con Arduino y vidrios de colores que proyectaban casitas en las paredes. Incluí archivo literal: fotos, joyas, cartas. En el cementerio recolecté ramos fúnebres desechados para cubrir una pared.

Siento que todo terminó llevándome al mismo lugar: el cuerpo, la casa y la madre.

Figura 4-5. Jaramillo, Manuela. (2018). Home is where hell is. Space Dinámi: Imagen cortesía de la artista.

Andrea: ¿Cómo entendiste que la experiencia del duelo podría materializarse en obra?

Manuela: Yo no empecé pensando que iba a trabajar el duelo. Solo sabía que la tesis era sobre mi mamá. Pero en el proceso el duelo apareció por sí solo, como si estuviera esperando que yo por fin lo atendiera.

Siempre he trabajado desde lo autobiográfico, incluso cuando hablo de temas sociales o políticos. Esta vez no fue diferente. El proceso me llevó por un camino que no quise frenar: permití que saliera todo lo que tenía que salir.

Mi intención no fue «voy a hacer esto para superar esto», pues no, no había una intención más que graduarme realmente. Pero todo esto terminó siendo, sin buscarlo, super catártico. Después de hacer la obra pude leer el libro sin llorar y hablar del tema desde otro lugar. Pero mientras la hacía, sí sentía que estaba reviviendo el duelo desde cero.

Andrea: Al trabajar con algo tan íntimo, ¿pensaste en los límites entre lo privado y lo público?

Manuela: La verdad, no. Nunca me pregunté si quería mostrar esto o no. Para mí era más importante ser transparente. Y sentí mucha sensibilidad en quienes vieron la obra; nadie se acercó desde la lástima o el morbo.

En la inauguración preferí no quedarme adentro porque no quería enfrentar miradas de compasión. Pero no porque me avergonzara lo que estaba mostrando, sino porque necesitaba protegerme.

De resto, nunca dudé en exhibirlo. Ya había aprendido en la carrera a decir “esto soy yo, esto me pasó”, y mostrarlo sin filtros.

Figura 6. Jaramillo, Manuela. (2018). Home is where hell is. Space Dinámico Lab: Imagen cortesía de la artista.

Andrea: ¿Crees que el arte puede ser un espacio legítimo para la sanación?

Manuela: Sí. Aunque tengo que admitir que a mí no me gusta verlo desde la idea de “arte terapéutico”. Esa etiqueta me parece una hipeada horrible. Cada vez que veo cosas de arteterapia me produce resistencia; me parece aburridísimo. Pero, aun así, sé que tiene algo de cierto y que es necesario para mucha gente, así que no niego que exista, ni que funcione.

Lo que sí creo es que yo nací para esto. Desde chiquita vivía haciendo cosas con plastilina, dibujando, creando, haciendo cualquier cosa menos estudiar lo que se suponía que debía estudiar. Haber tenido la posibilidad —y el privilegio— de dedicarme a esto, de decir “voy a estudiar arte y de malas lo que piense el resto”, me cambió la vida. El arte me sostiene un montón. He pasado por situaciones muy difíciles y al final lo único que me queda es dibujar, escribir, pintar… incluso no hacer nada, porque a veces eso también es una forma de performance o de rebeldía en la vida.

Siento que mi vida ha sido una secuencia de pequeñas rebeldías: rebelarme contra mi familia para estudiar arte, rebelarme en la academia para hacer una obra, aunque al profesor no le gustara. Y en ese camino el arte siempre ha estado ahí, sin exigirme nada, disponible. Y sí, me ayuda muchísimo.

A veces pienso en mis familiares ingenieros, que no van a terapia. Me pregunto qué hacen cuando se sienten mal, de qué se agarran. No tengo idea. Pero el arte está ahí, abierto, sin pedirme nada. Por eso creo que sí puede ser un lugar legítimo de sanación. Al menos para mí lo ha sido profundamente.

En ese sentido, también creo que esta obra fue una catarsis enorme. Algo del duelo pasó, trascendió, se alivianó. No se va del todo —ese dolor no desaparece—, pero cambia. Hoy siento que podría hacer incluso una maestría y volver al tema de mi mamá, no necesariamente sobre ella como persona concreta, sino sobre la figura de la madre, y ya no desde el mismo dolor.

Y eso tiene que ver con que en esta obra y en esta tesis lo di todo. No me faltó entrevistar a nadie, ni buscar una carta más, ni revisar un recuerdo adicional. Saqué absolutamente todo y lo dejé ahí. Esa entrega total fue una clausura hermosa. Siento que se cumplió el cometido.

Podría hacer veinte tesis más sobre lo mismo y encontrar nuevos matices, pero ya no desde habitar el dolor, sino desde otro lugar. Desde otra postura. Desde otra orilla.

Figura 7. Jaramillo, Manuela. (2018). Home is where hell is. Space Dinámico Lab: Imagen cortesía de la artista.

Andrea: En el texto introductorio de la obra hablas de la casa y de colores como el azul claro, el blanco, el amarillo e incluso el violeta. ¿Por qué escogiste esos colores?

Manuela: Sí, creo que cada color tiene su propia simbología. Todo este proceso de la tesis terminó funcionando como ese tablero donde la policía conecta pistas con hilos rojos: todo se iba uniendo. En algún momento apareció mucho el tema del mar, así que necesariamente tenía que pensar en un color que me evocara el mar o incluso el tono de voz de mi mamá. Yo hubiera dado lo que fuera por tener algún registro donde pudiera escuchar su voz, pero eso era imposible: no había celulares y era muy difícil que existiera una grabación. Entonces tenía que imaginar colores que me conectaran con sensaciones o recuerdos, haciéndome preguntas más poéticas, convirtiendo muchas cosas en metáforas.

De alguna manera, volver metáfora todo ese material también era una forma de cubrirme ante la exposición pública. Aunque igual, siento que todas las metáforas se leyeron y la gente entendió absolutamente todo.

El violeta, por ejemplo, aparece muchísimo porque mi mamá era muy mística. Cuando supo que le quedaba poco tiempo de vida, empezó a leerse el tarot y a hacer muchas cosas espirituales. Descubrió que el color de su aura era el violeta y que, para trascender, necesitaba ser envuelta en un trapo de ese color en el momento de morir. Yo era muy pequeña y no recuerdo casi nada; mi memoria borró mucho para protegerme, pero sí recuerdo el trapo violeta porque lo pintamos juntas con técnica de tie-dye. Ese trapo siempre estuvo en un lugar visible porque mis hermanas y yo sabíamos que, si ella moría, había que envolverla inmediatamente para que pudiera cruzar “al otro lado”. Era una creencia de ella, más que algo que nosotras comprendiéramos del todo.

Por eso el violeta aparece tanto en la obra. Incluso le pusimos mariposas violetas a su ataúd, como una manera simbólica de hacerle más fácil ese tránsito. Yo espero que lo haya logrado.

Los demás colores también se conectan con cosas de la tesis y de la casa de mi mamá. La casa era naranja y en algún momento también fue azul claro, así que esos tonos empezaron a repetirse. Creo que uno en la vida cotidiana no se da cuenta de que repite patrones o colores, hasta que se vuelve consciente de ello. En ese sentido, los colores funcionan como pequeñas metáforas que se fueron entrelazando con toda la narrativa de la obra.

Andrea:  ¿Por qué el nombre de tu obra?

Manuela: Bueno, el nombre fue algo que me costó muchísimo. Sentía que cualquier título quedaba corto frente a toda la información, los sentimientos y la carga que había detrás. De alguna manera, sabía que tenía que volver a la idea de “la casa”, porque la casa es el símbolo que recoge toda la tesis: la casa como mi mamá, la casa como yo misma, la casa literal… Pero también la casa atravesada por muchas historias dolorosas, incluso violentas.

No era solo que mi mamá hubiera muerto o que la casa se hubiera caído; era todo lo que había alrededor. El amor entre mi mamá y mi papá, por ejemplo, no era un amor bonito, era más bien infernal. Mi nacimiento, la convivencia, los años que recuerdo con ella… todo eso también atravesaba la obra. Por eso dejé el título para el final.

Cuando hice la pieza de la casita con la roca, empecé a estudiar mucho la piedra. Quería que fuera un tipo de roca volcánica y encontré esta piedra maní, que es de origen volcánico. Ahí comencé a hacer conexiones entre un volcán que está unido al centro de la tierra y esa idea cristiano-católica que tenemos de que el infierno está debajo de nuestros pies, ardiendo en lo profundo.

Entonces conecté directamente con esa imagen: la casa puesta sobre una roca que viene del centro de la Tierra, del “infierno”. De ahí empecé a trazar la idea de que mi casa estaba construida literalmente sobre el infierno. Y no solo mi casa, sino todos nosotros, porque “el infierno está abajo”. Empecé a leer a Dante Alighieri y me fui mucho por ese lado; curiosamente, esa visión se parecía mucho a cómo recuerdo esos años de vida de mi mamá.

Y aunque ahora me parece patético, hubo una frase que me influenció, esa que aparece en tapetes de entrada y adornos: “Home is where love is”. Yo veía esa frase por todas partes mientras estaba pensando en el infierno y fue como un choque. No era cierto que el lugar estuviera donde está el amor; el amor también puede ser confuso, contradictorio. Para mí, el lugar estaba donde estaba el infierno.

Entonces hice ese juego de palabras. No fue que yo quisiera poner el título en inglés, aunque mucha gente me preguntó eso. Fue simplemente que ese giro funcionaba para expresar lo que quería. Y al final también hubo un poco de afán: no tenía cabeza para inventar otro nombre y decidí soltarlo. Pero sí sentí que, a pesar de todo, logré conectarlo desde muchos lugares.

Andrea: ¿Qué lugar ocupa la obra Home is where Hell is dentro de tu trayectoria plástica y artística?

Manuela:  Mira, ese trabajo —esa obra en particular— surgió de un proceso que incluyó muchos dibujos, escritos, cartas y objetos. La única pieza física que conservo es la roca con la casita; lo demás queda como archivo. Aun así, yo siempre he sentido que es mi trabajo más importante. No es con el que más convocatorias he ganado, ni el más “exitoso” en lo formal, pero sí marca un punto de quiebre en toda mi trayectoria.

Siempre he trabajado temas como la muerte, la casa, la memoria y lo autorreferencial, pero esta obra es, para mí, la más honesta de todas. No nació con la intención de hacer una exposición; de hecho, la exposición sucedió simplemente porque tenía que suceder. El proceso fue más bien sentarme a investigar sobre mí misma: de dónde vengo, quién soy, cómo me nombro. No fue el típico ejercicio de artista en el que eliges materiales, haces bocetos y te vas hacia la forma. Aquí no hubo nada de eso.

Por eso creo que es mi obra más importante. Es la que más quiero y la primera que muestro y menciono en todas partes, porque siento que después de hacerla entendí realmente quién soy y quién soy en el arte: qué tipo de artista quiero ser y a qué procesos estoy dispuesta a entregarme. Las demás obras terminan siendo ejercicios de clase o respuestas a convocatorias específicas, pero esta surgió pura y exclusivamente desde la intuición.

Andrea: Manuela, muchísimas gracias por tu tiempo y tu atención. Tu obra es preciosa; siento que eso también es un objetivo del arte: que las personas encuentren algo personal en la obra. Fue una entrevista muy enriquecedora.

Manuela: No, gracias a ti, me gustan estas dinámicas porque uno también se encuentra en los otros, y hay que estar abierto a eso. Me parece muy lindo.

Notas

[1] La exposición se realizó en el 9 de noviembre del 2018, Space Dinámico Lab. En el marco del Festival Internacional de Arte Contemporáneo de Manizales, en la versión dedicada al Arte y la alteridad.

Cómo citar:

Villa, A. (2026). Home is where hell is. Entrevista a Manuela Jaramillo. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 7 (11). Disponible en:https://portal-error-1913.com/2026/09/14/home-is-where-hell-is-/

Fecha de recibido: 27 de marzo de 2026 | Fecha de publicación: 15 de septiembre de 2026

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

REVUELTA GRÁFICA CONTESTATARIA COLOMBIANA. Entrevista a David Ernesto Idárraga Gómez (Pústula)

Revuelta Gráfica colombian contestative. Interview with David Ernesto Idárraga Gómez (Pústula).

Por: Andrés Sebastián Padilla Salamanca (Reaktivo)

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | andres.padilla44997@ucaldas.edu.co

Figura 1. Pústula. (2020). Moneda pal profeta [Street art- stencil] Armenia. Cortesía del artista.

Reaktivo: Primero quiero agradecerte por abrirme el espacio para esta entrevista. En esta conversación vamos a hablar sobre la gráfica popular y contestataria, así como de crítica social. También hablaremos de tu trabajo en este campo y tu opinión sobre este movimiento a nivel nacional y regional.

Pústula: Es con todo el gusto. Gracias a ti por el espacio, qué chimba poder hablar de estos temas.

Reaktivo: Para contextualizar de tu trabajo, me gustaría saber un poco sobre tu proceso creativo: ¿en qué o en quiénes te inspiras?

Pústula: Voy hablar primero de la inspiración. En el 2014, me picó el bichito de tirarme sin mente a la calle. Aunque siempre quise incomodar y generar una grafica crítica. En estos años tenía la chispa viva, estaba muy joven, pero tenía claro qué quería decir y a que tema quería llegar. Me inspiré mucho en una artista: Bastardilla. La seguí en youtube, en ese momento estaba muy posicionada. Me gustaban mucho sus carteles. Me movió mucho el movimiento por fuera del país y sus giras, llevando el cartel callejero a cuenta de ella por los países donde pasaba. Estaba dando un rose por Europa. Su trabajo era muy interesante, especialmente en temas de memoria. No era tan directo como lo que yo hago, pero igual era muy crítica. Ella fue mi mayor inspiración para salir a la calle. Así empecé a hacer cartelismo en Pereira, también en Armenia, pero como estudié en Pereira me tiraba más a pintar en esta ciudad.

Otros de mis referentes fueron Toxicómano, por ser un man muy pulido. Tuve la oportunidad de compartir con él en el festival Narrativas Urbanas en Manizales, en el 2017.Un diseñador del putas, juega siempre. Es un referente muy alto, hacía un esténcil muy chimba. Y fuera del stencil me gustaba mucho el trabajo de Guache con sus murales y su tema de denuncia. Y en cuanto a referentes extranjeros, hay un cuchito que sigo mucho, firma como Blek le rat, hacía un stencil muy sencillo, nada ultra complicado, a diferencia de otros artista como Tóxico. Este hacia cosas más simples, pero tiraba unas ratas espectaculares. Jeff aerosol también se tira unos esténciles muy chimba.

Pasando al proceso creativo: conocí el stencil desde que estudiaba y me picó el bicho de hacer cosas en la calle con el arte y la gráfica, para mí el stencil es una locura. Al igual que la serigrafía para mí lo son todo. Me preguntan mucho, por ejemplo, si no puedo hacer nada a mano alzada con aerosol. Y sí, me gusta hacerlo y lo sé hacer, pero me gusta mucho la técnica del stencil: el acabado, lo contundente de la estética como tal, muy influenciada y asociada a la calle, a la escena punkera (aunque no me considere parte de ella me parece muy brutal). La técnica implica todo un proceso de diseño, desde la idea, que anoto y boceto, hasta que me remito a buscar el material, es un gran fotomontaje.

Reaktivo: También me interesa conocer de dónde viene el pseudónimo.

Pústula: Lo del pseudónimo, la «chapa», es una anécdota chistosa. Yo pensaba en cómo hacían los artistas para escoger un nombre; me parecía algo durísimo de lograr. Intenté sacar algunos pero ya estaban muy usados. En ese tiempo, mi cuñado (éramos muy cercanos, como hermanos) estaba muy dedicado al arte, pero más desde la curaduría. Justo en esa época me salía uno que otro barro en la cara y el man me jodía mucho con eso. Empezó a decir seudónimos muy letrados, palabras más rebuscadas, y un día salió con «pústulas». Yo como egh, es una palabra para referirse al pus de los barros. Como te decía, en mi caso el stencil y el arte callejero son full políticos y contestatarios. Entonces pensé ¿Qué mejor nombre que Pústula? Una cosa llena de pus que puede explotar por todo lado, el nombre es crudo, no es algo lindo. Yo necesitaba algo así, directo, y por eso decidí quedarme con esa chapa.

Reaktivo: Me parecen muy bacanos estos referentes; en lo personal, también me inspiran mucho. Cuando viví en Bogotá vi el trabajo de muchos de ellos. También me gustó mucho la anécdota, la verdad nunca había escuchado ese témino y siento que le da más contexto a tus obras. Voy a empezar a hacerte preguntas más específicas sobre tu trabajo. Quería comenzar hablando de algo que me pareció interesante en tu Instagram: el Taller Popular de Artes. Me causó mucha curiosidad, quisiera saber de qué se trata.

Pústula: Nosotros creamos el Taller Popular de Artes en febrero del 2021 con un parcero, cuando estudié en Pereira. Éramos los únicos cuyabros allá, y terminando la carrera nos propusimos crear un espacio para la creación y la eduicación en artes de manera informal. El taller se enfocaba principalmente en la serigrafía. Dábamos cursos supremamente baratos y esa era la onda: brindarle formación a las personas que les apasionara el arte, que quisieran aprender técnicas a un precio más económico, era un espacio muy enfocado en la autogestión. Nos dedicamos a enseñar serigrafía con lo que se tuviera a la mano, buscando que la inversión en materiales fuera mínima, reduciendo costos, buscanso sacar un buen producto sin llegar a ser precarios. Cuando fundamos el taller nos cogió el estallido social. Recuerdo que estuvimos muy activos en ese momento y prestamos el espacio para que las personas hicieran sus carteles. Estábamos ubicados cerca de la Universidad del Quindío. Nos asociamos con organizaciones populares. Ahí funciona, por ejemplo, Fundamana, una organización de madres que buscan personas desaparecidas aquí, en el Quindío, y un sindicato agrícola de campesinos. En el mismo espacio está el Taller Popular de Artes. La gente puede trabajar ahí y también está abierto para nuestros camellos. Estás cordialmente invitado si quieres participar, también tenemos una sala para exponer o para hacer ferias.

Reaktivo: Muchas gracias por la invitación. La verdad me parece re interesante lo que están haciendo, además, también me encanta la serigrafía, así que de seguro estaré pasando para conocer el lugar. Me gustaría hacerte una pregunta respecto a tus obras. Quisiera hablar de la pieza Semillas, un mural grande con un mensaje rural ¿Cómo fue la realización de este muro?

Pústula: Bueno, mi viejo, el mural fue pintado acá, en un barrio de Armenia que se llama 13 de Agosto. Fue una comisión, un trabajo que me salió con un parcero. En ese momento él estaba recibiendo apoyo del SUTEC, el sindicato de profesores. Este loco se mueve mucho, es muy activista y, de una u otra forma, le ha gustado lo que he hecho. El mural era para conmemorar el proceso que él venía desarrollando con el mercado agroecológico, en los colegios públicos de Armenia. Entonces el mural era una apoyo a ese proceso porque en esos mercados agroecológicos se busca no dejar morir la soberanía alimentaria en la región. Esto es un problema, porque hay una fuerte privatización de las semillas, especialmente en zonas ligadas con el páramo, como Cocora, Salento y hacia los volcanes. La gente que vive y siembra en esos lugares, está muy conectada con el tema de las semillas. La idea del mural era mostrar esa identidad que se defiende ante la privatización, una lucha por la soberanía alimentaria, entendiendio que no es un negocio. Acá todo lo quieren comercializar, y este trabajo era un homenaje a esa resistencia en el departamento, en contra de la privatización de las grandes industrias. 

Figura 2. Pústula. (2022). Semillas soberanía de los pueblos [Street art- stencil] Armenia. Cortesía del artista.

Reaktivo: También quería saber tu opinión al respecto de esa mezcla entre lo urbano y lo rural. Digamos ¿Cómo reaccionan las personas en la ciudad y en la ruralidad con los mensajes que dejas en la calle? ¿Cómo perciben este tipo de expresiones?

Pústula: La gente acá, para serte honesto —aunque claro, es mi perspectiva personal— siento que aquí la movida del arte y la cultura está muy quedada, muy pasmada. Esto acá es un vividero muy sabroso, sí, pero Pereira y Manizales tienen otra movida. Armenia está supremamente quedada. Aquí la cultura y el arte no despabilan. Los chinos jóvenes están reviviendo el movimiento grafiti, pero no pasa mucho más. Para mí, en lo personal, el arte debe decir algo, mostrar algo, dejar un mensaje. No solo desde la crítica política —que mi caso— porque también hay muchas otras formas de poner a pensar a la gente. 

Hace falta mucha educación para apreciar el arte. Todavía es juzgado, muchas personas no aceptan este tipo de expresiones de la calle. La reacción de la gente de acá es muy pobre, casi nula. Por un lado, es desmoralizante que no haya una cultura o por lo menos una sociedad quindiana más interesada, está todo por hacer. Si vas a otras ciudades como Bogotá o Medellín, hay miles de personas haciendo arte. Acá somos pocos y eso también puede ser una ventaja, porque es como tener un diamante en bruto por pulir. 

La gente en el campo tiene una recepción más honesta y con mucho más interés que en la ciudad, donde muchas veces pasa desapercibido el trabajo artístico. En el campo hay mucha más nobleza, la gente presta mucha más atención, está más enfocada en todo lo que se aprende y en lo nuevo que llega. La ciudad quita esa esencia y esa capacidad de asombro. La rutina, el trabajo, la cotidianidad, lo que nos nuble y este sistema en el que te ves inmerso, te quita la capacidad de estar presente y aprovechar las cosas que ofrece el arte.

Reaktivo: Bueno, para ir finalizando, la última pregunta es ¿Qué les dirías, desde tu experiencia, a las personas que están interesadas en la gráfica de crítica y que te toman como referente? ¿Qué consejo les darías y que opinión tienes al respecto a la gráfica de este tipo en un mundo que cambia constantemente?

Pústula: Bueno, sobre qué le podría decir a una persona que quiera empezar con esta vuelta de hacer gráfica rebelde, yo diría que lo haga sin mente, pero que indiscutiblemente debe tener en cuenta el contexto, no sólo político sino también sociocultural del país. Acá todavía existe un estigma frente a estas acciones; nos siguen tachando de «mamertos y comunista», y la gente le huye mucho el tema. Muchas veces lo evaden con el consumo del artista de momento, con expresiones más alineadas al sistema en que vivimos. Se exalta la distracción, el ocio, las redes sociales, el consumo… es como si el mismo sistema y el capitalismo tuviera una banda sonora y la gente le apuesta más a eso. A las personas que tratan de mostrar otras perspectivas, otros caminos, otras formas de enfrentarse a la realidad, se las ve distinto. Y no es que nosotros tengamos toda la razón, no, pero sí se invita a una lectura distinta, a tomar distancia de esas lecturas que son completamente impuestas, como un halo de niebla. La gente va en automático, como borregos, sin cuestionarse nada, y cuando alguien les propone un nuevo pensamiento, sienten que uno les va aguar la fiesta. Este sistema logró que las personas se alinearan de una manera tan profunda que cuando se les pide cuestionarlo se enfadan. Y esto también pasa a nivel local, acá en Armenia con los recursos públicos, acá hay muchas problemáticas y a la gente le vale chimba. Si uno sale a denunciar con su obra, de una lo estigmatizan. Es un camino muy duro, así que ese es el titán al que te tienes que enfrentar si quieres dedicarte a esta gráfica. No te van a contratar facilmente para pintar.

Otro consejo es que hay que crear redes. Uno no puede hacer todo solo. Sí se puede sacar cosas de manera individual, si, pero indiscutiblemente dependes de otros. Hay que saber relacionarse, entender con qué personas cuentas, qué otras personas tienen ideas similares y cómo hacer comunidad para hacer este tipo de arte callejero.

Figura 2. Pústula. (2021). Barbarie [Street art- stencil] Armenia. Cortesía del artista.

Reaktivo: ¿Qué consejo les darías y que opinión tienes respecto a la gráfica de este país que ha tenido un cambió en el plano político del gobierno de Duque al de Petro?

Pústula: El tema político es bien complicado, como lo mencionas en este contraste de gobiernos. Hay una lectura sobre ese tema que no apela tanto a los apasionamientos o las opiniones en caliente, es que venimos de muchísimos años en lo que gobernó la extrema derecha en el país, dominando grandes monopolios y acaparando el capital. Además tenemos una historia de violencia muy fuerte: exterminio de partidos de izquierda, persecución a los desmovilizados, es un país ultraconservador, entonces digamos hay mucho material para hacer crítica gráfica. Con el actual gobierno se ha calmado un poco la situación, pero opino que no debe calmarse. Voté por el proyecto político que es un paso para abrir un proceso diferente de país y sigue siendo el proyecto más sensato, porque se propone cambiar las ideas que siempre han estado. La oposición de derecha sigue teniendo mucho poder, son unas bestias, pero con mucho dinero. No han perdido el poder económico que es tan importante en el país, así se haya buscado recuperar el poder político, ellos intentan dejar a la sociedad en tinieblas, porque a eso es que se dedican y han dedicado. Yo sigo firme con la idea de cambiar este país, yo la defiendo. Pero seguimos teniendo material para criticar, con la oposición facha que hay, hay muchos motivos para criticar, increíblemente. Entonces sin decir que tenemos que volvernos un movimiento de propaganda, si debe haber un movimiento contra los fachos, contra la derecha colombiana. No se puede dejar caer el proyecto de país que se ganó. Los que estamos metidos en la gráfica crítica debemos exigir que se materialice el proceso, en 4 años es imposible hacer todos los cambios, pero se han logrado cosas, por lo menos en el sector agrario y en las periferias del país. También ha habido un cambio en el lenguaje y esto es supremamente importante. La gente está un poco más abierta a oponar, a criticar, a tirar su opinión, a decir lo que piensa. Ya hay un poquito más de respeto por la opinión de los demás. Aunque sigue siendo un país muy paraco, con muchas tensiones, sí hay un avance en el respeto a la diferencia. Hay que plantearle cara a los violentos. No nos podemos dormir como gráfica rebelde. 

Reaktivo: Parcero muchas gracias por concederme esta entrevista, que chimba conocer un poco más de tu obra y de tus opiniones respecto de la movida gráfica contestataria, un abrazo gigante.

Cómo citar:

Reaktivo (2025). Revuelta – gráfica contestataria colombiana. Entrevista a David Ernesto Idárraga Gómez (Pústula). Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 5 (9). Disponible en:https://portal-error-1913.com/2025/11/21/revuelta-grafica-contestataria-colombiana-entrevista-a-david-ernesto-idarraga-gomez-pustula/

Fecha de recibido: 30 de octubre de 2025 | Fecha de publicación: 21 de noviembre de 2025

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

INDIGENISMO COMO CREACIÓN ARTÍSTICA. ENTREVISTA A AIDA LORENA JAMIOY CHICUNQUE

Indigenism as artistic creation

Por: Ana María Yepes Pava

Estudiante de artes plásticas | Universidad de Caldas | ana.11911203@ucaldas.edu.co

Figura 1. Jamioy, Aida. (2019). Bëngbe Bojabnachan T set¨sanokan [Tejido]. Manizales: Pinacoteca de Bellas Artes

La creación artística aborda temas muy variados en los que se entra a ciegas, con el corazón en la mano; a veces este se enreda, se ahoga y renace, encuentra lo que no buscaba o pierde lo que más atesoraba. Un día, entre estos tantos enredos, me topé con la necesidad de abordar el arte indígena, por supuesto desde el respeto a las comunidades y sus culturas. Así que decidí empezar mi investigación entrevistando a la artista indígena Aida Lorena Jamioy Chicunque, graduada de la Universidad de Caldas con un proyecto titulado Bëngbe Bojabnachan T set¨sanokan (Nuestra fortaleza desde el dolor), en donde esta representa a mujeres y niñas víctimas, a las que busca regresar el valor y la fortaleza [1]. 

Ana María Yepes Pava: Muy buenos días, Aida. 

Aida Lorena Jamioy Chicunque: Hola, Ana, muchas gracias por la invitación, me hace feliz darte a conocer mi trabajo y responder a tus preguntas.

Ana: Muchas gracias, qué tal si empezamos hablando un poco de tu experiencia de formación en las artes plásticas.

Aida: Mi experiencia fue muy bonita porque pude darles a conocer a los maestros y compañeros de la escuela cómo se vive en el resguardo indígena Camënts̈á Biya, cuáles son sus tradiciones y su cultura. En Manizales poco se ven los indígenas y en ocasiones salía con mi atuendo y mucha gente se me quedaba mirando como raro porque nunca habían visto a una persona vestida así. 

Ana: Tú te identificas como artesana y habiendo pasado por un pregrado de artes, ¿crees que la artesanía se puede convertir en obra de arte? 

Aida: Para nosotros, los artesanos, el arte no es sólo la pintura o el dibujo: la artesanía también es arte y su valor no es menor que el de un cuadro; el trabajo de diseñar un tejido para una manilla, un bolso o un collar, por ejemplo, no es muy distinto al proceso de creación de una pintura. El arte y la artesanía proponen un juego, se complementan, se unen y crean algo completo. 

Ana: ¿Cómo es que obras de comunidades indígenas, que llevan reflejados componentes importantes de sus tradiciones, se convierten en algo mercantil?, ¿cómo venderle a alguien una pieza que tal vez para él no signifique lo mismo o tenga la misma importancia? 

Aida: En mi pueblo mucha gente compra las artesanías solamente por la combinación de colores, porque le pareció bonita; y es una lástima que esas personas no sepan lo que significa la labor o el diseño que está detrás de esa pieza que están adquiriendo. Nosotros procuramos siempre explicarles de la labor y de lo que significan esas obras para nuestro pueblo. Que no compren sólo por comprar. 

Figura 2. Jamioy, Aida. (2019). Bëngbe Bojabnachan T set¨sanokan [Tejido]. Manizales: Pinacoteca de Bellas Artes

Ana: Hablando un poco de tu proyecto de grado Nuestra fortaleza desde el dolor ¿Qué te motivó a tratar los temas que trataste en él?

Aida: Fue en base a una experiencia. Yo trabajé un tiempo con las niñas del barrio San José, ellos me contaban sobre su vida y sus relatos desgarradores me motivaron a tratar el tema de la violación sexual de mujeres y niñas y sus secuelas físicas y psicológicas. 

Ana: ¿Te habría gustado cambiar algo del proceso? 

Aida: Me hubiera gustado invitar a la exposición a más personas víctimas de las situaciones retratadas para motivarles a seguir adelante, darles fuerza, mucho ánimo, que no tengan miedo, que sepan afrontar la vida. 

Ana: ¿A dónde te gustaría dirigir tu quehacer? 

Aida: Me gustaría construir un lugar, un espacio en donde se expusieran artesanías de todos los pueblos indígenas de Colombia, dar a conocer mi obra así como poder conocer la de otros artistas indígenas. También me gustaría seguir con el bordado, darle continuidad a la temática de mujeres y niñas pero enfocándola a cosas de acá de mi pueblo, Sibundoy (Putumayo, Colombia), dar a conocer personajes que salen en el Bëtscanaté (día grande, carnaval tradicional) y participar en eventos, en exposiciones. 

Ana: Para ir finalizando me gustaría preguntarte, ¿qué piensas sobre una persona blanca que quiera abordar el tema indígena como propuesta de creación? 

Aida: Primero me gustaría que esa persona conociera bien el pueblo, la cultura y tuviese mayor relación con la misma antes de llegar a hacer algo. 

Ana: Muchas gracias ¿Algo que quisieras añadir? 

Aida: Agradecerte por la entrevista y por dar a conocer mi trabajo.

Figura 3. Jamioy, Aida. (2019). Bëngbe Bojabnachan T set¨sanokan [Tejido]. Manizales: Pinacoteca de Bellas Artes

Después de la entrevista con Aida pude entender con mayor claridad la humanidad que guarda dentro de ella y en todo lo que realiza: cada punto de cada bordado es un hilo rojo que teje desde su corazón y su esencia directamente en el lienzo; los temas que abarca, las personas que recrea y los sentimientos que transmite hacen de su obra un lazo, un abrazo a quien necesita ayuda, valor y fuerzas para seguir adelante. Aprendí que el arte y la artesanía están en el mismo escalón, aunque la sociedad la mayoría de veces desprestigie a una y enaltezca a la otra.

Notas

[1] La exposición del proyecto Bëngbe Bojabnachan T set¨sanokan (Nuestra fortaleza desde el dolor) de la artista Aida Lorena Jamioy Chicunque se presentó el Julio 9 del 2019, en la Pinacoteca de Bellas Artes, en la Universidad de Caldas, tuvo como texto curatorial la frase: «Hablar de la madre tierra, mujer que pese a las dificultades de hoy, sigue generando vida». Además contó con la asesoría del artista Vicente Matijasevik quien sugirió la realización de los talleres de bordado y materiales reciclados con las mujeres y niñas del barrio San José.

Cómo citar:

Yepes, A-M. (2025). Indigenismo como creación artística. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 6 (10). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2025/08/22/indigenismo-como-creacion-artistica/

Fecha de recibido: 3 de enero de 2023 | Fecha de publicación: 22 de agosto de 2025

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

OBJETOS, MEMORIAS Y AUSENCIAS. ENTREVISTA A VALENTINA GRISALES.

Objects, memories, and absences. Interview with Valentina Grisales.

Por: Valentina Suarez Mosquera

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | valentina.suarez48801@ucaldas.edu.co

Figura 1. Grisales V. (2022). Hybris. [Acrílico, crayones y lápices de colores sobre tela] 80x52cm. Fotografía cortesía del artista.

Valentina Grisales es artista plástica de la ciudad de Manizales. Sus obras transitan por palabras escritas, metáforas visuales y símbolos cotidianos mientras buscan explorar la relación poética del individuo con los objetos, la memoria y la tierra. En esta entrevista comparte el origen de su exposición Objetos en desaparición [1], así como los rituales y colores que atraviesan su vida y su arte.

Valentina Suárez: ¿Cómo fue tu primer acercamiento al arte?

Valentina Grisales: Hay un término que me parece fundamental y, cuando lo conocí, resolvió todas las dudas de mi existencia: estado de flujo. Es ese estado en el que te conectas tan profundamente con algo que pierdes la noción del tiempo; estás completamente presente en lo que haces. Puedo dibujar y no darme cuenta de que han pasado horas, ni sentir cansancio. Es esa emoción en el pecho, esa sensación de no querer parar, de estar completamente absorbido en lo que estás haciendo.

Recuerdo que cuando era niña siempre estaba buscando qué hacer con las manos. Estaba en clases de plastilina, de pintura, de arcilla, todo el tiempo estaba ocupada con las manos y el tiempo se me pasaba volando. Esa era mi forma de estar en flujo.

En el colegio, cuando estaba decidiendo qué estudiar, empecé a dibujar en las tardes. Recuerdo que un día ni comí y, al mirar el reloj, me di cuenta de que ya era de madrugada. Sentí que el tiempo había desaparecido pero no estaba cansada. Ahí fue cuando supe que quería dedicarme a eso. Aunque no entendía bien lo que implicaba ser artista, supe que quería vivir esa experiencia de creación. Ahora entiendo que no sólo se trata de pintar, sino de explorar, de hacer preguntas y traducir los pensamientos a imágenes o palabras. A veces es difícil, pero ser artista se siente muy bien y me da mucha vida.

Valentina Suárez: En tu exposición Objetos en desaparición, transitas la pérdida, la ausencia, el duelo a raíz de la partida de tu abuelo ¿Cómo fue que decidiste abordar esta experiencia en tus obras? ¿Cómo nació Objetos en desaparición?

Valentina Grisales: Yo estaba trabajando en mi tesis sobre la memoria del objeto; siempre me he interesado por cómo los objetos conservan la memoria a través de la repetición, especialmente porque soy bastante olvidadiza. En medio de ese proceso recibí una llamada de mi papá informándome que mi abuelo estaba muy enfermo. En ese momento sentí un impulso por comenzar a crear, supongo que como forma de enfrentar lo que estaba viviendo. 

Mi abuelo fue llevado a urgencias pero tras unos días lo enviaron a casa. En ese punto mis obras se convirtieron en un «ruego» para que mi abuelo no se fuera; pinté y escribí muchas palabras, expresando ese deseo desesperado de retenerlo. Todo esto puede verse en las obras, que tienen mucha gestualidad, corporalidad y palabras escritas. 

Usé la silla como un objeto recurrente porque, para mí, esta representaba a mi abuelo. Él tenía una relación obsesiva con las sillas Rimax; eran muy comunes en su casa y él pasaba mucho tiempo con ellas. La silla se convirtió en un símbolo de su presencia y a través de ella traté de contener su esencia mientras se acercaba su pérdida. Las obras no indican directamente que mi abuelo se fue pero sí reflejan mi aceptación de su partida a través del cambio en los colores, los gestos y las palabras.

Fue un proceso largo pero me permitió madurar la comprensión de la muerte. Finalmente, cuando logré asimilar toda la situación, comprendí también lo que es la memoria y el olvido, lo que representa la ausencia. Así que, aunque fue un proceso difícil, fue un entendimiento profundo y valioso.

Figura 2. Grisales V. (2022). Las cosas que desconocemos. [Óleo, crayones y lápices de colores sobre papel] 72,7 x 52,7 cm. Fotografía cortesía del artista.

Valentina Suárez: ¿Cuál es tu relación con los objetos que representas en tu obra? ¿Cómo te relacionas con ellos en tu cotidianidad?

Valentina Grisales: Los objetos son muy importantes para mí. Siempre me he considerado una persona cositera: me fascinan las «cositas». Ahora estoy muy interesada en las plumas pero en otro momento tuve una obsesión por las sillas. Mi relación con los objetos cambia según la etapa o la fijación que tenga en ese momento; a través de esa fijación empiezo a establecer diálogos con ellos y esto influye en mis obras. Para mí, los objetos son fundamentales en mi proceso creativo, no me imagino mi vida sin ellos.  

Valentina Suárez: Dentro de las obras que conforman Objetos en desaparición se pueden ver palabras escritas como “esperanza”, “casa”, “conjunto” o “vacío” ¿Qué valor le das a la palabra escrita dentro de la obra de arte?

Valentina Grisales: Al principio fue difícil para mí integrar palabras en las obras. Me había acostumbrado a pensar que el lenguaje escrito y la imagen no debían mezclarse. Sin embargo, en ese momento sentí que necesitaba poner palabras, no para explicar, sino como pistas. Las palabras, para mí, son tan importantes como los objetos. Fue un riesgo incorporarlas pero resultó ser muy significativo porque Objetos en desaparición no es sólo una serie visual, sino también un poema. Toda mi tesis, de hecho, es un poemario.

Las palabras se volvieron pistas para entender mejor lo que estaba experimentando y sintiendo en ese momento. Algunas palabras, como «vacío», «cuerpo» o «ausencia», ayudan a leer la metáfora que estoy creando visualmente junto a los colores y elementos en la imagen.

Recuerdo una obra en particular, llamada Las cosas que desconocemos, en la que incluí la pregunta: «¿Qué es?». Esta interrogante surgió porque, justo en ese momento, mi papá me había dicho que no sabían qué le pasaba a mi abuelo. Pensé: «Mi abuelo se va a morir de no sabemos qué». Las palabras, entonces, juegan un papel crucial.

Figura 3. Grisales V. (2022). El Bazar. [Acrílico, crayones y lápices de colores sobre tela] 50×38 cm. Fotografía cortesía del artista.

Valentina Suárez: Me parece muy lindo eso de no separar la imagen y la palabra dentro de tu obra.

Valentina Grisales: Cualquier imagen puede ser poética dependiendo de la percepción del espectador; las palabras, por su parte, también pueden ser poéticas o no y el reto surge cuando decides combinar las dos ya que pueden entrar en conflicto y competir por la atención, lo que impide que la obra se desarrolle de forma fluida. No me gusta que las palabras dicten cómo se debe leer la obra, como si estuviera diciendo: «Esto es una silla, pero debes verla de esta manera», no es ese el propósito del lenguaje poético. Lo que busco es que tanto la imagen como el lenguaje formen un conjunto, una especie de «masa» que se lea y se observe de manera conjunta sin que uno compita con el otro.

Valentina Suárez: ¿Cómo llegaste a los colores de tu obra o cómo llegaron ellos a ti? Porque son colores apastelados que convencionalmente no relacionamos con emociones como el duelo, la pérdida.

Valentina Grisales: Siempre he dicho que el color hace lo que quiere. Es como un ente misterioso que viene del universo del conocimiento. Aunque puedes conocer toda la técnica, a veces los colores simplemente no funcionan y no sabes por qué. En Objetos en desaparición, el color fue fundamental para expresar lo que quería. Como mencionas, no es común usar tonos pastel para tratar temas como el duelo o la muerte, que suelen asociarse con tonalidades más oscuras como el negro o el gris. Sin embargo, mi obra es diferente: sólo hay una obra con azul oscuro, el resto está lleno de colores pastel.

Al principio no entendía por qué elegí esa paleta pero con el tiempo comprendí que la disonancia entre el color suave y la muerte era muy poética; dos cosas contrarias que, al unirse, funcionan de manera inesperada. Muchas personas me decían que la obra parecía alegre y juguetona pero al mismo tiempo hablaba de temas complejos y tristes. Y sí, la obra es triste, pero esa tensión entre lo que se muestra y lo que se siente es lo que la hace tan especial. 

Es como un poema. En la poesía a veces se habla de la muerte sin mencionarla explícitamente, usando metáforas tiernas o naturales. Por ejemplo, hay un poema de Cortázar que habla de la muerte a través de gotas de agua cayendo, una de las cuales «se va a suicidar». Esa metáfora es preciosa a pesar de tratar temas difíciles. Lo mismo ocurrió con el color en mi obra: me permitió hablar de algo que me resultaba horroroso de una manera más sutil, evitando expresar el dolor de forma cruda. Las metáforas, los símbolos y las imágenes que usamos para hablar de temas complejos, como la muerte, abren el lenguaje y hacen posible la conversación.

Valentina Suárez: Si las pinturas de Objetos en desaparición se pudieran saborear, ¿qué sabor tendrían? 

Valentina Grisales: ¡Ay! Esa pregunta está difícil… Yo creo que sabrían a agua de mar, pero no todas.

Valentina Suárez: Noto que eres muy contemplativa, ¿qué otros hábitos tienes que nutran tu creación artística?

Valentina Grisales: Yo soy una persona de muchos hábitos, siento que el ritual es parte fundamental de mi vida y también de mi obra. Normalmente me levanto temprano, me hago un té y me siento a conversar con la huerta que tengo en mi balcón; es algo sagrado para mí, es como calmar la mente, observar y pensar qué me pueden enseñar las plantas. Me gusta mucho porque no sólo soy yo con ellas, sino que mi gato siempre se me sube encima, entonces es un grupo completo de aprendizaje. Una anécdota hermosa: me di cuenta de que mi gato empezaba a escarbar la tierra de algunas plantas, no de todas. Con el tiempo entendí que él me estaba avisando cuáles eran las plantas secas que necesitaban agua, porque las plantas con tierra húmeda ni las tocaba. 

Otro hábito que tengo es escribir, aunque la mayoría de veces ni siquiera comparto lo que escribo. Los mapas que hago, por ejemplo, no los tomo como escritura, sino más como imágenes que deben ser leídas de una forma particular. Me encanta jugar con palabras.

Lo otro que hago mucho es salir a caminar, especialmente al bosque y a la montaña. Me encanta perderme en el matorral o mirar a lo lejos.

Valentina Suárez: Me parece que la Valentina artista y la Valentina del día a día están completamente unidas: tu vida es un diálogo constante con tu arte que te permite transitar, conocerte y enseñarte. 

Valentina Grisales: Yo nunca he sido capaz de crear desligada de mi experiencia. Para mí, ser artista es una experiencia humana. No puedo separar mi ser de lo que hago; si lo hiciera, creo que saldría algo frío, inerte. Me gusta hablar de lo que vivo porque me parece que todas las experiencias son válidas, de todo se puede aprender. Si alguien se siente identificado con lo que hago será aún mejor porque se crea un diálogo entre la obra y el espectador y eso es lo hermoso del arte.

Una vez, en la versión de Objetos en desaparición que se hizo en Medellín, una coleccionista se me acercó después de mirar todas las obras y me dijo: “Estoy viviendo un duelo, me llegó muchísimo tu obra porque acabo de terminar con mi pareja de toda la vida. Es un duelo distinto, pero es un duelo”. Me conmovió mucho porque ese es el objetivo del arte: conectar las vidas de las personas y construir algo juntos. El arte nunca es solo del artista, siempre es colectivo, es un entretejido de experiencias humanas.

Valentina Suárez: ¿En qué estás trabajando ahora?

Valentina Grisales: Siempre me he definido como una artista curiosa y exploradora. A veces caigo en la trampa de preguntarme: «Antes la silla estaba muy presente en mi obra, ¿y ahora qué pasó con ella?», porque ahora me estoy despegando más de los objetos como tal y me estoy abriendo a nuevas posibilidades; me pongo límites pero luego me gusta expandirme más allá.

Este año ha sido un proceso de mucha exploración. Comencé trabajando temas del corazón a partir de una ruptura amorosa que viví. Fue una experiencia hermosa porque, a pesar de que me rompieron el corazón, eso me llevó a entender el amor desde otra perspectiva: aprendí a amar a través de la tierra. Así que ahora estoy trabajando con saberes de la tierra y la pedagogía que esta enseña, todo desde la perspectiva de la ruptura amorosa.

También estoy trabajando otros proyectos que involucran libretas y pinturas que están en proceso y mutando todo el tiempo; estás últimas  están pensadas para una exposición. Y te cuento que estoy haciendo un libro de mapas que hablan sobre el amor y la tierra. 

Notas

[1] El proyecto Objetos en desaparición se presentó el 20 de julio de 2022, en la Sala de exposiciones del Centro Cultural Universitario Rogelio Salmona, de la Universidad de Caldas, Manizales-Colombia. Aquí el texto del asesor del proyecto Pedro Rojas: «Objetos en desaparición es el testimonio de una producción obsesiva, realizada por el fuego de un corazón infatigable, desbordado de pulsiones creadoras, que se juega la vida en perseguir signos indescifrables. La artista se debe a la pintura, una pintura ingrávida que no se puede encasillar en las categorías del resentimiento artístico (despojada de la pesadez de la abstracción y de la solemnidad de la representación). Con un poco de acrílico, crayones, lápices de colores, liencillo, papel y afecto, nos permite mirar con inocencia la incertidumbre, los azares de la vida y de la muerte. Un objeto atraviesa a la artista hasta eso que algunos denominan inconsciente y otros llamamos las entrañas. En una silla se encuentra la calidez del caos, las singularidades, aquello que la hace irrepetible. Las sillas están pobladas de memorias, juegos infantiles y momentos de descanso, pero también contienen las ausencias y nuestras preguntas por la desaparición. Se requiere cierta delicadeza para ver las diferencias entre esas líneas, puntos, flores y cicatrices, así como una cierta sensibilidad por el color para recorrer las sombras melancólicas y las irradiaciones lumínicas de la pintura, las formas en que se convierte en una carta, escrita con los azules y amarillos de las despedidas de los amantes de Chagall y los campos de trigo de Van Gogh. De allí que esos objetos familiares sean presencias místicas: vuelan con destellos, como estrellas fugaces, hay unas sillas enfermas, otras que se ahogan, otras que existen con profunda indiferencia, otras silenciadas por la asfixia y el hastío. Se trata de una despedida, una de esas despedidas imposibles. Sin embargo, a pesar de todo, Objetos en desaparición es una exposición serena, no hace de la tristeza un espectáculo, tiene la sutileza de quien ha llorado todo, de quien ha llorado lágrimas a torrentes de lluvia, y que es capaz de transfigurar la melancolía en piezas entrañables, en poesía cálida, en pintura ingrávida» (2022).

Cómo citar:

Suarez, V. (2025). Objetos, memorias y ausencias. Entrevista a Valentina Grisales. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 5 (9). Disponible en:https://portal-error-1913.com/2025/08/31/objetos-memorias-y-ausencias-entrevista-a-valentina-grisales/

Fecha de recibido: 11 de julio de 2025 | Fecha de publicación: 31 de agosto de 2025

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144