Manifiesto al crimen

Manifesto to crime

Por: Diego Quintero Sanchez

Estudiante Artes PlĂĄsticas | Universidad de Caldas | diego.12012736@ucaldas.edu.co

Figura 1. Quintero, D. (2022). Sin Título [Fotografía]. Manizales. Fotografía cortesía del artista.

Mis tenis rotos no aguantan un paso mås, los he obligado a perderse junto a mí por las frías y oscuras calles de cualquier ciudad, callejones en donde el cemento se convierte en monte cuando cae la noche. Bajo el resguardo de Ramón Puntilla y Juanito Alimaña, he sobrevivido en una jungla donde las ratas son autorizadas por cerdos a portar cabras, y yo soy una simple liebre. Llegué a pensar que todo lo que hacía dentro de esta jungla podía llamarlo arte, pero no es así, es mucho mås que eso. Cuando entré en el mundo del crimen, poco o nada sabía de él, y no es que ahora lo entienda, pues tengo mås preguntas que cuando empecé: la duda ha inundado mi mirada y entendí que la oscuridad que yo habitaba no era solamente física.

Comencé a recibir respuestas claras cuando dejé que el silencio respondiera por mí; abandoné las verdades absolutas y empecé a cuestionar todo, incluso lo que creía incuestionable. Ya no estoy seguro si el graffiti es arte; finalmente, estaría bastante contento de que no lo sea.

Después de 7 años pintando en la calle, comprendo que el graffiti, el verdadero graffiti, es egoísta, pura satisfacción estética.

No se aprende en ninguna academia.

No se vende ni se subasta.

El graffiti no trae fama mås que la de una pequeña subcultura.

El graffiti no tiene reglas técnicas.

El graffiti es anĂłnimo.

El graffiti es ilegal.

El graffiti no conoce bandos polĂ­ticos ni religiosos.

El graffiti no es clasista, no discrimina estratos socioeconĂłmicos.

Nadie es dueño del graffiti, ni siquiera su autor.

El graffiti es una ofrenda al crimen.

Si los muralistas le dan valor al entorno urbano, nosotros lo robamos.

El graffiti es sinĂłnimo de abandono y comportamiento antisocial, un recordatorio constante de que la sociedad es frĂĄgil e incontrolable.

Desde siempre nos hemos encontrado en la impetuosa necesidad de marcar lugares que visitamos, esto no es algo propio del graffiti. El neandertal pintaba su cotidianidad en las paredes de las cuevas, los romanos acostumbraban a escribir frases de todo tipo en los muros y columnas de la ciudad, los marineros y piratas, al pisar tierra, solían marcar sus iniciales sobre piedras y årboles; hemos resignificado el término para hacerlo nuestro. El graffiti ya no es todo aquello que pintas sobre un muro al exterior.

Es entre Philadelphia y Nueva York en los años 70 donde nace el graffiti. Jóvenes de barrios marginales comienzan a esparcir sus apodos en medio de rejas, muros y vagones del tren. A lo largo de los años, varios escritores han practicado fielmente este quehacer, pero son pocos los que se han dispuesto a contar su historia. Quizås sea bajo la premisa de que el graffiti es efímero y no merece ser recordado, o tal vez hemos vivido tan al margen de la sociedad que no nos sentimos parte de la historia.

Es aquĂ­ donde creo pertinente el uso del arte, usar las dinĂĄmicas artĂ­sticas como una forma de contar, desde el privilegio, la realidad que se vive en las calles. Y no, no planeo llevar las letras sucias y callejeras al cubo blanco para que doña Elvira y sus amigas, rociadas de su perfume Christian Dior, se sientan en la posiciĂłn moral de criticar la calle que no conocen. No le puedo ser desleal al graffiti, que todo me ha dado. Por eso, mi arte va dirigido a una pequeña parte de la sociedad olvidada: el ladrĂłn, el indigente, el drogadicto, el callejero, el barrista… Pero no voy a vender el ideal que tanto tiempo el graffiti ha construido desde las sombras: el arte solo serĂĄ un medio para contar la historia a mis hermanos de la calle. Si el arte es mi condena, harĂ© que toda la pena valga.

Como citar:
Quintero, D. (2022). Manifiesto al crimen. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporåneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2024/04/11/manifiesto-al-crimen/ 

Fecha de recibido: 5 de octubre de 2022 | Fecha de publicación: 11 de abril de 2024

WÂWÂ DE MÛ RÛA

El vientre como primer territorio

The womb as my first territory

Por: SofĂ­a Gañån Betancur

Ēbēra Wērā (Territorio ancestral San Lorenzo, Colombia)

Estudiante Artes PlĂĄsticas | Universidad de Caldas | sofia.ganan10143@ucaldas.edu.co

Figura 1. Gañån, Sofia. (2020). Territorio Ancestral indígena San Lorenzo [Fotografía].

“Creemos que la certeza de existir como pueblos, dentro de unas dĂ©cadas, depende de la alianza que podamos hacer con aquellos que nos comprendan con el corazĂłn” (Green, 1998, p.6)

Preparar el corazĂłn para observar, sentir, hablar, escuchar, hacer, defender y resistir. Hoy escribo desde las abuelas, las parteras, las sabias y las naciones que habitan en mĂ­. Les escribo desde la inquietud constante que corre por mi sangre y palpita en mis manos, las cuales ofrendan cada palabra a quienes fueron, son y serĂĄn. Pero, sobre todo, les escribo desde el corazĂłn. Parece difĂ­cil definir el arte desde las memorias ancestrales de quien escribe y habla aquĂ­ y ahora. En mi lengua materna no existe una palabra que traduzca el tĂ©rmino “arte”, ya que la madre divina nos ha otorgado la bendiciĂłn de ver, pensar y sentir de manera diferente. Aquello que se llama arte es lo mĂĄs sublime, mĂĄgico y sanador que existe en este plano, al menos desde lo que me han enseñado. Y por ello, estoy agradecida. El arte es un saber heredado de nuestros ancestros que consiste en coexistir con todos los seres vivos y, sobre todo, respetar por completo lo que nos rodea.

AsĂ­ es como nuestros ancestros han caracterizado este plano terrenal, desde la mĂĄs mĂ­nima hoja hasta las aves del cielo, desde lo mĂĄs oscuro de esta tierra hasta la luz mĂĄs radiante de este universo. Por esta razĂłn, lo defendieron hace 500 años y, en el presente, aquellos que quedan continĂșan haciĂ©ndolo. En el futuro lo seguiremos haciendo en honor al territorio, a la vida y a nuestra propia existencia. La resistencia y la determinaciĂłn de nuestros pasos como pueblos originarios no cesarĂĄ y siempre defenderemos el espacio que habitamos hasta que el Ășltimo de nosotros regrese al seno de la madre tierra.

Y para mĂ­, esto es arte. Si algĂșn dĂ­a no resisto, habrĂ© olvidado la esencia de aquellos que me precedieron.

 El Gran Espíritu ha creado un universo dentro de otro universo, paralelamente de forma inexplicable, y a su vez ha dotado al ser humano con la capacidad de generar pensamiento. Esto surge cuando el Gran Espíritu infunde una chispa divina en cada ser. Así como una escultura magistral o una pintura realizada por un artista se considera una obra de arte, al cumplir ciertos paråmetros o características dictados por las academias, para nosotros el arte es presenciar el nacimiento de una mañana o el firmamento cuando estå por caer la noche, escuchar el canto de un påjaro, el sonido del agua, del aire, de la selva, del rugido de un jaguar, el aleteo de las aves y la visita de nuestros ancestros al ver un colibrí. Cada elemento de su esencia universal es vital para nuestra existencia. Aunque entiendo que para algunos pueda ser considerado un romanticismo o algo sin sentido, para nosotros es sentir con el corazón. El arte contribuye de manera significativa a nuestra comunidad y es fundamental para el buen vivir y la propia esencia de nuestro origen. En su discurso El otro ¿Soy yo?, Abadio Green lo expresa con las siguientes palabras:

Nuestras leyes de origen, nuestro derecho mayor, asumen la responsabilidad con todos los pueblos del mundo, es un derecho de nosotros, para nosotros, para todos. No son leyes subterråneas sino del centro de la tierra, lo que es muy diferente, no son leyes para la cocina, sino que nacen del fogón, que también es muy diferente; no son chiquitas, sino que atienden a los animales y a las hierbas indefensas y eso es diferente. Son leyes para la vida y para después de la vida, porque también hay deberes y derechos de los muertos y con los muertos
 El estado afirma que nuestro país es pluriétnico y multicultural y también nosotros, pero creemos que, a pesar de eso, no hablamos de lo mismo, porque no se habla con el corazón. (1998, p.2)

Las danzas, las manualidades y las pinturas sagradas de nuestras Ēbēra Wērā (mujeres Ēbēra), asĂ­ como los sĂ­mbolos de protecciĂłn y equilibrio, son elementos que predominan en nuestros pensamientos y en nuestra vida cotidiana, desde que habitamos este plano adquieren una gran importancia. Los abuelos y abuelas han nacido o, mejor dicho, se les ha otorgado y heredado el poder de curar, de comunicarse con las plantas para sanar, de hablar con los espĂ­ritus de las montañas para solicitar protecciĂłn al territorio, de sentir la fuerza de la madre divina para continuar el camino por mĂĄs culebrero que fuera y asĂ­ respetarla, honrarla y cuidarla. TambiĂ©n les fue otorgado el arte de ser sanadores, curanderas y curanderos, Taitas, parteras, sabias y sabios. Es por esto que las pinturas y las plantas sagradas son horizonte y claridad para el ser. En cada ceremonia nuestros ancestros nos acompañan, nos guĂ­an y nos enseñan. Y precisamente en esos momentos sagrados, puedo decir quĂ© es arte. En ese instante indescriptible que sĂłlo se siente, se contempla, se asimila y queda grabado en la memoria de quienes estĂĄn presentes. Es magia, y por ello, es arte.

Referencias

Green, A. (1998). El otro soy yo. PeriĂłdico de la DefensorĂ­a del Pueblo para la DivulgaciĂłn de los Derechos Humanos. 5 (49), 4-7. https://studylib.es/doc/7296695/el-otro-soy-yo–abadio-green

CĂłmo citar:

Gañan, S. (2022). WĂąwĂą de mĂ» rĂ»a. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/07/11/wawa-de-mu-rua/

Fecha de recibido: 21 de junio de 2023 | Fecha de publicaciĂłn: 11 de julio de 2023

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo.

ISSN: 2711-144

MANIFIESTO AL ABISMO

Manifesto to the abyss

Por:

Daniel Fernando Ruiz GarzĂłn

Estudiante de Artes PlĂĄsticas | Universidad de Caldas | daniel.12011257@ucaldas.edu.co

Figura 1. Ruiz, Daniel. (2021). Autorretrato 1 (Dibujo). CalarcĂĄ. CortesĂ­a del artista.

Empiezo este manifiesto como lo terminarĂ©, diciendo que soy igual de absurdo a ustedes. La diferencia es el optimismo que los permea y del cual yo carezco. El arte lo utilizan como la bĂșsqueda de lo bello y feliz, se engañan con expresiones como “el arte me alivia”, “el arte es perfecto”, “el arte es terapĂ©utico”. Les planteo una pregunta, una entre tantas, Âżrealmente se escuchan a sĂ­ mismos? Huyan de toda idealizaciĂłn artĂ­stica, libĂ©rense de gustos banales y de mentiras; sientan dolor, angustia y sufrimiento, porque evitar estos estados es negar la vida, el mundo y, por ende, al arte mismo. QuizĂĄ ustedes estĂĄn mĂĄs muertos que yo.

Les propongo la anarquía en virtud del arte, luchar contra todo porque todo merece ser cuestionado y deformado, basta ya de su conformismo que no los lleva a nada. Imagínense que Adán y Eva no hubieran sido expulsados del paraíso: ¡NO HABRÍA ARTE! Viviríamos en el bien absoluto, mi amigo el dolor no se asomaría ni para ayudar a pintar un dedo. Aprendan a elogiar la dificultad, pues produce los más grandes frutos. Abracen la desgracia, la insatisfacción de la obra, pues es esta la que les dice -cuando la creen terminada- que nunca alcanzará el equilibrio.

Seamos leones, niños, creemos a partir del azar. Devoremos toda la historia, cualquier corriente artística hay que desmigajarla, creemos una obra tan desconocida que el espectador deba sí o sí perder su espíritu de hombre moderno, que se vea obligado a tomar actitud de vaca, rumiar hasta encontrar el sentido. Destruyamos y construyamos, quién sabe si para la eternidad o para la muerte. Qué la obra sea tan poético-terrorista que ni Hakim Bey se lo crea.

Acabemos con toda idealizaciĂłn, endiosar el arte solo lleva a un engaño perpetuo. El arte es humano, nos pertenece al igual que el sexo, el cuerpo y el placer. Ya lo dijo Gonzalo Arango: “Como acto de rebeliĂłn nos bañaremos en las aguas sin esperanzas de la muerte”. Por lo tanto, seremos conscientes de nuestra mortalidad, estaremos en contra de lo que nos prive del fin. Si la obra no afecta a alguien, que se vaya con nosotros a la tumba, asĂ­ por lo menos perturbarĂĄ a dios o al diablo.

Patearemos piedras molestando a cualquier sujeto que crea en la felicidad eterna, lo sacaremos de su sueño fétido y le mostraremos el mundo plagado de perplejidades, de enfrentamiento constante con sigo mismo, que aprenda a cuestionar todo aquello que tome por verdad absoluta. Nuestro fin es mostrar a la gente que ese artista de autoayuda no dice mås que mentiras podridas. Si el pintor mås båsico pinta la montaña tal y como es, sin insultarlo con la palabra, harå un cuadro que atente contra todo su ser.

Para los artistas kitsch seremos un demonio, el mĂĄs puro estado de maldad. Nuestra obra estarĂĄ fuera de todo estĂĄndar, incluso del arte contemporĂĄneo, porque aquel que piensa que todo arte se hacĂ­a mejor antes, solo demuestra su poca capacidad para pensar y no se embarca en bĂșsqueda de una obra nueva con el valor de ser la antagonista de todas las demĂĄs. Nosotros no le diremos cĂłmo vivir su vida, sencillamente le estamos mostrando una “verdad” para que cuando su muerte se acerque no entre en conflictos como IvĂĄn Ilich. “Es muss sein”, el peso es necesario para el artista, no se debe negar, la pesadez nos dota de la consciencia de la existencia, lo vale porque nuestra obra se vuelve mĂĄs directa, el sĂ­mbolo lanzarĂĄ la levedad por la borda, por tanto el sujeto entrarĂĄ en una lucha con su abismo, que es Ă©l mismo.

Para terminar con este pobre manifiesto les dirĂ© que, estoy cargado de contradicciones, mi mundo es la duda y el arte el medio para plantearla. Entre toda esta especie de reflexiĂłn desastrosa he descubierto algo: en el pesimismo que me cargo hay un poco de optimismo. No me mato porque disfruto de la provocaciĂłn, la mayĂ©utica es divertida, no los cuestionarĂ© como ya lo dije antes por medio de la palabra, sino por medio de la obra desconocida. El impulso que me lleva a crear no es el alivio, es la bĂșsqueda del mismo. Guardo la esperanza de alcanzarlo y asĂ­ acabo, dejando en evidencia que soy igual de absurdo a ustedes.

Figura 2. Ruiz, Daniel. (2021). Autorretrato 3 (Dibujo). CalarcĂĄ. CortesĂ­a del artista.

Referencias

Nietzsche, F. (1993). Así habló Zaratustra: un libro para todos y para nadie. Andrés Sånchez Pascual (trd.). Madrid: Alianza Editorial, 1993.

Arango, G. (1965). Manifiesto NadaĂ­sta al Homo Sapiens. MedellĂ­n: Ediciones del NadaĂ­smo.

Lamborn, P. (2014). Terrorismo Poético. En: T.A.Z.: zona temporalmente autónoma. Valentina Maio (trad.). Madrid: Enclave de Libros.

Tolstoi, L. (1983). La muerte de IvĂĄn Ilich. Agusto Vidal (trad.). Barcelona: Editorial Brugera.

CĂłmo citar:

Ruiz, D. (2021). Manifiesto al abismo. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo 1(4). Disponible en: https://portalerror1913.com/2021/08/03/manifiesto-al-abismo/

Fecha de recibido: 15 de febrero de 2021 | Fecha de publicaciĂłn: 4 de agosto de 2021

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo.

ISSN: 2711-144

MANIFIESTO A LA NADA

Manifest to nothing

Por: SebastiĂĄn Valencia LĂłpez

Estudiante Artes PlĂĄsticas | Universidad de Caldas

sebastian.11811360@ucaldas.edu.co

Figura 1. Valencia, S. (2019). Sin TĂ­tulo [FotografĂ­a]. Manizales. FotografĂ­a cortesĂ­a del artista.

 â€œEs notable la gloria de Nadie: no tuvo antepasados bajo el sol, bajo la lluvia, no tiene raigambre en Oriente ni en Occidente. Ni hijo de Nadie, ni nieto de Nadie, no padre de Nadie, pequeño cĂłnsul del del olvido. ÂżVen un vacĂ­o en la foto familiar, un hueco, un espacio entre la respetable parentela? Es Nadie, sin rastro y sin linaje. Es notable la gloria de Nadie antes de la primera mañana de la historia, precursor de hombres que son hierba, de padres de otros de padres que son velas sin pabilo. Festejemos a Nadie que nos permite presumir que somos Alguien.”

Juan Manuel Roca, BiografĂ­a de Nadie.

El arte es para nadie, para nadie que no vea y cree que ve, para nadie que entienda del arte, para nadie que hace arte, para nadie que sabe para qué hace arte, para nadie que es la nada de nadie. El arte no expresa nada, ni a nadie, no refleja nada, ni a nadie, no representa nada, ni a nadie; el arte no tiene forma, ni nadie que lo dote de ella; el arte de nadie es técnicamente nada; el lenguaje del arte no es de nadie y nada lo traduce; el arte no reconoce a nadie, ni a mí mismo, ni siquiera a la nada; el arte no es real, lo real no es nada, ni de nadie; el arte no siente nada, ni por nadie, ni por la nada, el arte vanagloriado por las instituciones, no es nada, ni de ellos, ni de nadie, simples engaños de la desesperación consiente de la esplendorosa inutilidad del breve plazo de una vida.

El arte no es para nada eterno, histĂłrico o estĂ©tico, no es cambiante, no es religioso, mĂ­stico, ni cientĂ­fico, ni teĂłrico, no es la vida, ni es la muerte. El lienzo es tuyo, la pintura es tuya, la obra es tuya, pero el arte no es de nadie, no busca despertarnos de esta realidad sin sentido de un ciclo perverso de vanos intentos por la bĂșsqueda de una respuesta adecuada a la incertidumbre de nuestra presencia.

El arte no se vende, no se compra, no se subasta, no posee valor, porque el valor de nada, solo lo adquiere nadie, no es cuerdo, no es loco, no es sĂłlido, ni superfluo, no tiene partĂ­culas, ni partituras, no tiene trazos, ni color, no niega nada, ni a nadie, no me niega a mĂ­, ni a este manifiesto. No es lĂłgico porque vivimos en una realidad de contradicciones representadas por mĂĄscaras y mitos llamados ciencia, polĂ­tica, Ă©tica, moral, justicia, familia, amistad, amor, sociedad, repĂșblica y democracia, mentiras bajo el velo de la nada, bajo el velo del arte.

No quiero que estas palabras se confundan con el nadaĂ­smo, pues no busco nada parecido a nada, no hay ninguna crĂ­tica, ni ningĂșn fin, no hay nadie, ni nada a lo que estĂ© dispuesto a atacar, ni siquiera hay nada parecido al homo, ni al sapiens, simplemente no hay nadie.

El arte es la pregunta del por qué, del por qué es algo, del por qué se hace, del cómo, del dónde, del cuåndo ¿Por qué tiene que existir una respuesta? Expresiones sin sentido sobre una enorme burbuja de espacio inexistente de nada.

El arte es poesĂ­a que no dice nada, que no dice la verdad.

Si algo puede ser, es porque no es.

La nada es aquello que no sabemos que no existe.

Y muchos preguntarĂĄn por el sentido, por una respuesta, pero este es mi arte, uno donde no hay respuesta, ÂżAcaso la existencia tiene sentido? La vida no es nada, si tĂș le das algĂșn sentido, solo funciona para tu propia historia, para tu propio beneficio; si no resistes la desesperaciĂłn del no entendimiento, de lo ambiguo, entonces cambia el tĂ©rmino “nada” por aquello que mejor se adecĂșe.

Ya que, finalmente, la nada la llenamos con aquellos vacíos que más nos pesan


como el arte.

CĂłmo citar:
Valencia, S. (2019). Manifiesto a la Nada. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo 1 (1).  Disponible en: https://portalerror1913.com/2019/11/04/manifiesto-a-la-nada/

Fecha de recibido: 20 de Octubre de 2019 | Fecha de publicaciĂłn: 04 de Noviembre de 2019

MANIFIESTO AL PRESENTE

Manifesto to the present

Por: Natalia LĂłpez Lombo

Estudiante de Artes PlĂĄsticas | Universidad de Caldas

adoratalopezlombo@gmail.com

Figura 1. Lombo, N. (2015). Sin tĂ­tulo [FotografĂ­a]. Manizales. FotografĂ­a cortesĂ­a de la artista

“Un artista debe mirar profundamente dentro de sí en busca de inspiración. Cuanto más profundo mire dentro de sí, más universal se vuelve. Un artista es universo. Un artista es universo. Un artista es universo.”

Marina Abramovic, Manifiesto de la vida de un artista

En ese instante, en el pueblo de SoatĂĄ en BoyacĂĄ Colombia, se mastican dĂĄtiles dulces en las calles y en casa. Helena contempla en el espejo sus rasgos fuertes, cuerpo carnoso y grueso, labios finos, ojos claros y puntuales; peina a sus hijos por orden de estatura y perfuma su cabello castaño al ritmo del sonido del taller de don VĂ­ctor: martillos, talas y herraduras. MĂĄs tarde, Doña Julia se enamora, en el mismo intervalo temporal que Doña Rosa. Doña Julia baila, teje y come chocolate, mientras sonriente mantiene sus pecas al sol; Doña Rosa pinta sus uñas con rojo pasiĂłn y prepara los mejores sancochos y tamales en la Plaza de FusagasugĂĄ. Llega Don Carlos, el “detodero”, que dispone sus manos al oficio y a la labor, ordenando su bigote y sus canas mĂĄs blancas que el Ăłleo blanco titanio; y Don Guillermo, odontĂłlogo, lector embravecido de inigualable olor a consultorio, menta y aguardiente. Entonces, los abuelos se casan, zurcen tejidos y enmiendan partes.

Nacen los hijos, mis padres: Gabriel, el Artesano de manos rasposas y marcadas, esencia de hongo y semillas, y Liliana la madre, calor de tierra, tez trigueña, arroz con leche y canela, cantos de dulce niña. AlgĂșn dĂ­a de la nada y del todo se me pregunta ÂżcuĂĄl es su relaciĂłn personal con el arte? Busco si puedo responder encarnando a mis antepasadxs y sus experiencias estĂ©ticas que se heredan en lo sincrĂ©tico de este cuerpo.

Puedo sentir su presencia en el gusto por la textura de las frutas,

en el tacto de los pétalos sedosos de las flores para untar el dedo de pólem,

en la necesidad de mordisquear disimuladamente trozos de madera para sentir el sabor de los ĂĄrboles, en determinar y poner intuitivo detalle en lo silvestre y comĂșn,

en lo invisible,

en observar abusivamente los gestos de alguien cuando me habla,

en querer sentir los pies descalzos en el piso y las incĂłmodas ranuras de las baldosas con musgo baboso,

en la admiraciĂłn de un cadĂĄver con algodĂłn suave y blanco saliendo de sus ojos y nariz,

en la necesidad de tener muchas cosas chiquitas por toda la casa, en la sensaciĂłn en bucle de un caballo corriendo a contra tiempo, el tiempo… tiempo
 tiempo


Mejor pienso en mi templo,

en los rituales de plantas y carne,

en cocinar y dar regalos,

en la excitaciĂłn por el olor a cĂșrcuma, canela y metal,

en el disfrute sonoro de las cĂĄmaras anĂĄlogas al obturar, de las digitales al capturar y el de las tijeras al cortar,

en la necesidad de tener siempre actividades que salvan, que distraen, que aportan o que solo se hacen por alguna extraña razón,

en mantenerme ocupada,

en oler por largo tiempo la piña, la guayaba, las hierbas frescas, mis amantes y los pinceles con trementina,

en la obsesiĂłn por tener espacio de trabajo,

en escuchar los ecos de las cosas que cambian o de lo que ya no fue,

en conversar con los objetos,

en reubicar una y otra vez, reorganizar, mover, trasladar, cambiar, acomodar,

en el alejarse y guardarse por tiempos,

en el gusto contemporĂĄneo y bĂĄsico por la escarcha y por el neĂłn multicolor,

en el disfrute intenso con la parafina y el soplar las velas de cumpleaños,

en sentir escĂĄndalo y efervescencia por las lĂ­neas muy juntas, pero no pegadas,

en dialogar, dar vueltas, pensar que se tiene la claridad o agudeza y volver a alguna incertidumbre o al algĂșn punto nuevo de llegada y de partida.

Para hablar de mi relación personal con el arte, tengo que explicar estos pequeños gestos como momentos de importancia que no me pertenecen solo a mí, son la materia del montaje que se pone sobre la mesa, allí se escucha el efecto recurrente de campanas de ceremonias que se traducen en símbolos.

Ahora podrĂ­a decir que el arte es la oraciĂłn del pasado, del presente y del futuro. Su canto es la prĂĄctica, la acciĂłn y la sincronizaciĂłn con lxs otrxs, con la otredad, la bĂșsqueda obsesiva de los gustos perdidos.

Entonces la necesidad es absoluta y reclama.

El ritual es indeterminado pero presente.

AquĂ­ parto y busco el instante de brillo en la escultura, los volĂșmenes que emanan distorsiĂłn, la instalaciĂłn, el collage, el dibujo, el audio, la fotografĂ­a, el cuerpo…

Escarbo en las reacciones y efectos del mundo sobre mis sentidos, recuerdos y acontecimientos, y cruzo todo bajo el celo constante y repetitivo del negro


LlĂĄmese negro al ente que relaciona desde algĂșn estado neutro y simple, sĂ­mbolo de la proximidad del espacio exterior, incrustado o gestante que se siente en mi estĂłmago, justo en el apetito, lejano vacĂ­o, incompleto, frĂ­o, ajeno, inabarcable, exasperante, ilegible, inhabitable, impropio y detestable, pero al mismo tiempo soportable, cĂĄlido, absoluto, simple, propio, deseable y hambriento


Entonces, pongo el mantel, las velas, los cubiertos, los pequeños platos de porcelana con hilos de pintura dorada, las copas de vidrio artesanal, los miles de corotos e invito a los comensales. El banquete lo devoramos con intuición, coincidencia, corazonada, pålpito, encuentro, tacto, modo, estado, versión, instante y la dramåtica ilusión de estar presente.

CĂłmo citar:
LĂłpez, N. (2019). Manifiesto al presente. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporĂĄneo (1) 1. Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/17/manifiesto-al-presente/

Fecha de recibido: 10 de Junio de 2019 | Fecha de publicaciĂłn: 17 de Julio de 2019