El Dr. ATL Y LA INVESTIGACIÓN DESDE EL ARTE

Dr. Atl and research from art

Por: Jennifer Rubio Leal

Artista Plástica | Universidad de Caldas

js.rubio95@gmail.com

Figura 1. Murillo, G. (1933). Nubes sobre el valle de México [Pintura]. México: Museo Nacional de Arte, INBA.

Hace poco tuve la oportunidad de recorrer una exposición del Doctor Atl, también conocido como Gerardo Murillo, un reconocido pintor mexicano (1875- 1964), podría decir qué tipo de pintor era, su escuela y el estilo al que perteneció, pero no es lo que preocupa a quién escribe. Seguramente si nos encontráramos con él, tampoco sería el tema que pondría sobre la mesa. Si conversáramos con el Dr. Atl nos hablaría del nacimiento del Paricutín, de sus expediciones al Popocatépetl o de cuando vivió en las faldas del Iztaccíhuatl. Conversaríamos sobre volcanes, montañas y parajes indudablemente.

Dr. Atl era pintor, escritor, filósofo, geógrafo y combinó sus saberes para llevar a cabo su investigación y esa fue la sensación que me dejó al ver su trabajo. Era un investigador, ese que persigue huellas, el de la disciplina que se confunde con obsesión, el de la dedicación plena; tanto así que sus apuntes, notas y datos han sido de utilidad para vulcanólogos y geógrafos, pues hizo el registro completo del nacimiento de un volcán.

Persiguió volcanes y están en sus pinturas, tal vez fue el lenguaje con el que logró acercarse mejor a su objetivo, y aquí surge una de esas posibilidades que genera el arte, la investigación desde el arte, esa que es multidisciplinar, que tiene varias salidas, una pregunta abierta con respuestas infinitas.

Si miramos desde lejos, podremos ver que el arte y las investigaciones que parten desde esta área son un campo amplio en demasía. Solo basta con pensar en todas las temáticas que ha abordado a lo largo de la historia e imaginar las posibilidades que están a su alcance para afirmarlo con tranquilidad.

Ahí está, dispuesto a hacer lazos con quién se acerque, con o sin recelo.

Ejemplos hay muchos, ya sea una investigación sobre volcanes, casas, el amor, la ausencia o la madre, a veces es solo cuestión de detenerse a ver (hacia dentro o hacia afuera) y preguntar. Hacer preguntas y dejarse llevar por las respuestas.

Perseguirlas, coleccionarlas, clasificarlas…

Aquí entonces investigar puede ser emprender un camino conocido o por conocer.

Cómo citar:
Rubio, J. (2019). El Dr Atl y la investigación desde el arte. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/08/07/el-dr-atl-y-la-investigacion-desde-el-arte/

Fecha de recibido: 20 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 08 de Agosto de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144X


LA DESCOMPOSICIÓN DEL YO. Sobre Rumores de Deyvid Montoya

The decomposition of the self. About Rumors by Deyvid Montoya

Por: Juan Manuel López Pasos

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

juan.11714884@ucaldas.edu.co

Figura 1. Montoya, D. (2016). Rumores [Instalación]. Medellín: Muestra de arte contemporáneo de Manizales en Medellín. Cortesía del artista

La obra de Deyvid Montoya, Rumores, puede considerarse como un testimonio de la desfragmentación del ser y la descomposición del yo, hasta el desaparecer. Un tejido de solución sobre lona vulcanizada, muestra la preocupación social del autor por problemas tales como el del adicto y la drogadicción. La técnica, action-paiting (del tipo Jackson Pollock), poetiza de cierta manera ese desaparecer del sujeto y la desintegración de su memoria, como esencia, del yo pasado.

Son fragmentos desahuciados, aquellos fugitivos, de la memoria ausente, una vez se ha tomado, por voluntad o destino, las sendas del delirio. El sujeto alucinado desconoce su presencia en el mundo y, por tanto, errabundea, como moribundo de esquina a esquina, sin camino, en su exilio. Ahora ya no es sujeto, es objeto que se descompone conforme pasan los días, hasta su gran retorno a la nada.

Quizás el artista pueda abrirnos una ventana, que nos permita descender en ese enmarañado tejido de memorias pisoteadas, de seres deshumanizados, voces e imágenes que se impregnan en el delirio trashumante del viaje sin retorno que significa el profesar alucinado. El abdicar de la lucidez, como un acto de auto-exilio, sea forzado o decidido, es la base de la inutilidad del ocio. Aquí se presenta, como un acierto de incertidumbre, pues las voces de esos entes deshumanizados, languidecen a través del desaparecer constante de su yo, para formar parte de ese cúmulo o bastión austero, de los objetos alienados.

La marginalidad aquí nombrada, conforma el submundo de este psiconauta, apartado de lo real (de la cabal lucidez). Su mundo ahora es el silencio que acaece, un submundo sin juicio más que el de seguir descendiendo, acompañado del rumor de pérdida total de la consciencia. El actual sujeto-objeto, existe ahora, ya no como una visión clara del arquetipo del hombre, sino más bien, como una ambigüedad estacionaria, que desvaría en su atemporalidad y supone un fracaso de existencia o un divagar profundo del error; lo casual y causal, como prueba de la tragedia.

Figura 2. Montoya, D. (2016). Rumores [Instalación]. Medellín: Muestra de arte contemporáneo de Manizales en Medellín. Cortesía del artista

El adicto, como muestra de nuestra patética existencia, es reflejo sin tapujos, de nuestro gran dilema al trajinar inocuo de los días y las horas. A diferencia de nosotros, este sale de sí para no hallarse, mientras nosotros en nuestro ejercicio de introspección, desfiguramos la memoria, mutilamos el yo, con irrisorias muestras de divagaciones empedernidas; transformado, substancia y forma, en algo por nosotros aceptado, reconocido y perdonado. Queremos y creemos que hallarnos lucidos es la realidad, cuando realmente, nuestra lucidez es el rumor de una alucinación superior a la del adicto, a la del loco. La cotidianidad o lo normal es una prueba de que el mayor delirio de todos, no es sino el tedio y la bruma, el superfluo devenir del diario tic, tac… de nuestros absurdos días.

Cómo citar:
López, J-M. (2019). La descomposición del yo. Sobre Rumores de Deyvid Montoya. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/22/la-descomposicion-del-yo/

Fecha de recibido: 1 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 22 de Julio de 2019

VÍCTIMAS DE REPRESENTAR VÍCTIMAS

Victims of representing victims

 Por: Mishell Castaño

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angie.11613207@ucaldas.edu.co

Infinitos son los debates que se irguen sobre las palabras arte y política, bajo la pregunta de si debería o no el arte ser político o si inevitablemente lo es. Sin querer detenerme en ninguna de estas premisas y usarlas para formar una nueva sobre estos temas, creo que es preciso cuestionarse sobre las formas que adquiere el recuerdo y la memoria en la realidad colombiana. Pretendo generar un ejercicio de reflexión y ofrecer una perspectiva dentro del actual posconflicto. Teniendo presente el auge de las artes y su compromiso con la transmisión del pasado en las diferentes vertientes que este momento histórico genera, en su exploración de la violencia, la memoria, la reconciliación, el olvido y ¿Cómo no? el futuro.

Las palabras arte y política pueden tener un vínculo en cuanto están inmersas en una realidad social, un juego (ludus) de presentación-representación (como el que llevaban a cabo los efebos espartanos ante la ciudad, que con los ojos de quien observa algo totalmente nuevo, disfrutaba de la precisa representación de ella misma). Puede argumentarse que todo arte es político porque contiene acotaciones sobre el mundo y también en su evolución ha estado marcado por la apropiación y la contrapropuesta a las imágenes de dominación, una vena subversiva acompaña las luchas sociales desde la manifestación plástica, aun así como paradoja propia de una tragicomedia, las artes comprenden lo difícil que es desenmascarar la mentira, cuando la ley que los gobierna es la que dirige el actuar del mentiroso, comparto con Jacques Ranciére sus comentarios en los Paradigmas del arte político, cuando afirma que la diversidad y la masificación de las técnicas y estrategias de las obras que se politizan demuestran una incertidumbre sobre lo que es la política y la finalidad del arte.


La memoria, por ejemplo, parece un campo de oportunidades para la creación artística en un momento donde se necesita desafiar las historias oficiales, esa amnesia plantada y manejada hace décadas por las instituciones desde las tácticas del olvido y la implantación de verdades. Las artes (desde su peculiar adaptación de los hechos) se convierten en una imagen que entreteje o divide relatos, sea de manera individual o colectiva ¿Por qué la frenética respuesta por parte del arte al actual proceso de paz y al posconflicto? Si somos lo que representamos, ¿tanto repinte sobre la misma línea no nos pone en un eterno bucle? Es lo que me pregunto ajena en gran parte a lo que la violencia significa para otras personas que sufren de este ejercicio ¿Por qué el afán de trascender estos hechos desde museos de la memoria?

La construcción simbólica del pasado se articula con las necesidades del presente y permite visualizar un futuro. En ocasiones somos selectivos, decidimos olvidar, suprimir o transformar lo ya ocurrido. Rememorar el tiempo en movimiento (ayer, hoy, ahora o mañana) solo puede ser un acto subjetivo e individual, cargado de millones de circunstancias y diferencias, aunque este acto se basen en la empatía y el dolor común, en un escenario como lo es un país, no puede medir su “realidad” desde una verdad o una historia oficial. Creo entonces que el artista no tiene la obligación de participar en la construcción de las memorias sociales, por lo menos no pretendiendo ofrecer una verdad detrás de una serie de hechos, ni imponiendo modelos de arte político. No tiene sentido entregar mensajes buscando cambiar modos de hacer y sentir inscritos en la cultura, porque el relato de la violencia es singular, por lo tanto, la memoria depende de la imagen que el autor figure y cómo se articula al cúmulo de narrativas que saturan el actual panorama Colombiano.

El arte legitima mentiras, mientras las cuenta con verdades, pienso que llamarlo político ya no puede ser la acción de derramar sobre la esfera pública un cúmulo de «bellas» películas con moralidades utópicas o por el contrario la reafirmación del dolor televisado y los sueños narcotizados. No se necesitan homenajes momentáneos y «solidaridades» amarillista, de esas que se siente hoy y que se pierden ante la nueva catástrofe del mañana. No se necesitan esas expresiones culturales estetizadas y frívolas que responden a una temática popular sin mayor investigación, sin una mirada crítica más allá de la representación artística. No se trata ahora de rendir culto o de facilitar a los ojos morbosos ajenos de la guerra. El oportunismo no es oportuno ahora, mucho menos si lo que pretende es imponer una posición política por inofensiva que parezca a la situación actual.

Si preguntamos por la finalidad del arte, cualquier intento de conclusión está dispuesta al debate, pero no está demás pensar la funcionalidad de este en su tiempo y contexto. Cuestionarnos, por ejemplo, si la personalidad protagonista del artista complejo y controversial es lo que se necesita en un sistema cojo que pide superar tanto como superarse. Ya no se trata de quién genera las experiencias estéticas más «sublimes» y «extraterrenales» porque el escenario es la tierra misma, aquí y ahora, así como el destino es quieran o no, educar.

En nuestro país el mediatismo demagógico es más que evidente y ha cumplido eficazmente su papel de desinformar y arrancarnos de lo que pudo ser una historia autóctona. El arte, por lo tanto, no puede prolongar esa manera -también violenta- de utilizar el conflicto, con expresiones superfluas, vacías y mercantiles, con testimonios falsos, víctimas cosificadas y cartas anónimas sedientas de polémica. Mímica puesta sin una pizca de guerra, rostros que en sí son solo eso, sin dispositivo, sin conexión, sin nada que interese a quienes realmente construyen esta historia con los pedazos arrancados de sus cuerpos, de sus vidas y derechos.

Hacer del pasado colombiano un espectáculo o ver en él simples oportunidades de visibilizar un trabajo artístico es algo odioso, está cargado de los mismos intereses con los que las autoridades opresoras nos han dicho por años quienes somos y hacia dónde vamos. Los invito a lo que yo considero es asertivo: a pensar el arte como un vehículo, un instrumento, más no como una respuesta y presentar con humildad los relatos que se superponen sobre el horizonte colombiano y su difícil tierra.

Lo que se encuentra en partida y el compromiso que el artista debe seguir, si pretende inmiscuirse en este proceso que sigue en cimentación, es la reflexión ante todo, porque hasta ahora se ha convertido en una víctima de representar víctimas. El artista debe ser un agente de la memoria, en este instante se trata, creo yo, de decidir qué tipo de sociedad queremos ser a través de lo que esas vidas significaron.

Cómo citar:
Castaño, M. (2019). Víctimas de representar víctimas. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/20/victimas-de-representar-victimas/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 20 de Julio de 2019

LA MALDICIÓN DEL BARCO

The curse of the boat

Por: Nicolás Alvarado Castro

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

nicolas.11615198@ucaldas.edu.co

El Palacio de Bellas Artes emerge dentro de la gama de obsequios a la ciudad de Manizales, en la celebración de su primer siglo de existencia. Este edificio “está inspirado en un barco”, específicamente, en la coraza de un barco de la Segunda Guerra Mundial. Este es el rumor del cual la mayoría de habitantes del edificio tienen certeza y, aunque no tenga un documento de soporte, es una información que ha sobrevivido al paso del tiempo y aún persiste.

Pareciera que inventar historias y creerlas como reales, fuese una habilidad que dominan a la perfección todas las personas que frecuentan este edificio. Y, tal vez, sea ello el motivo por el cual se puede comparar el funcionamiento de todo el espacio que representa el Palacio de Bellas Artes, con su reputación de Barco.

Quizá la marea alta y la marea baja sean la dinámica por la que este edificio ha logrado mantenerse a flote. La turbulencia a la que se enfrenta a diario es la responsable de los mareos que sentimos todos los tripulantes. No es necesario hablar de la poca vocación de los tripulantes por explorar otros mares, porque creen que saber nadar es suficiente y terminan haciendo barcos de papel que se hunden a la primera tormenta.

Pocos tripulantes son los que salen con mástiles y velas que se ven a la distancia y dan nuevos rumbos al itinerante barco. El resto de ellos, solo aprendieron a fundir las propias anclas que los hundirá. Y como a una buena historia de barcos no pueden faltarle los piratas, en este barco resultan la atracción principal. Como en una buena escena de Juego de Tronos, el pirata bueno deja de serlo dependiendo la marea y el pirata malo promete ver en el horizonte nublado la tierra firme a donde llegar.

Casualmente me afecta un problema de oído hace unos meses. Quizá se deba a los ruidos que se escuchan en el barco. Son ruidos de navegantes en contra de piratas que no llevan la madera en alguna de sus piernas, sino en los ábacos con los que aprendieron a sumar. El norte de este barco está guiado por el pirata con la pata de madera más larga y, sin embargo, no son conscientes de que sus patas son hechas con la misma madera que las marionetas.

Tal vez yo no sea nadie para hablar de navegación, pero a veces la marea es tan fuerte que termino balanceándome por los estrechos pasillos de este barco de un lado a otro, mirando la débil artillería con que los navegantes se enfrentarán después a los otros barcos. En ello no encuentro consuelo, sino decepción. Y en medio de este paisaje desolador, para este barco que no encuentra un puerto donde arribar, los piratas buscan como aliviar el olvido y la soledad inventando muestras de artillerías que están hechas para aplaudirse y celebrarse entre ellos, porque nadie más lo haría. Quizá si encuentren quien los alague, quizá otro barco más grande e igual de desolado, con pasillos más amplios pero aún mucho más desorientado, hecho de la misma madera, en una escala mayor.

Lo que no saben muchos navegantes y muchos piratas, es que su teoría terraplanista, no funcionará. Tal vez lo hará, pero solo adentro de este barco. Por esto es bueno conocer otras rutas de navegación o por lo menos saber que navegar es un arte que ha evolucionado durante muchos años. Navegar, en este tiempo, en un barco de la Segunda Guerra Mundial ya no es la mejor opción; más tarde que temprano terminaremos saltando desde la popa del barco urgidos por ayuda.

¿Quién tiene el timón?

¿El navegante o el pirata hp?

Cómo citar:
Castro, N. (2019). La maldición del barco. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portal-error-1913.com/2019/07/19/la-maldicion-del-barco/

Fecha de recibido: 10 de Junio de 2019 | Fecha de publicación: 19 de Julio de 2019

CARTA DE DESAMOR

Letter of heartbreak

Por: Mateo Valencia Florez


Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

mateo.11513589@ucaldas.edu.co

Querida Bellas Artes,

Principalmente remito estas palabras en forma de profunda tristeza, pues en mi yace una pena debido a la desilusión que vive mi espíritu a causa de tu deterioro; es triste recordar varias cosas, recurrir a esos recuerdos solo me genera nostalgia o tal vez indignación, rencor, desagrado, un sentimiento pedante, repudio y malestar.

Es difícil no pensarlo, recordar cómo te deseaba, esas ansias locas de estar en ti viviéndote, sintiéndote, ese placer que recorría en mí de solo imaginar que serias real, que te podía tocar con mis manos y con mi pensamiento…

Me indigna ver lo nefasta, triste y apagada que te han vuelto, lo burda y fácil que te han convertido, ya no hueles a sensación ni a libertad, eres un fósil que con el pasar del tiempo te vuelves dura y obsoleta, estas desgatada… ¡Si! Estás desgastada, han abusado de ti, han jurado en vano miles de veces tu nombre, han pecado en tu templo y han hecho de ti una prostituta.

Ya no me seduce habitarte, ni pensarte, pero es doloroso sentir todo eso hacia ti, debido a que muy dentro de mi hay algo que te aclama y es consciente de tu desdicha. Culpo a cada quien que no sea consciente de lo que eres y hay en ti, culpo a cada individuo que te habita y te piensa como una obligación más y no como el goce y disfrute de vivir. Son culpables todos aquellos que te utilizan mal intencionadamente y quienes a ti no ofrecen un respeto con sus actos y sus palabras blasfemas; quienes solo abusan de ti para salvar su pellejo, no es de obviar que en tus entrañas durante mucho tiempo habitan personas que te dañan, te quitan vitalidad y tiempo ¡Qué vacía te sientes! Ahora solo eres cemento y polvo, orines en los baños y un puñado de acéfalos corriendo sin sentido en búsqueda de la “verdad”.

Es triste saber cómo me siento, me duele mi cerebro de pensarte y mi corazón de no sentirte, tener esa decepción de lo que yo imaginaba y pretendía de ti antes de tenerte, el poco tiempo que mantuve la fe puesta en tus argumentos. La blancura de tus pasillos es el reflejo de la poca visión que hay en ti por parte de quienes se suponen dirigir tu cabina, a causa de ello te has vuelto fría, estática, obsoleta, absurda, innecesaria, lo que cuelga de tus paredes no tiene un aliento a rebeldía y libertad; más bien tienen un adoctrinamiento de lo que pretenden con su idea reforzada de contemporaneidad o sus rencauches de conceptos e ideas desgastadas por el pensamiento eurocéntrico. Te convertiste en un ser sin espíritu, sin causa, sin nada, eres solo el juego inútil de muchos niños jugando a ser grandes artistas o el infame acto de los mayores puliendo su pedestal y llenándose la boca de materia fecal con la que profesan en tus aulas, son ellos culpables de tus desgracias, de tu nefasta existencia.

En ti ya no hay deseos, deseos de crear, de fomentar y de generar espacios que estén a tu altura, a lo que a ti se te debe. Todos los que habitan en ti no se dan cuenta del potencial que tienes, de la magia que hay solo en tu nombre, de todo lo que conlleva y las infinitas posibilidades que nos das para visionarnos, para soñar. Me enfurece ver a todos estos individuos llenando su ego y sus libretas de mediocridad (y no por si lo saben hacer o no, al fin y al cabo, lo técnico es algo que puede lograr cualquiera) sino por lo escueta que es su visión de lo que pueden lograr y transmitir, por su triste juego de pretenciosidades y la falta de amor por lo que viven y sienten.

Yo soy un loco enamorado por producir, por hacer, fallar y volverlo a intentar, explorar las infinitas formas de cómo hacerlo, descubrirlas y experimentar de ellas; por eso me derrumba la forma en que permiten estos atroces atropellos, saber que eres inservible para esta sociedad escondida entre montañas, que no brindas nada hacia ella. No encuentro más términos peyorativos para acusar estos actos y para describir tu nauseabunda existencia, todo esto me destruye por que esperaba más de ti, tal vez yo no te he dado lo suficiente, pero en ocasiones pienso que no lo mereces, que serían inútiles, pues ya no me generas ningún tipo de esperanza, ni de necesidad…

Creo que deben haber más como yo que sienten esto por ti y por lo que nos brindan en ti, pero callan, agachan su cabeza y aceptan todo tal cual se los sirvan, se tapan los ojos y la boca cuando se meten con sus bolsillos y chequeras, o, a los pobres inconscientes de la vida real quienes entran sin saber nada de ti y con una expectativa, los derrumban con argumentos vacíos y ejemplos desgastados fuera de su alcance. A esos sujetos sin escrúpulos los invito a repensarse, observarse y rescatarse de ese letargo que invade su profesión, su producción y la proyección que están dando al campo. A los que están atravesando su trayectoria y que respeten su profesión, lo que hacen y estudian, los invito a que lo sientan, que lo vivan, que lo sufran, que sea su obsesión, que dejen de lado el ego y lo pretenciosos que pueden llegar a ser y que, ante todo, sean humanos y no intentos de seres superiores. También a aquellos que inician esta etapa de la vida que traten de no perder su rumbo, que se nutran para defender su posición, que se visionen y se proyecten, sé que es difícil alcanzar una constancia y disciplina, pero eso es solo el primer paso para iniciar este largo camino.

No queda más para decirte, sino que aun guardo alguna esperanza en ti, que espero como aquel viejo en su sillón esperando el momento, ya sea de dar esperanza a su vida o de quitarle la ilusión y el color a la misma. Espero con ansias de saber que te sucederá después, espero que tú, uno de mis amores, no dejes de existir, espero que perdures en el tiempo y que te asegures que los tiempos venideros sean mejores para ti, que te respeten y valoren, qué sería de la vida sin arte, sin música, sin la imagen, sin el poder maravilloso de traer los sueños a la materia, los pensamientos a percepciones corporales y darle vida a la vida.

Con estas cortas líneas me despido, con un sentimiento de amargura y desconcierto, con un horizonte incierto y con la leve esperanza de verte crecer y ser mejor, pero ya sin mí, porque no puedo esperarte, no puedo bajar mi guardia, debo seguir luchando y avanzando. Este camino es complejo y largo, solo cruzarlo te dará la razón del porqué de las cosas y las verdades de la vida, lo real que es vivir y lo complejo que es perdurar…

Atentamente: Un estudiante despechado que ya no te ve sentido alguno….

Cráneo.

Cómo citar:
Valencia, M. (2019). Carta de desamor. Portal Error 19-13. Revista de Arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portal-error-1913.com/2019/07/17/carta-de-desamor/

Fecha de recibido: 10 de Junio de 2019 | Fecha de publicación: 17 de Julio de 2019