Error 19-13 es un portal que busca fortalecer la producción de crítica de arte y la formación de públicos. Se propone como un estímulo para reconocer las capacidades críticas y la libertad intelectual de estudiantes universitarios, investigadores y escritores en general. Se espera publicar ensayos, críticas, encuentros, manifiestos y textos literarios que se pregunten por las condiciones de producción y circulación de las prácticas artísticas en el circuito del arte regional de los últimos años y sus relaciones con el ámbito nacional e internacional. En este sentido, permite descentralizar la reflexión sobre arte en el país y crear un archivo en web, que aportará a la construcción histórica del arte en nuestras latitudes. Error 19-13, en definitiva, obedece a la necesidad de generar nuevos diálogos y debates, en la esfera pública, que nos permitan pensar las prácticas artísticas contemporáneas, sus interpelaciones a nuestras formas de vida y el lugar del error en los procesos de creación.
Pandemic stories. Fanzines of the Semillero en Mediaciones y Teorías del Arte
Juliana Ceballos Rojas
Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | julianaceballosrojas@gmail.com
María Salomé Hincapié Salazar
Estudiante Artes Plásticas| Universidad de Caldas |maria.11715636@ucaldas.edu.co
Tomás Marín Puerta
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas|tomas.11910129@ucaldas.edu.co
Mateo Quintero Castaño
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com
Duván Andrés Sánchez García
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas|duvan.11911294@ucaldas.edu.co
Valentina Grisales Giraldo
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |valentina.11714438@ucaldas.edu.co
Natalia López Lombo
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |adoratalopezlombo@gmail.com
Yisell Carolina Montaño Tsoi
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas|giselle.11713225@ucaldas.edu.co
Elizabeth Rendón Valencia
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas|elizabeth.11811944@ucaldas.edu.co
Pedro Antonio Rojas Valencia
Profesor de Artes Plásticas | Universidad de Caldas |pedro.rojas@ucaldas.edu.co
Figura 1. López, N. (2020). La salud es un don de dios y el vacío la condensación de una niebla nebulosa [Fanzine]. Manizales: Casa de la artista.
El Semillero Mediaciones y Teorías del Arte (MTA) es un grupo de trabajo académico del Departamento de Artes Plásticas de la Universidad de Caldas. La primera versión de estos fanzines se presentó en el Foro Arte, educación y Pandemia, realizado el martes 23 de junio de 2020. Evento organizado por el grupo de investigaciones de artes visuales, Universidad de Nariño.
Pedro Rojas: Relatos de pandemia comenzó una tarde lluviosa, en la que reflexionamos sobre el punto de partida más adecuado para emprender los procesos de investigación-creación. Nos preguntamos, entre otras cosas, ¿por qué los manuales de investigación coinciden en que es preciso partir de preguntas que sean claras o que tengan una solución precisa? En aquella sesión, coincidimos en que las preguntas no siempre son el punto de partida de los procesos creativos, incluso, en algunos casos solo es posible identificarlas en las últimas fases de la investigación. Con el paso de los días, aparecieron algunos textos y dibujos, finalmente, el fanzine se nos presentó como la herramienta idónea para compartir nuestras inquietudes (comprendimos que la mediación artística no se reduce a la crítica y la curaduría, nos parece fundamental el sector editorial). El fanzine es una práctica que nos llama la atención por distintas razones, por ejemplo, la libertad de contenidos, la articulación del texto y la imagen, la relativa sencillez con que se pueden compartir las publicaciones. No se puede negar que los fanzines tienen una tradición de crítica política (existen fanzines, anarquistas, feministas, animalistas, etc.) y que al mismo tiempo han despertado todo tipo de inquietudes en una escala distinta, permitiendo narrar experiencias personales. Se trata, en sí mismo, de desplegar un campo (puede llamarse micropolítico) en el que prima la libertad expresiva, la autonomía, la formación en la autoedición y la generación de espacios alternativos de circulación que se oponen a las industrias editoriales.
Relatar nuestras experiencias es fundamental para el semillero, no podemos comenzar a trabajar sin contarnos las tragedias de nuestra cotidianidad y las alegrías producidas por nuestras mascotas (en todas nuestras reuniones, por ejemplo, tenemos la sección de “chismes”). No fue difícil identificar una experiencia común que afectaba a todos los integrantes del semillero: la pandemia. Así que nos propusimos realizar lecturas, formular preguntas y contestarlas con imágenes; pero, sobre todo, contarnos las historias de aquello que nos pasaba a raíz de la propagación del Covid-19. Para la creación de estos fanzines los estudiantes, con un poco de humor y desesperación, han realizado relatos gráficos, en los que se pone en juego la tensión entre la ficción y la realidad inesperada. Aquellas personas que se acerquen a estas páginas encontrarán reflexiones en torno a lo que ha sido y no debió ser: angustia, cansancio y claustrofobia; así como en torno a lo que pudo ser y no fue: un amor imposible, una fiesta secreta, una vida feliz. Quizás exista un momento previo a la formulación de las preguntas, en el que prima la sinceridad, la apertura y la sensibilidad con que los artistas se permiten compartir su trabajo.
Natalia Lombo: Realizar este fanzine, con el aporte de los compañeros del semillero ha significado para mí algo muy clave, hacer de nuestras conversaciones, memes, chats, encuentros y preguntas una publicación libre, autogestionada, es un gesto de conversación con el momento y con el presente. Todo lo que está pasando nos tomó tan de repente que, en ocasiones, sentimos inevitablemente que vivimos en una película y que todo transcurre en un afuera inventado. Así es fácil sentir que todo se vuelve confuso y efímero. Entre todo eso la vida sigue pasando y nuestra labor como artistas se convierte al mismo tiempo en una gran incertidumbre. Hacer este fanzine me da calma y optimismo, encontrándome con formas de seguir creando colectivamente. Me hace también ver las realidades e incertidumbres de mis compañeros artistas a través de sus preguntas.
Figura 2. López, N. (2020). La salud es un don de dios y el vacío la condensación de una niebla nebulosa [Fanzine]. Manizales: Casa de la artista.
Salomé Hincapié: Conversaciones de una frustración es un fanzine sobre lo abrumador que se siente tener muchas responsabilidades por resolver en muy poco tiempo. Esta publicación es realizada en conjunto con Valentina Grisales, una amiga muy cercana con quien -justamente- conversaba ese día sobre cómo me sentía y coincidimos en estar pasando por la misma situación. Al querer superarlo, decidimos hacer rayones aleatorios con el fin de desahogarnos. Luego, al estar más calmadas, hablamos sobre nuestros síntomas y nos dimos cuenta que se relacionaban directamente con lo que habíamos dibujado.
Figura 3.Hincapié, S. & Grisales, V. (2020). Nudo, conversaciones de una frustración [Fanzine]. Pereira: Casa de la artista.
Juliana Ceballos:La cuarentena ha propiciado espacios de reflexión introspectiva. Mantener la cordura es menos común que perderla, mucho más cuando estamos inmersos en un contexto confuso lleno de incertidumbres. Ante las preguntas que se plantean sobre la cordura y el equilibrio emocional, retomé un capítulo de mi vida sobre un confinamiento previo que viví a causa de uno de mis episodios depresivos; en este fanzine narro, a través de imágenes y textos de mi historia clínica, un nuevo estado de cordura como consecuencia del confinamiento.
Figura 4. Ceballos, J. (2020). Epicrisis [Fanzine]. Manizales: Casa de la artista.
Valentina Grisales:Ocho y Ocho Días en Pandemia es una propuesta que abarca un día entero en cuarentena, la selección de imágenes representa los sentimientos, inquietudes y dificultades que se presentaron de manera personal. Acompañé las imágenes de una hora del día y aparte dispuse pequeñas frases que permitieron visualizar un contexto de la situación y las escenas. Para mí fue importante crear un relato temporal que permitiera visibilizar la situación atípica que estamos viviendo: permitir ver la situación crítica, pero aparte, dar pequeños respiros en ciertas horas del día como objetivo liberador. Planteé la creación del fanzine como objeto que perdurará en el tiempo y que apelará a una memoria colectiva, en un futuro me permitirá volver a mirar al pasado y darme cuenta cómo se vivieron los días en pandemia.
YisellMontaño:Soledad interrumpida es el nombre que doy a este fanzine. Mi vida ha tenido cambios durante esta cuarentena, en su mayoría buenos, aunque tengan detrás momentos de ansiedad y tristeza la cual aprendí a llevar y superar a medida que pasaba el tiempo. He disfrutado de mi soledad y considero que es sano saber llevarla y aprender a convivir con uno mismo; pero ocurrió algo que no esperaba, aunque tal vez si deseaba: el regreso del amor, la compañía, el calor de otro, el contacto. Ha sido extraño aprender a convivir, a compartir mi espacio; que alguien entre en mi hábitat, deje su aroma y algunos de sus rastros; comer junto a alguien más y mostrarme vulnerable. Todas estas cosas que son tan nuevas y todo durante una pandemia. Quién diría que este momento en la historia traería tanta felicidad para mí, aunque no sea así para todos, sé que de una u otra forma estamos aprendiendo mucho de esta experiencia y que dejará una marca en todos [1].
Figura 6. Tsoi, Y. (2020). Tsoi [Fanzine]. Manizales: Casa de la artista.
Tomás Marín:La idea del fanzine nació de una pregunta que se hizo Nata sobre las noticias falsas. Quería responderla, pero no había determinado cómo. Luego, cuando Duván nos habló sobre lo que él planeaba hacer, se me ocurrió la idea de trabajar sobre el amor que no pasó por culpa (¿?) de la pandemia. En un principio, pensé en hacer un diario en el que iba a escribir sobre varios días de mi vida, en un mundo en el cual no existía el coronavirus y en el que se cumplían las fantasías amorosas que tengo mientras escucho música, lavo los platos o mientras voy en la buseta. Pero me di cuenta de que necesitaba mucho más tiempo del que disponíamos. Entonces, al final, me decidí a hacer un fanzine con dibujos de pantallazos de Facebook, Instagram, Spotify y Whatsapp, porque siempre me he imaginado que me llega una solicitud inesperada, un nuevo follower o un mensaje de un celular desconocido que me cambiará la vida.
Figura 7. Marín, T. (2020). Los amores imaginarios en tiempo de coronavirus [Fanzine]. Manizales: Casa del artista.
Elizabeth Rendón: Hacer parte de la era digital me involucra en el uso de dispositivos tecnológicos para la socialización. A lo largo de mi vida y en situaciones más específicas, han tenido un impacto positivo o negativo, por ejemplo, la oportunidad de conocer muchas personas interesantes y entablar buenas relaciones o al contrario toparme con rupturas y malentendidos absurdos [1].
Figura 8. Rendón, E. (2020). Virtualidad, una pequeña historia [Fanzine]. Bogotá: Casa de la artista.
Duván Sánchez: Dada la actual situación, en que nos vemos obligados a mantener un aislamiento preventivo, se han adoptado ciertas medidas para que nuestras actividades no se vean del todo paralizadas: clases en línea, cine por streaming, tele-consulta con médicos y psicólogos. Si bien estas alternativas parecen meras sombras de lo que deberían ser, hay un acto colectivo en especial que, limitado a la virtualidad, se convierte en un patético despropósito y este fanzine es una bienintencionada oda a quienes no nos dejamos arrebatar las fiestas.
Figura 9. Sánchez, D. (2020). La fiesta del fin del mundo [Fanzine]. Manizales: Casa del artista.
MateoQuintero: Pienso que la oxidación (que pudre las cosas de afuera para adentro) opera en este momento para mí como la cuarentena, siento que gano una gran batalla cuando no tengo que salir. Hago un fanzine con alegria y miedo de que la cuarentena termine.
Figura 10. Quintero, M. (2020). Es afuera lo que daña adentro [Fanzine]. Manizales: Casa del artista.
[1] Nota: Las estudiantes fueron invitadas por los integrantes del semillero para hacer parte de esta publicación.
Como citar: Ceballos, J.; Grisales, V.; Hincapié, S.; López, N.; Marín, T.; Montaño, Y.; Quintero, M.; Rendón, E.; Rojas, P.; Sánchez, D. (2020). Relatos de Pandemia. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 1(2). Disponible en: https://portalerror1913.com/2020/07/06/relatos-de-pandemia/
Fecha de recibido: 28 de junio de 2020 | Fecha de publicación: 7 de julio de 2020
Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.
The oil painting behind the celluloid. The plastics arts in the cinema
Por: Duván Andrés Sánchez García
Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas
duvan.11911294@ucaldas.edu.co
Figura 1. Villeneuve, D. (2017). Blade Runner 2049 [Fotograma película]. Los Ángeles: Dolby Theatre
Quien lleve un tiempo consumiendo ciertos productos de los que nos ofrece la cultura (música, cine o literatura), se habrá topado más de una vez con felices coincidencias, con cineastas y artistas que, en su vida privada, resultan ser amigos íntimos. Luis Ospina y Andrés Caicedo, Robert Mapplethorpe y Patti Smith, Bioy Casares y Fito Páez, todos ellos artistas que se han rodeado de otros artistas, de personas que, alguno pensará, se desempeñan en labores creativas que poco tienen que ver con las suyas propias: directores de cine que traban amistad con escritores, músicos, fotógrafos y novelistas. Como los ejemplos mencionados hay muchos otros, y si se mira con un poco de detenimiento la producción de estos artistas, la idea de que poco tuviesen que ver, por ejemplo, los cuentos de uno con los documentales de otro, comienza a parecer ingenua. Lo cierto es que, en tanto compartían vivencias, intereses filosóficos o estéticos y discutían sobre ello (la mayoría de los amigos suelen hacer esto, ¿no?) se veían influidos por los pensamientos ajenos y a su vez, influían sobre los otros.
Un ejemplo claro de esto, es la obra de André Breton que contribuyó enormemente a la creación de un movimiento literario. Pero las artes son tantas (incluso hay debates sobre el “décimo arte”) y tan numerosas las influencias entre unas y otras, que sería un despropósito no dedicarles, por lo menos, un libro entero. Así que, en este ensayo, debido a su extensión, se discutirá tan solo una relación muy específica, pues, tal como sucede con la música y la pintura (recordemos al arte abstracto), las artes plásticas han influenciado grandemente -y en más de una forma- al séptimo arte, que tiene tanto impacto cultural en nuestros días.
Dicho esto, puede preverse que se tratará un término muy mentado últimamente: el de intermedialidad, entendida como la realización de actividades y productos, frutos de la interdisciplinariedad (otra palabra muy usada, esta vez en los ámbitos académicos) entre distintos campos artísticos y culturales, fracturando en muchas ocasiones los límites entre una y otra disciplina. En cuanto a la mencionada intermedialidad, bien dijo Kandinsky:
“Paulatinamente, las diferentes artes se disponen a decir lo que mejor saben decir y por los medios que cada una de ellas posee exclusivamente. A pesar de, o gracias a, esta diversificación, las artes nunca estuvieron tan cerca las unas de las otras en los últimos tiempos, como en esta hora última de cambio de rumbo espiritual.” (Kandinsky, 1970, p. 49)
El material de referencia aquí usado es una edición de los años setenta de la Colección Labor, pero se ha de aclarar que el manuscrito de Kandinsky fue terminado mientras corría el año 1910, y no se pase esto por alto pues nos sirve para dimensionar cuánto tiempo lleva gestándose esta tendencia de la intermedialidad. Si hasta 1910 las artes no habían estado nunca tan cerca, ahora los límites parecen incluso difusos, como suele ocurrir al intentar diferenciar el videoarte de los cortometrajes y la producción cinematográfica, las relaciones se hacen cada vez más palpables. Para empezar, antes de meternos de lleno en la pintura y la plástica, ha de mencionarse que está claro que parte fundamental de una película son sus fotogramas. ¡Vamos! que podríamos decir que a una película la conforman (entre otras cosas, por supuesto) un montón de fotografías colocadas una tras otra; así pues, la relación entre cinematografía y fotografía, lejos de resultar extraña, termina siendo evidente, hasta natural.
Ahora bien, si el más que importante papel que desempeña la fotografía dentro de una película es bastante claro y comprensible, no sucede así siempre que se quiere relacionar al cine con las artes plásticas. Hay, sin embargo, un par de estas relaciones, y me permito mencionarlas:
(i) El artista como tema. Quizá la primera influencia que se nos puede ocurrir, que la pintura ejerce sobre el cine, sería la referente al tema: usar la vida de un artista reconocido como trama para una película, lo que llamamos película biográfica: Mr. Turner (2014) o Loving Vincent (2017) son ejemplos de este tipo de biopics, con el agregado de que, en estas dos películas, se valen del estilo de cada pintor para generar atmósferas y representar los rasgos característicos de sus respectivas búsquedas estéticas.
(ii) El arte como un estudio de atmósfera. Ciertos directores, para la realización de películas de época, se valen de los cuadros de género: estudios del vestuario, del mobiliario y los paisajes urbanos. Ejemplos recientes de esto pueden apreciarse en La favorita (Lanthimos, 2018), nominada a mejor película en los premios Oscar del año pasado (2019), que se luce en aspectos como el diseño de vestuario. En otra película, quizá no tan aclamada, Lady Macbeth (ver figura 2), no solo se retratan con precisión los elementos visuales que nos sitúan en cierta época, sino que, muy al estilo del pintor simbolista Vilhelm Hammershoi, se hace uso de la luz y del color para generar atmósferas que le despierten al espectador tal o cual sensación.
Figura 2. Oldroyd, W. (2016). Lady Macbeth [Fotograma película]. Toronto: Toronto International Film Festival.) Figura 3. Casas, R. (1899). Joven decadente [Pintura al óleo]. Barcelona: Museo del Monasterio de Montserrat.
Sin embargo, las artes plásticas aparecen de un modo más sutil en la elaboración del cine (lo cual resulta más interesante). Podría seguir mencionando algunas relaciones más, pero en ese caso el presente escrito se convertiría en algo no muy distinto de una lista o un sumario de parecidos, nada más lejos de la intención de quien escribe. Así pues, llevemos el texto a su rumbo pertinente sin más dilaciones: el hecho de que el cine, de una u otra forma, se ha convertido en una nueva manera de realizar imágenes: las nuevas pinturas. No se trata tan solo de una correspondencia de temas o del uso de una estética propia de un artista para, a manera de film didáctico, darlo a conocer; sino que, como lo menciona Taratuto, los cineastas: “toman elementos [de las artes plásticas] para trabajar la composición del cuadro, para encontrar la forma de crear profundidad de campo, para el manejo dramático de la luz, (…) y otros elementos fundamentales en la creación de la imagen.” (2017, p.155). En tanto los fotogramas de una película y un cuadro del neoclasicismo, por poner un ejemplo, son ambos imagen, compartirán algunos métodos a la hora de ser creados. Por esta razón, Pablos Pons, afirma que: “la manera de encuadrar un plano fílmico sigue las mismas reglas que la pintura al tratarse en ambos casos de una representación bidimensional” (citado por Taratuto, 2006, p. 155). Y las “nuevas pinturas” a las que hago referencia no son tan solo los homenajes a cuadros famosos que hacen ciertos directores en sus películas, sino los fotogramas completamente nuevos de cada film, “capturas” enteramente bellas por sí mismas, nuevas composiciones fruto de las manos de artistas que, en última instancia, no tienen tanto que envidiarles a los antiguos maestros de la pintura.
Ya que se toca el tema del encuadre en las obras de las artes plásticas como precursor del encuadre cinematográfico, por decirlo de uno u otro modo, me permito irrumpir en el discurso para plantear un sencillo ejercicio: al ver una película en que podamos percibir cierto valor estético, pausémosla (si es posible) y percatémonos si la toma en que quedó parada la acción es o no pictórica (un ejemplo se puede ver en la figura 1). Más allá del gusto personal, la invitación es a percatarnos si usa acertadamente ciertos elementos compositivos, si consigue un equilibrio visual y si nos conmueve. Si la respuesta es sí, es muestra del cuidado que ha debido tener el director de fotografía.
Ante este escrito, que bien podría pasar por una oda a la intermedialidad entre las distintas artes, no faltará alguien que, junto a Baudelaire, me llamaría disperso y proclamaría con desdén que: “Los ensayos de medios contradictorios, la intrusión de un arte en otro, la importación de la poesía, del ingenio y del sentimiento a la pintura, todas estas miserias modernas son vicios propios de los eclécticos” (2005, p. 162). Y lo diría, no sin motivo, arguyendo que quien mucho abarca, poco aprieta. Pero esta sería una visión equívoca del sentido de este ensayo: no se quiere dar a entender, en última instancia, que la maestría de un artista consista en la cantidad de áreas en que pueda desempeñarse (confusión que podría surgir de la lectura del primer párrafo), sino que resulta imposible soslayar la gran influencia que unos artistas representan para otros, más en nuestra época en que las películas hacen referencias y toman elementos de otras, en dónde múltiples guiños y homenajes pueden verse por doquier. Y estas influencias no son, como quién dice, intrusiones de quien carece de talento en su oficio, sino que pueden verse como un aspecto consecuente y positivo: más que contaminar, lo que hacen es enriquecerse las unas a las otras. Y no quedarse allí: ir a la búsqueda de bellos planos en las películas que veamos, de homenajes a cuadros famosos y de magistrales y novedosas composiciones. Hemos de preguntarnos, entonces, por la injerencia cultural de las artes plásticas y prestar atención para poder percatarnos de su gran importancia, de cómo permea las demás artes y se enriquece de ellas.
Referencias
Armada. J-I. (2015). Arte y literatura en el cineasta José Luis Borau, hacia una estética total. Universidad Complutense de Madrid.
Baudelaire, C. (2005). Salones y otros escritos sobre arte (3 ed.). La balsa de la medusa.
Visions, Dreams and self-knowledge. Interview with Hugo Fernando Tangarife
Por: Juan Pablo Hincapié Santa
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas
jpablo92in@gmail.com
Figura 1. Tangarife, H. (2020). En busca de las plantas enteógenas. Bitácoras de siembra [Pirograbado].
Juan Pablo Hincapié: Cuando comencé a cuestionarme la relevancia que tiene la experiencia del sueño en la vida cotidiana supuse que sería sencillo obtener respuestas, pero me equivoqué. Entre más investigaba sobre el fenómeno onírico, más me daba cuenta de que es muy difícil llegar a conclusiones claras. La oniromancia ha servido de apoyo para artistas y creadores de distintos medios, tanto plásticos como visuales. Me interesa la relevancia que tienen los sueños, esos estados en los que entramos diariamente y que nos conectan con una forma de nosotros que es imperceptible en la vida diurna, que afecta nuestra forma de ser y nuestra labor en el arte. En mi caso, los procesos que he emprendido de investigación y creación de obra plástica en torno a este tema me han permitido pensar en la relación que tienen estos fenómenos oníricos con otros estados de conciencia.
Teniendo en cuenta que hay distintas formas de adentrarse en las profundidades de la conciencia, tomé la decisión de realizar esta entrevista, especialmente, porque usted ha trabajado los estados modificados de conciencia. Me interesan los procesos creativos interrelacionados con el uso de elementos psicoactivos, especialmente, aquellos que se apoyan en eventos alucinógenos y que exploran los distintos estados que puede atravesar la psique humana.
Hugo Tangarife: Muy interesante su trabajo, se trata de un tema para profundizar, los surrealistas -por ejemplo- tomaron los sueños y obtuvieron un resultado que produjo un cambio cultural. Los sueños ocupan un espacio de ocho horas diarias lo cual brinda mucho material, muchas visiones, muchas relaciones con los demás y con la naturaleza.
Juan Pablo: Comencemos la entrevista con una breve presentación de su trabajo.
Hugo: Mi nombre es Hugo Fernando Tangarife, maestro en artes plásticas de la Universidad de Caldas, cuento con una maestría en Cultura en Drogas de la misma universidad. Llevo un tiempo estudiando la relación del arte con la naturaleza, mi interés está dirigido a las plantas enteógenas a partir de diferentes acciones como la siembra, el dibujo, la etnografía artística y últimamente estoy realizando diferentes instalaciones en la naturaleza. Como producto de mis procesos de investigación he escrito diferentes artículos científicos en diferentes revistas académicas como Cultura y Droga, Biosalud, Virajes, Portafolio cultural y Cazamoscas. También tuve la oportunidad de escribir un libro que se llama “Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia” que fue publicado por una editorial académica española. Básicamente esto es un resumen de mis intereses artísticos y de investigación.
Juan Pablo: Es muy común que, en algún momento de la vida, queramos experimentar un estado sensorial diferente al de la cotidianidad; por eso quizás nos atrevemos a tener experiencias que nos alteran la bioquímica del cuerpo -por ejemplo- los deportes extremos, el alcohol y las drogas ¿Qué lo llevó a usted a querer trabajar con plantas enteógenas en el campo del arte?
Hugo: Mi interés por las plantas enteógenas viene desde mucho tiempo atrás. Antes de estudiar artes plásticas, estudié agronomía, en ese entonces me empecé a interesar en los hongos y comencé a profundizar en este tema. Conocí los hongos del género psilocybe que son los utilizados durante rituales en diferentes contextos, aquí en Colombia en diferentes culturas y en México principalmente. Tuve una experiencia bastante interesante con estas plantas y comencé a preguntarme sobre estos estados modificados de conciencia. Cuando uno tiene una experiencia de este tipo hay una transformación radical en lo que uno cree. Surgen diferentes preguntas y reflexiones, tan profundas y filosóficas como ¿quién soy?, ¿qué hago acá?, ¿cuál es mi interés real en la vida? Después, cuando comencé a estudiar artes plásticas, encontré otra planta: el yagé (Banisteriopsis caapi). Esta planta me llevó mucho más allá de la reflexión a una profundidad que comencé a relacionar con mi obra plástica. En ese momento inicié la investigación de Encuentros conmigo mismo, historias de los estados modificados de conciencia, la cual fue una puerta a mis prácticas e investigaciones entorno a la relación entre las plantas y el arte.
Juan Pablo: ¿Cómo definiría la experiencia de modificar la conciencia para conectar con estados que divergen de la realidad? ¿Cómo cambió su visión del mundo al ver ese otro mundo?
Hugo: Cuando uno tiene experiencias con las plantas de una forma respetuosa, de una forma ritualista, siempre acontece un cambio, una transformación de lo que creemos que es el mundo (experimentamos unos estados introspectivos muy fuertes). Por esto es que estas plantas han sido utilizadas por chamanes, médicos tradicionales, para enseñarnos a sanarnos a nosotros mismos. Alguien decía que el mundo es una cosa antes de tomar yagé y otra después, siento que despertamos -de alguna forma- a otros campos energéticos, a otros mundos, a otras realidades. Comenzamos a tener una relación distinta con las plantas, siento que tanto mi vida, como mi obra cambiaron después de tener este tipo de experiencias con las plantas enteógenas.
Juan Pablo: Quisiera que habláramos de su trabajo de grado de Artes Plásticas, presentado en el 2009, Encuentros conmigo mismo. Historias de los estados modificados de conciencia. Allí plantea la posibilidad de liberación de sentimientos que habitan en el inconsciente personal. Esta idea me parece supremamente importante, porque la introspección nos permite retomar asuntos del pasado, cuestiones reprimidas, distintos métodos del psicoanálisis lo han intentado (como la hipnosis, entre otros). Lo interesante, en este caso, es que veo que las plantas -como usted lo menciona- también son terapeutas. Quisiera saber si alguna vez llegó a presentir que los personajes de su mundo interior, de su mundo onírico o profundo, de su psique lo estaban poniendo a prueba en una confrontación entre su existencia y sus experiencias pasadas.
Hugo: Sí, claro, las plantas siempre producen pruebas, pruebas con nuestros fantasmas o con las experiencias que han marcado la vida de una manera no muy grata; eso es lo interesante de estas plantas, por eso son plantas que sanan, porque tienen la capacidad de llevarnos a ese momento de la vida, ese momento desagradable y -de alguna forma- nos permiten ver esa imagen y liberarla. Claro que esto es siempre guiado por un médico tradicional, un taita. Ellos guían este trance, siempre le están preguntando a uno ¿qué está viendo? ¿qué ha logrado encontrar de sí mismo? Las experiencias con las plantas no son para todo el mundo, hay personas que no tienen la capacidad de tener una reflexión, pueden generar distorsiones fuertes de la realidad y de sí mismo; siempre es muy importante tener una guía para realizar estos viajes psiconáuticos.
Después de mi tesis de pregrado, realicé una investigación de maestría y tuve la oportunidad de estar un tiempo con los indígenas, los kamsá del alto Putumayo y los kofán del bajo Putumayo. Debido a que tenía rituales todos los días de tomas de yagé, a veces no podía distinguir lo que era real y lo que no; finalmente llegué a la conclusión de que todo era real, estaba en estados modificados de conciencia muy fuertes. Algo importante de la manera en que asumo estos rituales y que es parte de mi obra es el diario de campo, siempre tengo un diario donde puedo escribir, donde puedo dibujar, donde puedo darles un orden a mis visiones, a mis ideas, para que todo no sea difuso. Los diarios son un medio importante, son libros de artista y los presento en las exposiciones, al finalizar las investigaciones.
Figura 2. Tangarife, H. (2018). Cartografías psiconáuticas. [Instalación y dibujo]. Pereira: Muro líquido, Universidad Tecnológica de Pereira.
Juan Pablo: Ahora que menciona la etnografía y la autoetnografía, debo decir que me parece un acto poderoso, especialmente, cuando aparecen las preguntas existenciales, cuando uno se sumerge a buscar va llamando ciertas cosas; por ejemplo, entiendo que lo que usted ha hecho ha sido por medio de un llamado, un llamado que lo ha atraído y lo ha llevado a todas esas experiencias. Tal parece que la etnografía, así como el uso de plantas enteógenas tienen una relación profunda, porque existe una interconexión psíquica entre el camino realizado a un sitio específico para un ritual de toma y el medio escogido para modificar la conciencia por medio de una planta ¿Podría contarme si durante estos viajes autoetnográficos experimentó estados de conciencia modificados, alucinaciones, visiones o sueños que fueran relevantes en su proceso artístico sin haber consumido ningún alucinógeno?
Hugo: Sí, claro que sí, una parte importante de todo este proceso es que no era necesario estar en un estado modificado de conciencia -por la ingestión de alguna planta- para crear una obra, sino que ese estado modificado de conciencia era una parte importante para reflexionar sobre mi obra plástica. Las plantas generan esos estados a veces es complejo hablar de todas estas experiencias con una palabra. No voy a hablar de alucinaciones, “alucinación” es una palabra que ha sido relevada por visiones, una alucinación es algo pasajero y se va, pero la visión es algo importante para darnos cuenta de lo que estamos viviendo: la visión se puede interpretar y se puede hacer una transformación a partir de esa interpretación. Todas estas experiencias han sido muy mágicas, así no esté en estados modificados de conciencia por una planta, tenemos toda esa energía dentro de nosotros mismos que nos permite continuar viviendo de modo distinto, acercarnos mucho más a la naturaleza y de entender que de ahí provenimos y que tenemos que protegerla para continuar viviendo.
Juan Pablo: En cierto modo nosotros vivimos con la conciencia modificada, no podríamos decir que somos plenamente conscientes de lo que está pasando, la mayor parte de los sucesos se experimentan de manera inconsciente. También creé un diario con los sueños, con lo que me sucedía y cómo me sentía con respecto a lo que soñaba y experimentaba; para profundizar y analizar todo lo anterior, pero especialmente las visiones. Me parece importante hacer esa claridad entre visión y alucinación. El camino a la introspección y la conexión con algo más profundo en nuestro ser -como usted lo dice- es algo que llevamos dentro de nosotros. Relacionando esto con sus procesos artísticos, encuentro en sus obras muchos mandalas y me parece muy interesante porque también tengo una relación con ellos. El mandala es un mapa, una guía, que nos va sumergiendo en algo muy profundo ¿qué me puede decir sobre esto?
Hugo: Cuando empecé a dibujar lo que yo sentía, en todos estos procesos con las plantas empecé a darme cuenta que todo lo que salía eran formas circulares, formas muy geométricas, pero no sabía lo que realmente era un mandala. Generalmente cuando uno está en un estado modificado de conciencia; sobre todo con el yagé, empiezan a emerger este tipo de círculos, son círculos que vienen y se transforman. Llegan, lo tocan a uno, flotan y continúan en otra forma. Cuando me di cuenta de los mandalas, investigué un poco más y me di cuenta que eran imágenes arquetípicas, imágenes que salen del inconsciente y que son habituales en el ser humano. Cuando uno hace un ejercicio con niños y los coloca a dibujar lo que ellos quieran, lo primero que hacen son líneas y círculos, a veces tienen la capacidad de hacerlos simétricamente. Son imágenes que hacen parte del ser humano y emergen cuando tenemos experiencias con las plantas. Al revisar obras de artistas que han ido por este camino, se pueden encontrar imágenes muy similares. También se encuentran en las obras de los indígenas; los Tucano, por ejemplo, tienen unas obras bellísimas que cuando uno las ve se asemejan a los mandalas, por colocarles un nombre, pero en sí es una imagen muy natural para el ser humano.
Figura 3. Tangarife, H. (2020). Enraizados [Instalación con piedras y plantas medicinales]. Barichara: Mahanaim Centro Rural
Juan Pablo: En una de sus obras, hay un círculo de plantas de sábila y estas tienen un poder de limpieza y de curación. Cuando comencé mi trabajo de grado, no sabía qué camino tomar y empezó a aparecer el círculo. El círculo representa la unidad, hablando en un nivel esotérico, nosotros somos círculos y la energía que emitimos es esférica. Biológicamente el círculo está vinculado al cuerpo -por ejemplo- los ojos, nuestra mirada es circular, pero nuestro mundo ha sido adaptado a la cuadrícula y hemos olvidado ese vínculo que tenemos con la circularidad, con la geometría sagrada. Me gustaría que narrara alguna de sus experiencias cuando tuvo contacto con estas esferas que pudo observar durante las tomas.
Hugo: Son muchos los momentos en que aparece esta imagen, al revisar nuevamente mis diarios veo unas reflexiones muy profundas desde el dibujo y desde la escritura, pero uno de estos momentos fue -como le decía- cuando un círculo se acercaba con formas muy geométricas y yo lograba entrar ahí, flotar dentro de ese círculo y viajar conscientemente; en esos estados me podía elevar y surgir de ese espacio, también tenía la capacidad de observar a las personas que estaban ahí conmigo. Sin embargo, esto es solamente una fase, un conocimiento breve. Los taitas le preguntan a uno ¿qué vio? Y le dicen a uno “vio esto, listo ya pasó la primera fase, ahora tienen que pasar otra más”. Entonces en la siguiente toma uno logra entrar en ese círculo, pero ir más allá, viajar un poco más, al otro día tener capacidad de andar por esas dos fases y llegar a otra más allá, por eso es tan importante el aprendizaje que los taitas obtienen durante muchos años. Ellos pueden, por ejemplo, llegar a ver cosas del futuro y del pasado, para hacer una interpretación.
Algo muy interesante de esto es que cuando vivía con el taita, la gente llegaba a cualquier hora de la noche con fotografías de personas que las habían secuestrado o personas que se habían perdido. Entonces, el taita tomaba yagé esa noche y encontraba el lugar donde estaba esa persona. Yo era testigo de eso, el taita les decía “esta persona está ahí, en tal parte” y después teníamos la sorpresa de que era verdad, uno no se explicaba de qué forma lo hacía. Lo que yo pude ver era una mínima parte de ese conocimiento, siento que es una mínima parte del conocimiento que tienen los abuelos y cuando me refiero a los taitas, explícitamente me refiero a los abuelos, no a las personas que ahora se creen taitas, jóvenes de treinta años, cuarenta o cincuenta años; sino taitas de setenta, ochenta, noventa o cien años, como el taita Querubín.
Juan Pablo: Encuentro muchas relaciones con la investigación que he estado desarrollando, el psiconauta y el onironauta son ambos viajeros. Así como el taita llega a pronosticar eventos futuros y pasados, los durmientes también lo han hecho. Algunas tribus canadienses han logrado tener conversaciones por medio del sueño y visiones de eventos próximos. Todo esto surge de la red onírica en la que todos estamos intercomunicados. He llegado a estudiar la separación de cuerpos ¿qué ha conocido y que ha revisado sobre este tema?
Hugo: Creo que he tenido experiencias de separación del cuerpo, pero de una forma muy inconsciente, en tomas de yagé y en una toma que tuve con aceite de cannabis. Esta experiencia es bastante fuerte, sentí que moría, sentí la muerte, pero para sentir esa muerte tuve que pasar por muchos campos energéticos. Creo que sí he sentido esos niveles energéticos, pero de una manera muy intuitiva, no tanto desde el estudio o la profundización del tema. Tuve un referente muy importante que fue Carlos Castaneda, especialmente, el libro El arte de ensoñar, ese libro marcó toda la investigación de encuentros conmigo mismo, porque lo relacionaba con el uso de las plantas enteógenas, esa capacidad de saber que estamos soñando, esa capacidad de saber que estamos en un estado modificado de conciencia y que podemos utilizar ese estado para aprender un conocimiento específico. Me pareció bastante enriquecedor, entonces, creo que sí lo he logrado, obviamente es un aprendizaje de muchos años, en estos momentos de mi vida estoy más enfocado en una relación con la siembra.
Juan Pablo: También trabajo mucho sembrando, creando aspectos positivos en uno como paz, tranquilidad y una conexión activa con la madre tierra. Ahora que menciona a Castaneda, me parece que don Juan -el personaje de todas estas aventuras- gracias a que utiliza las plantas, los sueños y las visiones, puede tener contacto con seres arquetípicos del inconsciente como la sombra. Encuentro una relación muy estrecha con Carl Gustav Jung, porque al profundizar en su psique, experimenta contactos parecidos a través de los sueños. Tiene charlas con personajes -como si lograra vivir en un cuento de fantasía- y les cuenta de la vida aquí en nuestra realidad; los personajes se fascinan por el conocimiento que tiene. Una cosa que me parece muy particular son los sueños lúcidos, estoy seguro que alguna vez debió haberlos experimentado, son muy parecidos a la toma porque nos permiten tener contacto con un mundo paralelo y cuestionarnos sobre esta realidad en la que estamos, incluso nos llevan a transformarnos en otros seres.
Hugo: Este es un campo de investigación muy amplio de años, autores como Giorgio Samorini también hacen esa relación entre los sueños y los viajes de las plantas. En Manizales Jorge Ronderos también tiene un trabajo bastante interesante en torno a esos estados modificados de conciencia, en todos los ámbitos principalmente desde las drogas y las plantas enteógenas (que es la palabra más adecuada), aquellas que pueden despertar esa divinidad que tenemos todos y que nos pueden producir nuevos conocimiento, estados de euforia y despertar la creatividad, lo cual que es bastante importante en nuestro mundo como artistas.
Juan Pablo: Esa inspiración que nos brindan estos cambios en nuestra percepción, conllevan a que seamos artistas que no se contentan con las búsquedas conceptuales o activistas. Uno está indagando en algo que nos toca a todos, incluso las personas más racionales -en algún momento de sus vidas- han tenido experiencias que las marcan a través de los sueños o las plantas enteógenas. ¿Cuál es la principal diferencia entre los enteógenos y los endógenos, de dónde proceden y su significado?
Hugo: Enteógenos es una palabra que surge de una reunión que hacen unos teóricos muy importantes, todos investigadores sobre las plantas y las drogas. Ellos hablaban de que la palabra “droga” está muy estigmatizada y cargada políticamente debido al narcotráfico, entonces, lo que ellos hicieron fue encontrar una palabra distinta que se diferenciara de ese término y llegaron a la conclusión de que “enteógenos” era más adecuada. Los teóricos que crearon este concepto fueron José María Pericla, Jhonathan Ott, Giorgio Samorini, entre otros. Son sustancias que despiertan la divinidad que todos tenemos. Todas las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia son consideradas enteógenos: la coca, los hongos psilocybe, el yagé, la salviadivinorum y la cannabis sativa, entre otras. Creo que apenas conocemos una mínima parte de este mundo de las plantas que tienen la capacidad de elevar la conciencia. Por otro lado, lo endógeno lo produce cada ser humano, cuando decimos “que produce endógenamente”, quiere decir que el cuerpo está produciendo esa sustancia naturalmente; por ejemplo, nosotros tenemos receptores endógenos, receptores muscarínicos, receptores cannabinoides. Esta sería la diferencia básica de los dos términos.
Figura 4. Tangarife, H. (2020). Diarios de campo [Bitácora].
Juan Pablo: Entre los endógenos están esas sustancias que llegan a modificar la conciencia, sin ningún tipo de ingesta de plantas. He visto que personas llegan a estados de conciencia elevada por medio de la meditación, la introspección, los mantras o los efectos de sonido. Por ejemplo, quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte experimentan visiones, gracias a la liberación de estos efectos químicos producidos por los endógenos.
Hugo: La DMT (dimetiltriptamina) se produce endógenamente por la glándula pineal cuando morimos. Para poder morir atravesamos un estado de euforia, una modificación de la conciencia.
Juan Pablo: ¿Cuándo usted participó en estos rituales llegó a tener contacto con otras personas? ¿Los estados que estaba viviendo eran compartidos por las personas a su alrededor?
Hugo: Esto es muy particular, en la ceremonia todos los participantes empiezan a sentir lo mismo a ver lo mismo, tienen la purga al mismo tiempo totalmente inducidos por lo que hace el taita. Cuando el taita empieza a cantar y a entonar sus cantos, todos empezamos a reunirnos y el grupo comienza a tener experiencias colectivas. A pesar de que hay experiencias muy personales, en algunos momentos de la ceremonia, se comparten las visiones, las sensaciones. Los viajes también se pegan, por ejemplo, cuando uno se le acerca a una persona que está en un mal viaje, generalmente se le pega y a veces es grupal. En ocasiones las ceremonias pasan de ser algo muy tranquilo a algo muy fuerte, algo bastante complejo, pero ahí está la fuerza del taita para volver a controlar la situación, por eso digo que es muy delicado tomar yagé con cualquier persona.
Juan Pablo: En ese estado uno se vuelve vulnerable. A pesar de que se siente mucho poderío, también puede uno tener contacto con entes oscuros, inconscientemente andamos cargados de muchas cosas. Cuando tenemos una experiencia así, como en los sueños, aparecen las pesadillas y los terrores nocturnos.
Hugo: Pienso que este tema es para hablar mucho tiempo, es un tema de investigación muy complejo y a la vez muy bonito que inspira muchas cosas, nos invita a conocernos a nosotros mismos, a las demás personas a nuestro entorno y a respetar a la naturaleza que es la base principal de la vida. Muchas gracias, sería interesante trabajar juntos, muchas gracias hermano por esta charla tan interesante.
Prelude of a disappointment. A fanzine to enter to study arts
Por:
Andrea Zúñiga Delgado
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | archipielagoindefinido@gmail.com
Juliana Ceballos Rojas
Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | julianaceballosrojas@gmail.com
Manuela Jaramillo
Maestra en Artes Plásticas | Universidad de Caldas | manuelajaramilloj@gmail.com
Mateo QuinteroCastaño
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas |mateoquintero05@gmail.com
Figura 1. Jaramillo. M. (2017) Sin título [Ilustración]. Manizales: Universidad de Caldas.
Mateo Quintero: El fanzine “Preludio para una decepción” contiene una serie de consejos de un estudiante viejo (o más experimentado) a un estudiante nuevo (primíparo). Lo que contiene el fanzine es una serie de secretos que se guardan debajo de la mesa para sobrevivir al primer semestre y a la universidad en general.
Andrea Zuñiga:Contiene una serie de ideas, relatos y consejos que pueden ser atajos para otras personas, cositas que quizás una quisiera que le dijeran al entrar a estudiar en un programa universitario como este.
Manuela Jaramillo: Se trata de una guía para pasar inadvertido, al menos esa fue una de las primeras cosas que imaginé cuando nos juntamos a pensarlo. El fanzine está lleno de datos, desde el significado de la palabra preludio (que obviamente no sobra conocerlo) hasta recomendaciones sobre textos o documentales que hacen la labor del artista más amena.
Juliana Ceballos: Mi participación en el fanzine fue muy breve. Sin embargo, fue bastante fácil conectarse con una propuesta que pensaba críticamente su contexto. No se me ocurre una manera más pedagógica de acercarse a un nuevo estudiante de Artes Plásticas que producir una pequeña publicación basada en la experiencia de unos estudiantes antiguos. Más que el ritual de recibimiento para los primiparos, la publicación propone una selección de contenidos notables (buenos y malos) que experimentamos como autores.
Mateo Quintero:Cuando decidimos hacerlos acabábamos de ver una noticia o unas fotos de la recibida a los primíparos en otra facultad y como que nos sentimos mal. Nos dimos cuenta que en Bellas Artes no pasaba nada (ni malo ni bueno) y ahí fue cuando decidimos hacer un fanzine que fuera como un acto amable con los nuevos. También hicimos una bienvenida en la que estudiantes le contaban a los nuevos como era la universidad. En cuanto al proceso creativo fue fácil porque no dejamos que se nos enfriara ese chispazo, después de concebir la idea todos aportamos como podíamos, como sabíamos y así se dio el proceso hasta llegar al momento de la impresión.
Andrea Zuñiga:Como dice Mateito, decidimos realizar el fanzine inspirados por las bienvenidas hostiles y tradicionales que se hacen en otros programas. En otras facultades y universidades es común “bien llegar” a quienes empiezan el año con bromas macabras, comentarios incómodos y una serie de prácticas que hacen ver la universidad como una preparatoria de película norteamericana, llena de víctimas y abusadores. Pensábamos más en la posibilidad de iniciar una especie de rito de bienvenida. Siendo un espacio al que entramos por decisión propia e incluso a veces a contracorriente, personalmente me parecía increíble contar con un lugar más amable y cercano al entrar. Decidimos crear este compendio y entregarlo en un espacio de diálogo en el que pudiéramos comentar experiencias, entrar en confianza, vernos los rostros. Bellas Artes es un espacio muy pequeño para no saber los nombres y los intereses de las personas que lo habitan, pero pasa todo el tiempo. Queríamos crear una ruptura en esa normalidad. Tuvimos el chispazo que comenta Mateo y simplemente fue dejarnos relatar y ordenar nuestras propias opiniones sobre el programa, las cosas que nos apasionaban, pero también lo que creíamos conveniente saber, como no comprar materiales costosos o ajustarse fielmente a la malla curricular. Fuimos redactando, editando, componiendo hasta que lo sacamos en la secretaría (fue lindo imprimirlo allí).
Manuela Jaramillo: Lo más importante es que todos esos caminos planteados en el fanzine están ahí porque en algún momento los necesitamos, los anhelamos y no los tuvimos, eso hace que sea una guía creada desde la empatía. Queríamos abrir todos nuestros mundos, permitir que todo el que leyera el fanzine se sintiera seguro de contar con las herramientas necesarias para su supervivencia, como nuevo estudiante de artes plásticas. En cuanto al proceso colectivo creo que estábamos confiados en el conocimiento del otro todo el tiempo, éramos estudiantes de distintos semestres y eso generaba unos campos de discusión más amplios, no solo estábamos haciendo una guía para el estudiante “primíparo”, todo el proceso colaborativo nos puso -muchas veces- a cuestionarnos sobre la repetición de problemas dentro de la carrera.
Juliana Ceballos: Lo consideré como una primera conciencia de la academia que se manifestó en un producto físico a manos de los estudiantes. Permitió a los nuevos y antiguos estudiantes conocer el formato del fanzine y el alcance de los productos que pueden realizarse desde la academia, sin ser un formato oficial de publicación.
Andrea Zuñiga: Una amiga de antropología me pidió tener este fanzine de referente e hicieron uno similar pero ajustado a las propias necesidades del programa, que -siendo una ciencia humana- tiene sus propios laberintos. Creo que en cierto sentido puede servir como esqueleto. Todos los programas universitarios tienen mallas, profes, materias, falencias, espacios en los que compartir y ampliar el conocimiento, detalles que una puede ahorrarse si alguien se lo dice. Creo que el índice podría generalizarse a cualquier programa. Y, concuerdo, confirmo, que la decepción es una constante en la academia, independientemente de la «carrera» a la que una se inscriba. Me quedo con la decepción como expectativa que arruina sorpresas que una no se espera (teoría de un chat de facebook que se volvió parte del prólogo) y que una siempre tenga presente que la academia es flexible o debería serlo, porque flexible y amplísimo es el conocimiento.
Figura 2. Jaramillo. M. (2017) Chupapasta [Ilustración]. Manizales: Universidad de Caldas.
Mateo Quintero: Sin embargo, me parece que el fanzine estaba pensado en y para Bellas Artes, habla del edificio, de los profesores, de la Negrita que es la señora de la cafetería, entonces, creo que no serviría para otra escuela. Está pensado para el lugar en el que se hizo.
Manuela Jaramillo: Todos los programas académicos tienen sus propios momentos de decepción e independientemente de la información que pueda caber en el fanzine, creo que actualmente una de las cosas que todos necesitamos es entablar relaciones imaginarias con nuestros antecesores, conocer lo que tienen para decirnos.
Andrea Zuñiga: Creo que hay muchas cosas que son actuales porque -sobre todo- tiene un aire muy utópico y se escribe desde una postura estética frente a la existencia. La academia es un viaje, un camino, una manera, pero no es precisamente la única. La malla no ha cambiado mucho desde entonces, ni quienes acompañan las clases, ni el espacio en que todo sucede. Algunos espacios de la ciudad siguen siendo los hitos, agregaría algunos como Jolly Roger, La caja no existe pero existe La Jaus, el Space de Dinámico Lab. El Jardín y Caza retasos cambiaron de sedes pero siguen trabajando. Quizás ahora, podría añadir que las clases no son sólidas, que si una se propone puede ampliar los contenidos, que puede sugerir entregas que se ajusten a sus ritmos, tiempos, ideas, intereses, capacidades. Si algo aprendí estudiando artes es que nada es determinado, que el mundo que conocemos no es inamovible, que el diálogo es siempre una opción y que las particularidades expanden el mundo que conocemos y creemos como único posible, incluso el académico.
Mateo Quintero: Ahora le metería un par de cosas que uno se da cuenta cuando va terminando de estudiar. Más secretos y códigos. Creo que se ha desactualizado un poco, la idea es que la gente que está detrás de nosotros siga la iniciativa. Crear una cadena, un ritual de los estudiantes viejos a los nuevos.
Manuela Jaramillo: Está formulado en base a algunas de las mismas hipótesis que han acompañado al arte desde hace muchos años y consecuentemente no es un fanzine de temporada. Hasta el último día que pisé Bellas Artes me sentí igual, incluso pensaría en agregarle ahora que ya pasé por el proceso de grado, unas instrucciones básicas para tesistas y graduandos, desde el trato con el asesor de tesis hasta lo protocolario (a mi parecer, ridículo) de los discursos ofrecidos por los rectores en el que claramente el artista está por fuera. Le agregaría además un mapeo más consistente de los espacios artísticos y culturales, no sólo de la ciudad, sino del eje cafetero porque considero que habrá que empezar a pensar el círculo de una forma más amplia, y por último recomendaría muchas otras películas, documentales y links para revisar constantemente.
Juliana Ceballos: También, siento que desde la experiencia de tesista y ahora egresada, podría añadir algunos otros consejos, pero pienso que este fanzine da cuenta de la oportunidad de compartir momentos que fueron valiosos dentro de mi formación y contenidos que aún aprecio y retomo cuando siento la necesidad de volver a un momento tranquilo del conocimiento en artes.
Como citar:
Ceballos, J.; Jaramillo, M.; Quintero, M. & Zúñiga, A. (2020). Preludio de una decepción. Un fanzine para ingresar a estudiar artes. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (2). Disponible en:https://portalerror1913.com/2020/05/24/preludio/
Fecha de recibido: 20 de Marzo de 2020 | Fecha de publicación: 24 de Mayo de 2020
Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.
The despise of Things. About «Realism not so magical» by Gustavo Cano Ocampo
Por: Juan Manuel López Pasos
Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas
juan.11714884@ucaldas.edu.co
Figura 1. Cano, G. (2019). Un realismo no tan mágico [Performance]. Manizales: Universidad de Caldas.
«Esta propuesta artística, ha sido construida a través de los recorridos, desechos de basura y diálogos con los habitantes de calle; habitantes que se perciben en las noches como coleccionistas de desechos» (Gustavo Adolfo Cano, 2019)
El pensamiento fluye, se comporta con ligereza ciega y, sin embargo, no deja de estar presente en el impacto de esa imagen, de esa imagen “no tan mágica”. El performance de Gustavo Cano no me hace pensar en Atlas -el titán de la mitología griega que sostenía el mundo- me remite a Sísifo, pues su condena es más absurda, consecuencia trágica de sí mismo; la mano propia que a gritos desencadena el pensamiento y la palabra.
Sísifo presuroso por las penas mudas… La modernidad nos legó el desecho, el mundo del desprecio. Pero las cosas, alienadas por el “progreso”, por el consumismo, no son sordas, ni mudas y en el fondo exigen su lugar. Nos dirigimos al encuentro con atiborradas bolsas blancas, negras y de colores… fluidos arrojados al mundo. La dinámica es simple, debemos pensar que tanta cosa somos y que tanto la cosa es el mundo… Los invisibles pidiendo su lugar. La noche no es periferia, la acción es denuncia y en la imagen de aquel que carga, una poesía oculta, insospechada, que merodea en los rincones de la memoria, pues esta nos agravia, nos pregunta por los causantes desaforados de aquella pantomima de lo inservible y la inutilidad de nuestro accionar humano en la actualidad.
Por eso aquel “realismo no tan mágico” es indiscernible de nuestro ahora y tan universal como la apatía o la indiferencia en la edad del vacío. En ese sentido, la acción artística conduce al desconcierto, su exhortación tiene la contundencia de un hecho fáctico, irrefutable. Somos hijos de una sociedad de consumo, la obra nos propone observar lo otro de las sombras urbanas y su existencia. La acción se presenta como un hecho extraordinario que pone en quiebre nuestra cotidianidad; pensar sobre esa imagen es puro juego y puro azar, pues es inevitable que se convierta en paisaje.
Muchas personas podrán conocer el trabajo por su representación, por videos o fotografías. Y qué mejor que utilizar los medios y lenguajes per se de nuestro tiempo, lo mediático tratado como reflexión crítica es un acierto poderoso para replantear nuestros hábitos (socio-culturales). A su vez la acción nos propone mirar nuevamente el mundo y aquello que simplemente vemos como “desecho, desechable”. Nos invita a preguntarnos el por qué y a dejar de reivindicar sin más el silencio, nos invita a recolectar, coleccionar, recuperar y habitar, ese sitio misterioso y salvaje, que es la calle.