Error 19-13 es un portal que busca fortalecer la producción de crítica de arte y la formación de públicos. Se propone como un estímulo para reconocer las capacidades críticas y la libertad intelectual de estudiantes universitarios, investigadores y escritores en general. Se espera publicar ensayos, críticas, encuentros, manifiestos y textos literarios que se pregunten por las condiciones de producción y circulación de las prácticas artísticas en el circuito del arte regional de los últimos años y sus relaciones con el ámbito nacional e internacional. En este sentido, permite descentralizar la reflexión sobre arte en el país y crear un archivo en web, que aportará a la construcción histórica del arte en nuestras latitudes. Error 19-13, en definitiva, obedece a la necesidad de generar nuevos diálogos y debates, en la esfera pública, que nos permitan pensar las prácticas artísticas contemporáneas, sus interpelaciones a nuestras formas de vida y el lugar del error en los procesos de creación.
§ 501. “Nosotros hemos reconquistado el valor de equivocarse, de ensayar, de adoptar conclusiones provisionales —todo lo cual tiene ya menos importancia—, y precisamente por eso los individuos y hasta las generaciones enteras pueden entrever tareas tan grandiosas que en otros tiempos hubiesen parecido locuras o una burla impía del cielo y del infierno. Tenemos el derecho a experimentar en nosotros mismos. La humanidad entera tiene ese derecho”.
Nietzsche, Aurora
Manizales es una ciudad pequeña, perdida en la Cordillera de los Andes, por aquí termina una cadena montañosa que surge en Tierra del fuego. En mi época de estudiante, vivía cerca de la Universidad de Caldas, recuerdo que debía pasar por una ladera especialmente empinada, una de esas que los conductores de automóviles evaden realizando todo tipo de desvíos. Cuando estaba cerca de la facultad, terminando el ascenso, con la respiración agitada, pasaba al lado de un centro médico y, a veces, entre la neblina, era interrumpido por unas señoras que repartían volantes en contra del aborto y la planificación. Me miraban con algo de recelo, sin embargo, eso no las detenía de entregarme sus papelitos y advertirme de las amenazas que representan este tipo de instituciones, porque -según ellas- sus prácticas atentan contra las escrituras bíblicas y las buenas costumbres.
He tenido que vivir, por extraño que parezca, situaciones similares al asistir a exposiciones artísticas. En la ciudad, las exposiciones, se realizan en noches frías y lluviosas, suelen tener un número muy bajo de asistentes: los compañeros, amigos y familiares del artista, así como un grupo reducido de personas apasionadas por el arte y, especialmente, interesadas en el vino. Durante mucho tiempo, las exposiciones carecieron de cualquier tipo de mediación, los artistas debían: realizar las piezas, el montaje, el texto curatorial, las tarjetas de invitación y, por supuesto, financiar el precario evento cultural. Cuando comenzaron a realizarse los primeros ejercicios curatoriales vinculados a prácticas pedagógicas, paradójicamente, algunos estudiantes y profesores lo consideraron un agravio. Sus quejas no se hicieron esperar, asistieron a las exposiciones, salieron de la neblina y, con la copa de vino en mano, comenzaron a repartir panfletos religiosos en contra de la curaduría, advirtiendo los peligros de esta práctica para el “buen arte” y la escuela, fortín del arte tradicional y del conocimiento técnico.
La mediación artística no suele ser bien recibida en el pequeño y hostil circuito cultural manizalita. El descuido de este campo no solo afecta la curaduría, también es notorio en la educación, la gestión y, por supuesto, el sector editorial. He escuchado a muchos artistas enorgullecerse de una suerte de analfabetismo voluntario, dicen que son incapaces de escribir y que no tienen que leer, porque lo de ellos es “hacer arte”. Como si se tratara de un mantra, este tipo de frases se repiten con religiosidad en todos los escenarios académicos. Sumado a ello, la opinión de cualquier otra persona suele ser desautorizada, sosteniendo que esa persona no debería escribir sobre arte porque justamente no es un artista. La situación parece una paradoja irresoluble ¿Acaso estamos condenados a repetir los debates, en los que Charles-Antoine Coypel, director de la Académie Royale, silenciaba a la opinión pública diciendo que los críticos no sabían manejar el pincel?
Ahora bien, las dificultades del sector editorial en el campo de las artes no solo provienen de los debates del siglo XVII, mucho menos de los chismes de pasillo o de panfletos con mala ortografía. También es particularmente difícil recibir apoyo institucional, cuando comenzamos este proyecto fui a un par de oficinas de funcionarios administrativos a contarles que queríamos hacer una revista de crítica de arte contemporáneo (como las señoras de mi época de estudiante, me miraron con recelo). Me dijeron que los artistas podrían publicar en las revistas científicas de la universidad, entre otras cosas, porque habían alcanzado los más altos indicadores y reconocimientos. También mencionaron que los recursos que se requieren para un proyecto editorial son muy altos, los cuales -según afirmaba el funcionario- no estaban a disposición. Todavía hoy me gusta pensar que me equivoqué de oficina, porque fue imposible hacerle comprender la importancia que tienen proyectos como este y las razones por las cuales no tiene sentido la comparación con las revistas científicas (no comprendo porque insisten, con cierta devoción, en llamarlas de esa forma). Las revistas en el campo de las artes no son simples medios de divulgación, tampoco negocios destinados a hacer inaccesible el conocimiento, mucho menos fábricas de indicadores para satisfacer el narcisismo de la cienciometría.
En el campo de las artes plásticas o visuales, el sector editorial de Manizales no ha sido muy prolífico y ha tenido que sortear todo tipo de dificultades. Hace 90 años, algunos de los fundadores de la escuela de Bellas Artes, como Gonzalo Quintero, escribían en la revista Civismo de la Sociedad de mejoras públicas. Años más tarde, la Universidad de Caldas comienza a tener sus propias revistas, la más notoria es Altamira, dirigida por Alberto Reyes, publicación que alcanzó cuatro años de trayectoria y contó con la participación de artistas y escritores reconocidos. En el 2010, se publicaron la Revista Zona de Encuentro, dirigida por Ayda Nydia Ocampo y la Revista 80, dirigida por Vicente Matijasevic, ninguna de las cuales logró publicar más de un número. Situación que se hace incomprensible si tenemos en cuenta que estas revistas son testimonio de momentos decisivos del arte en la región y que -en su momento y todavía hoy- permiten conocer la vida de numerosos artistas, sus disputas, logros y desventuras. Tendríamos que preguntarnos si esto se debe a la dificultad que conlleva la realización de cualquier proyecto editorial, tal vez se deba a la falta de compromiso por la escritura de las personas cercanas a la práctica artística o -habría que decirlo- al descuido institucional.
Recordemos: Mercure es una de las primeras revistas de las que se tiene noticia, su primera edición se publicó en 1672, bajo la dirección de Alfred Vallette. Se trataba de una publicación que buscaba satisfacer el gusto de la burguesía francesa de la época, más o menos cercana a las revistas actuales dedicadas a la moda o los negocios. Sin embargo, gracias a sus páginas tenemos reseñas de algunos de los pintores más distinguidos del momento (paradójicamente la revista no se hizo famosa por su antigüedad o por sus aportes a la crítica del arte, sino por un artículo sobre vampiros publicado en 1693). El destino de las revistas no es del todo claro. Durante el siglo XX, las revistas dedicadas al campo del arte tuvieron un papel protagónico, sin publicaciones como La révolution surréaliste y Minotaure, no tendríamos noticias de las reflexiones en torno al mundo onírico, las posturas políticas del surrealismo y los famosos debates entre André Breton y Pierre Naville. Así mismo, en los años sesenta, las revistas comienzan a ser valoradas como espacios eminentemente creativos y, en algunos casos, como obras de arte. La revista New York Correspondence School (NYCS), dirigida por Ken Friedman, invitó a numerosos artistas cercanos al movimiento fluxus a crear una página, un proceso colaborativo que se convertiría en una estrategia primordial del arte postal y de los dadazines. También quisiera mencionar la instalación denominada Index 001, del grupo Analitic art, en la que expusieron, quizá por primera vez, las publicaciones de su revista en ficheros y paredes de una sala de exposiciones, como si se tratara de cualquier otra obra de arte. Puede que sea demasiado pedir que se reconozca el estatuto artístico de las publicaciones, pero podríamos comenzar aceptando que se trata de contenedoras de memoria, salvoconductos hacia lo incierto y detonantes de todo tipo de procesos creativos.
Alguien me dijo que cuando un estudiante de arte se ocupa de algo distinto de pintar telas o hacer objetos siguiendo los procedimientos heredados, lo acusan de haberse desviado del camino correcto, como si estuviera cometiendo un error irremediable. En este contexto, el error no se refiere al camino equivocado, sino al campo de lo que algunas personas consideran inapropiado. La crítica de arte suele instalarse en esos lugares incómodos, desde el siglo XVII, se trata de una práctica que comprende que todos podemos reflexionar sobre el arte y que podemos compartir nuestros pensamientos, algunos la definen como el uso público de la propia la razón y otros la han comprendido como el arte de la indocilidad reflexiva. Ahora bien, la palabra “revista”, etimológicamente significa «volver sobre lo visto», esto podría ser interpretado como una simple remisión al pasado, sin embargo, cuando regresamos la mirada sobre el arte nos asalta todo aquello que habíamos pasado por alto y nos preguntamos por todo aquello que podría ser de otra manera.
Después de tantas negativas, recelos y una tradición de proyectos editoriales de poca duración que no pronosticaba buenos vientos, decidimos comenzar las publicaciones, sin pedir permiso y con recursos propios. La contraprestación que obtuvo Cristián Quintero diseñador del primer número fue una pizza y una limonada. Con el paso del tiempo los estudiantes han comenzado a interesarse en la escritura y se han unido al equipo muchas personas desinteresadamente; contamos con un comité editorial y un comité técnico supremamente comprometido. En el primer año, la revista publicó dos números y fue visitada por más de diez mil personas, en treinta y ocho países. La revista ha comenzado a ser apoyada tanto por el Departamento de Artes Plásticas como por la Vicerrectoría de Proyección y la Facultad de Artes y Humanidades. Quisiera finalizar contándoles que cuando quisimos ponerle un nombre a la revista pensamos en nombrarla con la dirección del Palacio de Bellas Artes, sin embargo, ninguno de los asistentes a la reunión la sabía con exactitud. Alguien dijo que quedaba en la carrera 19 con calle 13. Tiempo después nos dimos cuenta que era la dirección de un café, así que decidimos reunirnos en ese lugar, perdido en la cordillera y la neblina. Por lo menos estábamos a salvo de los panfletos moralistas y las buenas costumbres. Este error, como tantos otros, le han dado vida a la revista. El trabajo editorial no es sencillo, pero no tenemos miedo a equivocarnos.
Artista Plástico | La Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano | oscar.moreno@utadeo.edu.co
Jennifer Rubio Leal
Artista Plástica | Universidad de Caldas | js.rubio95@gmail.com
Laura Buriticá Quintero
Magister en Estética y Creación | Universidad Tecnológica de Pereira | lvburiticaq@gmail.com
Manuela Jaramillo Jaramillo
Artista Plástica | Universidad de Caldas | manuelajaramilloj@gmail.com
Viernes 4 de diciembre, 2020. Lanzamiento Videos Canal de Youtube Facultad de Artes y Humanidades UCaldas
5:00 pm. Jueves 10 de diciembre, 2020. Foro con los artistas en Fecebook live Banco de la República de Manizales
EL NIDO DE LOS PÁJAROS
Óscar Moreno Escárraga
Oscar Moreno Escárraga nos comparte su conferencia “El nido de los pájaros». El artista ha trabajado los problemas de la migración forzada, desplazamientos que lo han llevado a recolectar relatos de vida: historias en las que las personas regresan a sus casas de infancia e imaginan casas futuras. Su propuesta también ha generado álbumes fotográficos, atlas de experiencias, casas efímeras y espacios de encuentro en donde conversar sobre saberes ancestrales, una vida digna y la necesidad de “hacerse por un lugar”.
COSAS DE CASAS
Jennifer Rubio Leal
Jennifer Rubio Leal nos comparte su investigación-creación «Cosas de Casas». La artista comprende los lugares en que ha vivido desde su intimidad y sus memorias. Nos invita a pensar en los refugios y en los lugares de paso, en las mudanzas y en los muebles, en las casas apacibles y en las entrañables. Nos recuerda que las casas son esos lugares en que se «teje la vida».
LA CASA ESTÁ DONDE ESTÁ EL INFIERNO
Manuela Jaramillo Jaramillo
Manuela Jaramillo nos presenta su investigación-creación «La casa está donde está el infierno». Allí nos recuerda que las casas son contenedoras de memorias, son refugios maternos, espacios con raíces que a veces están atravesados por ausencias, duelos, nidos, escombros y rastros dolorosos.
ARCHIPIÉLAGOS PARA NO OLVIDAR
Laura Buriticá Quintero
Laura Buritica Quintero presenta su investigación-creación «Archipiélagos para no olvidar», en la que nos permite comprender la ciudad desde las cicatrices de sus fachadas. Los invitamos a conocer sus recorridos poéticos y geografías de la memoria.
Experimentation, intuition and plants. Interview with Natalia López Lombo
Por: Kamila Loaiza Orozco
Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | kamila.11911985@ucaldas.edu.co
Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales
Kamila: La presente entrevista se centra en la vida y el recorrido artístico de Natalia López Lombo, hablamos de experiencias perceptivas, sensoriales, emotivas, contemplativas, entre otras. Este ejercicio surge a partir de un proceso de introspección y exploración, al encontrarme en el desarrollo inicial de contextualizar mi obra y darle un significado, empiezo a preguntarme por el cómo, por qué y para qué. Durante dicho proceso encuentro que mis principales cuestionamientos giran en torno al retrato, a lo naturalista, a lo experimental y a lo simbólico. Encuentro mucha similitud en los procesos que ha tenido Natalia como mujer artista y los que quiero emprender, me sentí identificada constantemente. Coincidimos en pensar que encontrarnos dentro del arte y sus infinitas posibilidades de representación y expresión es algo que se logra mediante un acto consciente de sensibilización, en el cual aprendemos a habitar y crear vínculos significativos con otras personas y con la naturaleza.
Kamila: Para iniciar me gustaría que te presentaras y hablaras un poco de tu trabajo: ¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes? ¿Cuáles son tus antecedentes?
Natalia: Me llamo Natalia López Lombo, actualmente vivo en la ciudad de Manizales y me desempeño como tallerista. Me gradué del Colegio El Inmaculado Corazón de María, en Bogotá, allí era muy importante reflexionar, cantar, compartir y asistir tanto a salidas pedagógicas como paseos. Disfrutaba esos viajes y me volví misionera por un tiempo, tuve la oportunidad de viajar a lugares lejanos de Colombia. Fue fantástico enseñar, aprender y vivir experiencias religiosas diferentes, con personas que celebran sus rituales sin necesidad de una iglesia estructurada o un cura. Me gradué con énfasis en química, mi momento favorito en las clases era cuando íbamos a los laboratorios. La química me encanta, me parece hermosa y mágica, habla de la composición de la tierra y los elementos del mundo, del cuerpo, está en todas partes. Finalmente, elegí estudiar Artes Plásticas, mis padres son artesanos y eso influenció la forma en que me relaciono con el mundo material. Hoy creo que no podría hacer otra cosa y ser completamente feliz. Estudié en la Academia de Artes ASAB, en la Universidad Distrital. Me encontré con lo que esperaba, pero amplificado, era un universo de expresiones y experiencias. Después me fui un rato a vivir a Salamina Caldas y allí estudié cocina tradicional en la Escuela Taller de Caldas. Finalmente, estudié Artes Plásticas en la Universidad de Caldas.
Kamila: ¿Cuáles fueron tus intereses cuando estabas empezando en el arte?, ¿Guardan relación con los que tienes ahora?, ¿Qué tanto han cambiado?
Natalia: Mi familia tiene un taller de metales, producen esculturas y piezas por encargo. Desde muy chiquita tengo fascinación con las materias primas, las herramientas y los elementos que me rodean. Recuerdo que mi padre me enseñó a trabajar en su taller y usar herramientas. Al igual que mi abuelo quién es un creador que -ante cualquier duda o trabajo- me aporta todo su conocimiento. Mi madre es una mujer muy sensible, me transmitió el amor por las plantas y la capacidad de apreciar los detalles de las cosas. Estos estímulos me permitieron, al inicio de la carrera, tener interés por casi todas las técnicas y el manejo de herramientas. Empecé explorando la escultura, la fotografía, la cerámica. Como te comenté, los primeros semestres de mi carrera los vi en la academia de artes ASAB en Bogotá. En ese momento experimenté el campus universitario rápido, competitivo, efervescente, lleno de contrastes, centralizado y terriblemente encantador. Para mí era muy difícil enfocarme, sentía que no estaba disfrutando realmente todo ese banquete y terminé, entre montañas, en la Universidad de Caldas en Manizales.
Lopez, L. Natalia. (2019) Taller. [Colección personal]. Bogotá. Cortesía de la artista
En el presente sigo atraída por las formas, técnicas, herramientas y métodos, pero desde otro punto de vista. Hay una relación con aquello que me llamaba al iniciar mi carrera, sin embargo, se manifiesta de otra forma. Moverme dejando atrás cosas que pensaba estáticas en mí misma, me ha dado otras formas de construir, dialogar, ver y desear. Hoy busco llevar mis procesos, exploraciones, métodos y relaciones de forma más honesta conmigo misma.
Kamila: En este momento de tu vida ¿Te consideras una artista experimental?
Natalia: Nacer en la época del arte contemporáneo me ha dado herramientas para cuestionar todo, principalmente al arte en sí mismo. Si bien son importantes los procesos técnicos y académicos, también es importante cuestionarlos, explorarlos, criticarlos y experimentar de muchas formas para encontrar tu propio criterio. Me gustaría pensarme siempre como un ser sensible y experimentar las posibilidades de lo interdisciplinar, sin miedo a la trasformación.
Kamila: ¿Qué papel juega la experimentación en tu trabajo?
Natalia: La experimentación se manifiesta gracias al diálogo con lo que me rodea, estamos en un mundo muy extraño, mágico y complejo. Los seres humanos aparentamos ser normales, pero somos criaturas de muchos mundos. Por tal razón, me gusta pensar en lo experimental como algo que puede pasar en cualquier momento y de muchas formas, está allí siempre en las proposiciones, en los juegos, en las rupturas y en las decisiones que tomamos. No solo se experimenta cuando se hace obra, la experimentación libre se logra en la reconciliación entre la expectativa y lo que se vive sin certezas.
Kamila: ¿La experimentación ayudó a identificar tus preferencias técnicas o los materiales que utilizas?
Natalia:Creo que la experimentación me llevó al error, a equivocarme, a lugares oscuros, inciertos, complejos y dar muchas vueltas. Al experimentar solo hay ideas de lo que puede resultar al final pero nada certero. Estás probando, buscando, indagando y en esa búsqueda es muy posible que te pierdas, eso es parte muy importante del camino. Te permite caminar y encontrarte, luego escoges mejor por dónde ir y por dónde no.
Kamila: Todo esto es una invitación a explorar las posibilidades infinitas que ofrece el arte. Descubrir más allá de lo que se puede conseguir en la primera vez que intentamos algo. Dadas todas esas experiencias y encuentros que has tenido durante tu proceso experimental ¿Cuáles son las temáticas principales de tu trabajo? ¿Dialogan con un contexto?
Natalia: Los temas que atraviesan mi quehacer artístico sin duda empiezan con el feminismo, siendo una mujer artista, me parece vital. También me enfoco en lo ancestral, artesanal, popular, tradicional y local porque siento una conexión sensible con estos temas. Me llama de forma enigmática, el símbolo, lo mágico, la brujería, el ocultismo, las plantas, los amuletos y los rituales que se conectan con lo procesual, empírico, relacional, erótico, camaleónico y comunitario. También me interesa la investigación, la museografía, la historia del arte, la curaduría y la educación en las artes.
Kamila: En tus obras veo presente el retrato ¿Cómo lo abarcas desde las diferentes expresiones plásticas?
Natalia: Me gusta mucho dibujar, pero el dibujo generalmente en mi trabajo nunca está solo, cuando retrato no busco que se parezca demasiado a algo, busco que me hable y me muestre cosas que están ocultas. También lo veo como una exploración profunda a mí misma. Me gusta mucho la trama, los dibujos feos, la línea peluda, las cosas extrañas, los punticos de colores y los minidibujos. El retrato es más bien un ejercicio de disfrute, una manera de comunicarme con lo interno y lo externo; aparece de muchas formas a través de la contemplación, el collage, la instalación, el paisaje sonoro, el ensamble, la pintura, etc.
Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales
Kamila: Si bien el dibujo en tu trabajo no solo parte del elemento lápiz sino de muchas otras herramientas ¿De qué manera el collage se convirtió para ti en uno de los principales medios de expresión y producción artística?
Natalia: Mi abuelo tenía un montón de calendarios viejos de obras de arte guardados y los encontré un día. Todo el tiempo estamos bombardeadas de imágenes virtuales pero cuando encuentras un papel texturizado, hojas viejas, impresiones antiguas, la imagen tiene una calidad muy alta y cuenta una historia, me gusta mucho eso, el papel, darle el valor a cada imagen. Tomé un taller de collage con Detrito que es uno de los creadores de La Sarcófaga, un laboratorio gráfico en Bogotá, desde ahí, la idea que tenía del collage se volvió mucho más grande, empecé a conocer artistas que usan el collage en videos, instalaciones y en elaboración de estructuras. Desde entonces me parece una forma muy rica de explorar la imagen, también lo utilizo en el trabajo con Maleza (Colectivo feminista) porque me permite conectar el feminismo con mis propias búsquedas.
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Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales
Kamila: ¿Cómo es el proceso para crear tus obras?
Natalia: Inicio generalmente sintiendo, explorando, recorriendo, caminando y transitando por algún lugar, concepto, noticia, acontecimiento, etc. Luego me gusta mucho investigar y hablar del tema. Lo converso con mi compañera, amigas y familiares, en las charlas siempre surgen muchas cosas nuevas. Me gusta obsesionarme un poco, escribo sobre el tema, pruebo muchas formas y materias primas. También pienso en el destino de mis piezas o de mi trabajo para tener presente el formato y los materiales. Y, definitivamente, luego de todo eso, soy muy intuitiva e inquieta. Cuando algo me está costando ofrendo velas a mi altar, me alejo de todo y observo a las plantas.
Kamila: ¿De qué manera la emocionalidad actúa como herramienta compositiva para tus obras?
Natalia: La emocionalidad es un detonante de mis procesos artísticos, la intuición también es parte importante y, si estoy en calma, es una gran consejera. A veces una no quiere hacer ciertas cosas y no entiende muy bien por qué, no se siente muy cómoda o contenta con ciertos resultados, procesos y búsquedas. La emocionalidad nos guía, al final se trata de escucharnos con minucia y cariño.
Kamila: Me encantaría saber acerca de los rituales que practicas ¿Cómo influyen en tu producción artística?
Natalia:Realmente mis rituales son muy intuitivos, pero he aprendido a hacerlos con algo de destreza y técnica, como una práctica muy cercana al arte. Un buen ritual puede ser reunirse con las amigas, bailar con la luna, encontrar ritmos internos, ofrendar elementos, tener muy presentes a los símbolos, no ser tan humana, pensarse siendo de muchas especies y en varios cuerpos, visitar a brujas poderosas, tener referentes energéticos, buscar lugares sagrados, descubrir paisajes nuevos, lugares especiales, casas abandonadas, estudiar el tarot.
Kamila: Me parece que toda práctica que hagamos repetitivamente y realicemos con consciencia, se convierte en un ritual, es por eso que me gustaría preguntarte ¿Cómo el arte se convierte en un ritual para ti?
Natalia: El año pasado leí Construcciones de Cuerpos, un texto de Consuelo Pabón. Allí encontré un punto de partida para hablar más concretamente de los rituales y comprenderlos como formas de descolonizar el cuerpo. Los símbolos y actos creadores tienen tanto poder y están cargados de tanta intención que simplemente permiten que pasen cosas. Creo que el ritual es una práctica existencial y para mi hacer arte es absolutamente vital. La ceremonia es un acto creativo, en nuestro presente estas ceremonias nos permiten evacuar, limpiar, refrescar, conectar y estar plenamente. Lo relaciono al instante con mi hacer, me veo haciendo arte como si estuviera en medio de una ceremonia y no quiere decir que sea una práctica elevada, puede ser un elemento también muy cotidiano, común y espontáneo.
Kamila: Considero que tu proceso ha sido profundo y consciente. Me parece que trabajas desde la paciencia, el ritmo propio y el disfrute; además tienes presente la mutación constante de lo que somos. Retomando un poco lo que mencionaste anteriormente acerca de la alquimia y las transformaciones que el mundo tiene y puede presentar, quisiera que habláramos de tu investigación de los pigmentos naturales ¿Cómo fue el camino que te llevó a interesarte por este proceso naturalista?
Natalia: Las plantas están allí desde siempre. Mis padres son tecnólogos agrícolas amantes de los hongos y de las caminatas, me transmitieron el gusto por detenerme y contemplar las plantas. También hace tres años empecé a trabajar con el Banco de la República en múltiples actividades, una de las más interesantes fue hacer un taller para el Museo Quimbaya de Armenia referido a los pigmentos naturales. Me encontré así con un tema gigante del cual casi no había información viva en la actualidad y me enamoré del código y misticismos del color en la naturaleza, los pigmentos naturales, las plantas tintóreas, recetas, objetos, paisajes e historias que giran en torno a estos elementos milenarios. Esto me llevó a pensar en mi trabajo de otra forma, centrando mi atención en la intención y en el proceso.
Lopez, L. Natalia. (2019) Collage. [Libro de artista]. Manizales
Kamila: Me interesa la botánica y todo lo referente. Estoy en el momento de empaparme de ese conocimiento e inquietarme al respecto. Me gustaría preguntarte ¿Cómo describes la relación que existe entre este proceso naturalista y los procesos artísticos experimentales?
Natalia: Tiene mucho que ver porque mi trabajo parte de una conversación con el paisaje directamente, los elementos con los que trabajo son muy vitales. También he pensado en el proceso que tengo con las técnicas artísticas y cómo las utilizo. Me pregunto ¿Cómo estas técnicas tienen un impacto en lo que quiero decir y lo que me rodea?, ¿son coherentes con lo que yo quiero dar a entender? Es muy diferente trabajar con una pintura sin conocer su procedencia a trabajar con pigmentos o tintas de las cuales sí conoces su procedencia y tú misma preparaste. Hacer tintas es un performance, un dibujo en el aire, una aventura; salgo a caminar y recolectar los elementos, los preparo, cocino, fermento, mezclo. Hay todo un ritual para encontrar el color indicado. Esto me ha ayudado a conversar y situarme de otra forma con los territorios y tejer relaciones más sensibles con los mismos. Por medio de rituales es como he ido construyendo ese diálogo entre la experimentación y los pigmentos salvajes.
Kamila: Para finalizar quisiera preguntarte ¿De qué manera los conocimientos ancestrales con respecto a las plantas han ayudado o influenciado tu proyecto de pigmentos naturales?
Natalia: Los conocimientos ancestrales me han influenciado mucho. Los pigmentos salvajes muestran la singularidad de un lugar, su contexto natural y enseñan la sabiduría específica de una comunidad. Hay ciertos grupos poseedores de conocimientos que conocen los depósitos de pigmentos y la producción de pigmentos. En las comunidades artesanas e indígenas, suelen ser las mujeres quienes en gran medida resguardan las recetas y formas en las que se siembran, trabajan, preparan y usan las plantas y sus colores. Los conocimientos ancestrales relacionados a los pigmentos y el color son un magnífico tesoro, patrimonio cultural de cada región. Actualmente me encuentro realizando un trabajo sobre esta temática con un enfoque feminista. La idea es elaborar un libro de artista que funcione a modo de cartilla y que permia recopilar plantas, recetas y conocimientos en torno al tema.
Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | yessica.11819543@ucaldas.edu.co
Figura 1. García, Paula. (2020). Hogar. [Ilustración digital]. Manizales: Cortesía de la artista.
Yessica: ¿Qué concepto manejas en tu obra artística?
Paula: Trabajo la figura femenina, mi figura femenina. Se trata de una propuesta autobiográfica que he venido desarrollando desde el sentir y pensar el cuerpo. Me pregunto ¿Cómo me siento con mi cuerpo?¿Cómo puedo reflejarlo? Me gusta mucho trabajar con colores pastel y colores no naturales, las pieles son verdes, azules, porque me siento fuera de lo común, fuera del canon.
Yessica: Esta forma de representación de tu cuerpo ¿También es una forma de romper con los lineamientos de la academia?
Paula: Sí. Me gusta más como queda el cuerpo, me parece que tiene más expresividad que pintarlo de color piel. En cada uno de los cuadros y dibujos, gracias a los colores, las composiciones y las poses, puedo comunicar muchas cosas, como sentimientos y emociones.
Figura 2. García, Paula. (2020). De la serie Encierros. [Acrílico sobre lienzo]. Manizales: Cortesía de la artista.
Yessica: ¿Por qué decidiste hablar de tu propio cuerpo?
Paula: Cuando comencé la carrera de Artes Plásticas, estuve a la deriva, no sabía qué tema podría abordar. Al principio trabajé sobre la angustia, me preguntaba ¿Por qué me angustio y qué es lo que siento con la angustia? Con el tiempo me di cuenta que me angustio por la manera en que me siento con mi cuerpo y pensé en todos los estigmas sociales que me han implantado desde pequeña. También es mucho más fácil hablar desde las experiencias propias, porque no hay error. Solo yo sé cómo me siento y cómo expresarlo, se trata de un movimiento que va desde lo individual hacia lo colectivo, porque he visto que hay personas que se han sentido identificadas con lo que hago, con lo que dibujo y represento. Esto es muy bonito porque me doy cuenta que no estoy sola con todos esos sentimientos y esos dolores.
Yessica:¿En algún momento sentiste que lo que estabas plasmando en tus cuadros era un mensaje para las chicas que se sienten inseguras consigo mismas?
Paula: Sí, la verdad es muy común que nosotras las mujeres nos sintamos muy inseguras por cualquier cosa. He conocido chicas súper lindas, que no tienen ni un defecto, y resulta que están acomplejadas por otras cosas. Me pregunto ¿Cómo puede? Todos tenemos cuerpos tan diversos, a su manera son perfectos, ¿no? Estamos acomplejadas por esos cánones sociales que nos imponen, nos dicen que tenemos que ser de “x” o “y” manera.
Yessica: Recuerdo que alguna vez vi tus ilustraciones en la Plataforma Feminista de Caldas ¿Cómo fue tu experiencia con ellas?
Figura 3. García, Paula. (2020). Sin título. [Ilustración]. Manizales: Plataforma Feminista de Caldas. Cortesía de la artista.
Paula: Fue una buena experiencia, fue muy chévere conocer esas amigas de lucha, me gusta conocer también tantas chicas centradas en lo que quieren: resistir a un sistema que se ha perpetuado desde hace mucho tiempo.
Yessica: ¿Te consideras una artista feminista?
Paula: Mi trabajo puede ser feminista porque habla sobre el cuerpo y la feminidad desde la visión de una mujer, pero no creo que sea exclusivamente feminista. Entonces, mi trabajo sí puede calar en esa etiqueta, pero tengo problemas con las etiquetas, porque tal vez limitan un poco todo lo que puedo hacer, porque a veces toco temas que no tienen que ver con el feminismo, en esos casos me gusta ser más neutra.
Yessica: Tú me dices que quizá no te gusta encasillar tu obra y lo que haces en el feminismo como tal, sin embargo, ¿en tu diario vivir eres feminista?
Paula: Todavía estoy aprendiendo mucho sobre todos los temas feministas, pero sí, no soporto ningún tipo de machismo y he tratado de cambiar muchos pensamientos que nos implantan desde muy pequeñas. Hay cosas que no creía que fueran machistas y si lo eran, la verdad cambiar todo el pensamiento que nos han inculcado (prácticamente desde que nacemos) es difícil, es una construcción de todos los días.
Yessica: Las activistas feministas han estado más fuertes en los últimos años, interviniendo el espacio urbano con carteles, grafitis, serigrafías, murales y marchas. ¿Piensas que estas manifestaciones artísticas son clave para la transformación social del país?
Paula: Es un tema polémico, hablar de las marchas y no sólo de las feministas sino en cualquier marcha, pero creo que estas acciones son necesarias porque se necesita llamar la atención, no nos han puesto cuidado en tantos años y quieren que sigamos pacíficas. Hay que tumbar los viejos monumentos, la gente es súper hipócrita porque -por ejemplo- con lo que pasó en Estados Unidos, con el caso de Floyd, en las protestas quemaron establecimientos y escuché muchos colombianos apoyando, diciendo: “súper bien, así es que se hace”; pero cuando esto pasa en nuestro país, los involucrados son considerados unos vándalos, se escucha decir: “eso no se hace, esas no son las maneras”.
Figura 5. García, Paula. (2020). Aquelarre. [Ilustración digital]. Manizales: Cortesía de la artista.
Yessica: ¿Por qué en la mayoría de tus ilustraciones retratas tu cuerpo desnudo?
Paula: Creo que el ropaje distrae del mensaje que quiero expresar, antiguamente y ahora la ropa es un símbolo de estatus. El cuerpo desnudo es igualdad, todos nacemos desnudos y nos vamos a ir también desnudos. También es una forma de luchar conmigo misma, la desnudez es algo muy íntimo, se trata del proceso para aceptar mi cuerpo, expresarlo y mostrarlo así al público, un paso bastante grande para mí. Me parece súper diferente cómo nosotras representamos nuestro cuerpo a cómo los hombres generalmente representan el cuerpo femenino, idealizado y con los cánones que ellos quieren. Se trata de ser sinceras con lo que expresamos, es el cuerpo y el cuerpo tiene estos detalles, estas características que no son del canon que siempre se muestra.
Yessica: ¿Consideras que tu propuesta artística se relaciona con el activismo gordx?
Paula: Creo que mi trabajo tiene que ver con el movimiento Body positive, volver canon, volver normativos todos los tipos de cuerpo. Amarse uno mismo es lo que prima y no dejarse llevar por estereotipos. Entonces, gracias a que exploré ese mundo, fue que dije “ah pues como no me voy a querer yo también”, aunque es una lucha constante.
Figura 4. García, Paula. (2020). De la serie Encierros. [Acrílico sobre lienzo]. Manizales: Cortesía de la artista.
Yessica: ¿Sientes que por medio del arte te has liberado de esas presiones sobre tu cuerpo?
Paula: Sí, ha sido catártico, muy liberador. Con los bajones que me dan, tiendo a esconderme, pero por más que uno se esconda, se ve igual. Uno piensa que se esconde, pero no se está escondiendo, todo el mundo lo ve a uno como es. Por eso es muy liberador decirlo a los cuatro vientos: «Sí, soy gorda y me estoy aceptando como soy, porque eso no está mal». Ahora me da un poco menos de vergüenza salir a la calle, maquillarme, hacer lo que yo quiera, porque puedo hacerlo, soy un ser humano y tengo derecho de hacerlo, no tengo que esperar a ser delgada o ser un tipo específico de mujer, para poder hacer las cosas que a mí me gustan. Antes pensaba, no me voy a poder maquillar o vestir así porque estoy gorda, no me va a quedar bien, un montón de bobadas, gracias al arte he logrado aceptarme poco a poco y empezar a mostrarle al mundo que se puede, la evolución que he tenido a través de mi obra me libera bastante. Ahora me veo diferente, me miro en el espejo y no es la tortura que era antes.
Yessica: Además, creo que al pintar tu figura tantas veces, la vas interiorizando y la vas reconociendo más, hasta que llega un punto en que dices la visión que tenía hace tres años es muy diferente a la que tengo ahora y me gusta como me veo.
Paula: Total, me dibujo de memoria, ya sé cuántos rollitos tengo, cuántas estrías. El ejercicio de dibujarme y buscarme en fotos, me enseñó a mirarme, el problema era ese, que no me miraba, me evitaba con la mirada, no quería verme al espejo, no quería ver fotos mías. Ahora de repetir tanto esa misma figura para mí ya es canon, es mi canon porque soy yo.
Yessica: ¿Cuál fue tu primer acercamiento con el bordado y cómo ha sido tu experiencia con ello?
Paula: Todo empieza con mi mamá y mi abuela, ambas son mujeres fuertes y poderosas. Mi abuela sacó adelante a sus nueve hijos con esa profesión y mi mamá lo toma como un hobby, pero hace cosas también muy hermosas y muy brutales, a las dos las admiro mucho. En el 2018, dije “también voy a bordar”, vamos a ver cómo me va. Empecé a aprender y me gustó mucho combinarlo con lo que hago, porque permite un momento de reflexión, el bordar es tan lento, requiere de tanta paciencia que le da a uno para pensar muchas cosas, mientras que uno va insertando y sacando la aguja, tejiendo todo lo que tiene que tejer. También el tejer y el coser es muy simbólico, todos estamos entretejidos en un tejido social, eso es muy hermoso, tejemos conexiones, estamos hechos de tejidos; el cuerpo, los órganos, están hechos de tejidos.
Figura 6. García, Paula. (2020). Retazo a retazo. [Tejido]. Manizales: Cortesía de la artista.
Yessica: Me gustaría saber sobre los referentes que te inspiran, del cine, la pintura, etc.
Paula: Con el tema del cuerpo gordo, Jenny Saville es mi referente top, trabaja el gran formato y los cuerpos no estereotípicos, es muy expresiva la mancha, muy cargada, muy fuerte todo lo que hace. Con el bordado empecé con la mexicana Gimena Romero, ella lleva como diez años investigándolo todo lo que tenga que ver con las artes textiles, también es grabadora. En los primeros trabajos que empecé a hacer me inspiré en Shintaro Kago que trabaja ero guro, lo mismo que Junji Ito. De la cultura popular me gustaba mucho tomar referencias de videos musicales, dentro de estos está Billie Eilish con todo eso de las lágrimas negras y los colores vivos, pero al mismo tiempo todo tan sombrío, me gustaba mucho eso. Uno puede buscar referentes en muchas partes, además de los artistas plásticos, digamos de la música, del cine, de todo.
Yessica: Por último, cuéntame ¿Cómo han sido estos meses de cuarentena y cómo ha influenciado en tu trabajo?
Paula: Con la cuarentena empecé a pintar otra vez, hace dos años no pintaba por una mala experiencia en la universidad. Me encontré en la pintura, al estar encerrados tiene que estar uno con uno mismo, siempre estar en constante conversación, por más que uno se quiera ignorar no se puede, porque siempre va a estar uno ahí. Ahora estoy haciendo un fanzine sobre cómo es la cuarentena, el no hacer nada y el estar todo el tiempo conviviendo con uno mismo, porque digamos al salir me dispersaba y no tenía que pensar en todas esas cosas. También me parece que ya no hay miradas encima de uno, no hay comentarios horribles que a veces le dicen, hay cierta tranquilidad, me gustaría volver a salir pronto, poder irme para el río y poder respirar, pero la he manejado medianamente bien.