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Error 19-13 es un portal que busca fortalecer la producción de crítica de arte y la formación de públicos. Se propone como un estímulo para reconocer las capacidades críticas y la libertad intelectual de estudiantes universitarios, investigadores y escritores en general. Se espera publicar ensayos, críticas, encuentros, manifiestos y textos literarios que se pregunten por las condiciones de producción y circulación de las prácticas artísticas en el circuito del arte regional de los últimos años y sus relaciones con el ámbito nacional e internacional. En este sentido, permite descentralizar la reflexión sobre arte en el país y crear un archivo en web, que aportará a la construcción histórica del arte en nuestras latitudes. Error 19-13, en definitiva, obedece a la necesidad de generar nuevos diálogos y debates, en la esfera pública, que nos permitan pensar las prácticas artísticas contemporáneas, sus interpelaciones a nuestras formas de vida y el lugar del error en los procesos de creación.

WÂWÂ DE MÛ RÛA

El vientre como primer territorio

The womb as my first territory

Por: Sofía Gañán Betancur

Ēbēra Wērā (Territorio ancestral San Lorenzo, Colombia)

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | sofia.ganan10143@ucaldas.edu.co

Figura 1. Gañán, Sofia. (2020). Territorio Ancestral indígena San Lorenzo [Fotografía].

“Creemos que la certeza de existir como pueblos, dentro de unas décadas, depende de la alianza que podamos hacer con aquellos que nos comprendan con el corazón” (Green, 1998, p.6)

Preparar el corazón para observar, sentir, hablar, escuchar, hacer, defender y resistir. Hoy escribo desde las abuelas, las parteras, las sabias y las naciones que habitan en mí. Les escribo desde la inquietud constante que corre por mi sangre y palpita en mis manos, las cuales ofrendan cada palabra a quienes fueron, son y serán. Pero, sobre todo, les escribo desde el corazón. Parece difícil definir el arte desde las memorias ancestrales de quien escribe y habla aquí y ahora. En mi lengua materna no existe una palabra que traduzca el término “arte”, ya que la madre divina nos ha otorgado la bendición de ver, pensar y sentir de manera diferente. Aquello que se llama arte es lo más sublime, mágico y sanador que existe en este plano, al menos desde lo que me han enseñado. Y por ello, estoy agradecida. El arte es un saber heredado de nuestros ancestros que consiste en coexistir con todos los seres vivos y, sobre todo, respetar por completo lo que nos rodea.

Así es como nuestros ancestros han caracterizado este plano terrenal, desde la más mínima hoja hasta las aves del cielo, desde lo más oscuro de esta tierra hasta la luz más radiante de este universo. Por esta razón, lo defendieron hace 500 años y, en el presente, aquellos que quedan continúan haciéndolo. En el futuro lo seguiremos haciendo en honor al territorio, a la vida y a nuestra propia existencia. La resistencia y la determinación de nuestros pasos como pueblos originarios no cesará y siempre defenderemos el espacio que habitamos hasta que el último de nosotros regrese al seno de la madre tierra.

Y para mí, esto es arte. Si algún día no resisto, habré olvidado la esencia de aquellos que me precedieron.

 El Gran Espíritu ha creado un universo dentro de otro universo, paralelamente de forma inexplicable, y a su vez ha dotado al ser humano con la capacidad de generar pensamiento. Esto surge cuando el Gran Espíritu infunde una chispa divina en cada ser. Así como una escultura magistral o una pintura realizada por un artista se considera una obra de arte, al cumplir ciertos parámetros o características dictados por las academias, para nosotros el arte es presenciar el nacimiento de una mañana o el firmamento cuando está por caer la noche, escuchar el canto de un pájaro, el sonido del agua, del aire, de la selva, del rugido de un jaguar, el aleteo de las aves y la visita de nuestros ancestros al ver un colibrí. Cada elemento de su esencia universal es vital para nuestra existencia. Aunque entiendo que para algunos pueda ser considerado un romanticismo o algo sin sentido, para nosotros es sentir con el corazón. El arte contribuye de manera significativa a nuestra comunidad y es fundamental para el buen vivir y la propia esencia de nuestro origen. En su discurso El otro ¿Soy yo?, Abadio Green lo expresa con las siguientes palabras:

Nuestras leyes de origen, nuestro derecho mayor, asumen la responsabilidad con todos los pueblos del mundo, es un derecho de nosotros, para nosotros, para todos. No son leyes subterráneas sino del centro de la tierra, lo que es muy diferente, no son leyes para la cocina, sino que nacen del fogón, que también es muy diferente; no son chiquitas, sino que atienden a los animales y a las hierbas indefensas y eso es diferente. Son leyes para la vida y para después de la vida, porque también hay deberes y derechos de los muertos y con los muertos… El estado afirma que nuestro país es pluriétnico y multicultural y también nosotros, pero creemos que, a pesar de eso, no hablamos de lo mismo, porque no se habla con el corazón. (1998, p.2)

Las danzas, las manualidades y las pinturas sagradas de nuestras Ēbēra Wērā (mujeres Ēbēra), así como los símbolos de protección y equilibrio, son elementos que predominan en nuestros pensamientos y en nuestra vida cotidiana, desde que habitamos este plano adquieren una gran importancia. Los abuelos y abuelas han nacido o, mejor dicho, se les ha otorgado y heredado el poder de curar, de comunicarse con las plantas para sanar, de hablar con los espíritus de las montañas para solicitar protección al territorio, de sentir la fuerza de la madre divina para continuar el camino por más culebrero que fuera y así respetarla, honrarla y cuidarla. También les fue otorgado el arte de ser sanadores, curanderas y curanderos, Taitas, parteras, sabias y sabios. Es por esto que las pinturas y las plantas sagradas son horizonte y claridad para el ser. En cada ceremonia nuestros ancestros nos acompañan, nos guían y nos enseñan. Y precisamente en esos momentos sagrados, puedo decir qué es arte. En ese instante indescriptible que sólo se siente, se contempla, se asimila y queda grabado en la memoria de quienes están presentes. Es magia, y por ello, es arte.

Referencias

Green, A. (1998). El otro soy yo. Periódico de la Defensoría del Pueblo para la Divulgación de los Derechos Humanos. 5 (49), 4-7. https://studylib.es/doc/7296695/el-otro-soy-yo–abadio-green

Cómo citar:

Gañan, S. (2022). Wâwâ de mû rûa. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/07/11/wawa-de-mu-rua/

Fecha de recibido: 21 de junio de 2023 | Fecha de publicación: 11 de julio de 2023

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ISSN: 2711-144

Volver a la tierra. Sobre Ctónica De-Constelaciones y fermentos de Gyna Cruz

Back to earth. About the performance Ctónica De-Constellations and ferments by Gyna Cruz

Por: Juanita Quintanilla Yepes

Estudiante Artes Plásticas | Universidad de Caldas | juanita.quintanilla29631@ucaldas.edu.co

Para regresar a la tierra, a las raíces, la artista nos envuelve en un ambiente oscuro y místico. Nos encontramos rodeados de elementos naturales como hojas secas de piña y plátano, mientras ella se desplaza como un haz de luz, guiándonos en silencio hacia una mesa con utensilios de cocina, comida y una estufa. Allí nos prepara una bebida especial con piña, mientras nos recita relatos y escritos del campo colombiano. Ctónica De-Constelaciones y fermentos es una exploración plástica, sensible y poética que contiene los sentimientos de una artista citadina que se encuentra a sí misma en el campo [1]. Ella se deja atravesar por los sonidos que escucha, por los sabores que prueba y por las historias populares de regiones como El Llano y Cundinamarca.

Mientras nos habla, se desplaza por el espacio jugando con la oscuridad y las luces de un proyector. Se sumerge en sentimientos cuando toma asiento frente a la mesa y aparecen imágenes proyectadas del campo, con personas fumigando, trabajando la tierra. Al principio, escuchamos varias voces y después suenan vallenatos. Finalmente, todo se silencia y solo se escucha el sonido de los grillos y la naturaleza. La artista, sentada en silencio, come piña. Después de unos minutos, se levanta y comienza a cambiar su vestimenta. Se pone un traje de hojas secas que cubre todo su cuerpo, también luce unos cuernos y se amarra manillas con maraquitas en los tobillos. Continúa caminando por el espacio hasta llegar a un punto donde una luz roja la ilumina desde arriba. La artista se agacha, respira intensamente y emite sonidos animales. En la parte trasera, se proyectan diferentes oraciones: “¡Mira mis ojos! ¡Mis ojos tienen fuego! ¡MÍRALOS! En ellos arderás”. Continúa así durante varios minutos hasta que suavemente se desplaza hacia el suelo, para quedar semi-acostada. En el fondo, se escuchan maracas leves y vemos como entra otro personaje, un hombre con pantalón negro, camiseta blanca y sombrero, que rodea a la artista con sus maracas, jugando con el ritmo y la velocidad. La artista se levanta lentamente hasta que ambos quedan frente a frente y comienzan una danza ritual. Ella sigue el ritmo de las maracas con sus pies, golpeándolos en el suelo para hacer sonar las maracas en sus tobillos. Durante la danza giran alrededor de un gran círculo de tierra. Después de unos minutos las maracas se detienen y la artista se dirige a un lado del espacio, se quita los cuernos y las hojas secas, dejándolas reposar en el suelo.

En una pared cercana, un proyector muestra un video de alguien pelando maíz. La artista que permanece estática, mira la pared. Finalmente, se agacha para quitarse las maracas de los tobillos y cambia su atuendo por unos pantalones y una blusa de malla transparente, a la que le cuelga una cola muy larga. Se sienta sobre sus rodillas por unos segundos. Luego, se levanta lentamente y se gira para mirarnos a todos. En el fondo, se puede escuchar música de flautas. La artista vuelve a moverse por el espacio y todas las luces se apagan. Cuando se encienden nuevamente podemos ver a la artista, en el suelo, rodeada de varias luces tenues. Se escuchan sonidos de varios animales y la artista comienza a moverse por todo el espacio con movimientos orgánicos y sutiles. También escuchamos la voz de una mujer que nos habla sobre sus sentires de mujer y un reloj en segundo plano. Luego, hay silencio de nuevo y la artista se va levantando suavemente de su posición en el suelo y comienza a moverse por todo el espacio con una danza ritual al ritmo de los sonidos de los animales. Termina en una posición en el suelo, se quita la cabeza de toro y nos mira.

Para la creación de su obra, Gyna Cruz indaga los cruces y las posibilidades liminales que existen entre la danza, el performance y las artes plásticas. Su trabajo explora procesos de conocimiento y desconocimiento del cuerpo a través del performance, el video y la danza, principalmente. Sus exploraciones la han llevado a establecer relaciones con otros cuerpos orgánicos y a reflexionar sobre cuál es su lugar en el mundo, estableciendo una conexión con la tierra y las plantas, reconociendo las fibras de la piña y del plátano como sus parientes y ancestros.

Una de las características que más llamó mi atención de la artista fue cómo nos lleva suavemente a través de un recorrido de experiencias místicas, despertando nuestra curiosidad en cada momento. Mantenía contacto visual mientras nos recitaba los relatos, su cuerpo fluía al ritmo de las maracas y del juego de luces en el espacio oscuro, nos sorprendía con las sombras de sus delicadas posturas en cada acción. Nos llevó como la brisa en el campo, para luego adentrarnos en los profundos sentimientos de su ser en el reencuentro con la tierra. Su arduo trabajo nos permite apreciar cómo correlaciona elementos como el plátano, la piña, las constelaciones y las estrellas. La imagen de una piña como representación del universo, para mostrarnos cómo crecemos juntos en diferentes florecimientos que, a través de un proceso en espiral, culmina en una piña. Además, desconfigura su cuerpo en las fibras de la hoja del plátano, deconstruyéndose en el acto de escarbar, rasgar y cortar para llegar a la fibra, nos muestra que es hija de las estrellas y el cosmos, Tauro en Venus.

Este trabajo puede servir como un llamado de atención para aquellos que lo aprecien y se cuestionen qué están haciendo para cuidar todo lo que la naturaleza nos provee, y cómo día a día los seres humanos agotamos los frutos de la tierra que ella nos brinda para nuestra subsistencia. La protagonista nos enseña y muestra la profunda dependencia que los seres humanos tenemos con la tierra. Utiliza la naturaleza como vestido, haciendo referencia a la importancia de los alimentos en nuestra vida y sustento. Los sonidos de la naturaleza, como el agua, los animales y el viento, transmiten sensaciones de múltiples matices, formando una gran sinfonía. A través de su performance, podemos visualizar un mundo mágico y sus relatos nos invitan a reencontrarnos con el universo. Incluso hay momentos en los que podemos abstraernos del presente y dejar volar la imaginación hacia mundos paralelos, dejándonos invadir por diferentes sentimientos como la paz, la contemplación o el silencio.


Notas

[1] Ctónica De-Constelaciones y fermentos» es una obra de Gyna Cruz, artista plástica graduada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y magíster interdisciplinaria en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia. Esta obra se presentó en la sección de arte de acción del Sexto Festival Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC), realizado del 19 al 22 de septiembre del 2022, en Manizales, Colombia.

Cómo citar:

Quintanilla, J. (2022). Volver a la tierra. Sobre Ctónica De-Constelaciones y fermentos de Gyna Cruz. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/07/05/volver-a-la-tierra/

Fecha de recibido: 23 de febrero de 2023 | Fecha de publicación: 29 de junio de 2023

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ISSN: 2711-144

NOS ESTÁN MATANDO: DISPUTAS ESTÉTICAS SOBRE LOS MUROS DE LA CIUDAD

They are killing us: aesthetic disputes over city walls

Por: Julian David Malagón Corrales

Magíster en Estética y Creación | Universidad Tecnológica de Pererira | julian.malagonc@gmail.com

Fotografía 1. Sierra, Juan. (2020). Primera pintada del mural «Nos están matando». Pereira, Colombia.

A lo largo de muchos años, en nuestro país, la violencia ha hecho metástasis, arraigándose en el Estado, en las instituciones y en la sociedad. Sin embargo, las comunidades y los ciudadanos sensibles a esta situación rechazan el legado violento y demandan el cese del desprecio a la diversidad, los asesinatos de líderes sociales y la violencia policial. Como respuesta al descontento generado por estas situaciones, a finales de 2020 en la ciudad de Medellín, un grupo de artistas pintó un mural con la frase «Nos están matando». Esta intervención tuvo un gran impacto, ya que refleja una realidad que muchas personas han sufrido pero que no se afronta como sociedad. Siguiendo esta práctica, en la ciudad de Pereira, un grupo de jóvenes acordó encontrarse el sábado 19 de septiembre de 2020 para realizar un mural con la misma frase en los muros de contención del cerro junto al Centro Comercial La 14.

Este muro de contención solía ser intervenido con grafiti de forma regular pero, debido al alto tráfico, las pinturas que se realizan tienden a opacarse y desaparecer [1]. Temprano en la mañana se reunieron jóvenes que querían apoyar la elaboración del mural, llevaron brochas y pintura. Los vecinos aportaron la hidratación para alrededor de 20 personas que se juntaron a pintar en la calle, alzando una voz de denuncia por la violencia que azota sin tregua a nuestro territorio.

La mañana transcurría en aparente calma mientras algunos dibujaban las quince letras en el muro, que abarcaba una extensión de 120 metros de largo por 2,50 metros de alto, otros se encargaban de rellenar las letras con color blanco. Después de un par de horas, las letras estaban listas para recibir los últimos toques y la frase «Nos están matando» se podía leer claramente a gran escala. En ese momento llegó la primera patrulla motorizada de la Policía Nacional y los oficiales de policía exigen que se suspenda la pintada; posteriormente empiezan a llegar más unidades de policía, al medio día eran 7 vehículos de policía buscando impartir comparendos a quienes estaban en la actividad, los jóvenes ante la presión acordaron retirarse del lugar.

Fotografía 2. Sierra, Juan. (2020). Caravana de policías reprimen la acción colectiva sobre el mural. Pereira, Colombia.

Después de que la Policía Nacional intimidara a las personas que estaban pintando, impidiéndoles terminar el mural, surgió un sentimiento de resistencia e indignación tan profundo que los artistas se organizaron y regresaron a finalizar el mural, alrededor de las 4:30 p.m. del mismo día. Mientras los jóvenes llevaban a cabo los últimos detalles una patrulla motorizada llegó al lugar e intentó arrestar a los pintores, quienes lograron evadirlos y continuar con su tarea. Quince minutos más tarde llegó otra patrulla junto con dos camionetas que transportaban dos escuadrones de G.O.E.S (Grupo de Operaciones Especiales de Seguridad). Los jóvenes emprendieron la huida y fueron perseguidos por las patrullas motorizadas, mientras un helicóptero de la policía los asistía desde el aire. Seis jóvenes fueron capturados, amenazados y llevados al cuartel de la policía, donde se les aplicarían comparendos por pintar, los demás jóvenes lograron escapar.

El domingo 20 de octubre, a pesar de las capturas y las persecuciones tanto por tierra como por aire, el mensaje permanecía en su lugar, hasta que un par de obreros llegaron y borraron el enorme letrero con pintura blanca. Los muros de la ciudad se convierten en testigos de los sentimientos más silenciados. En el ámbito público, el poderoso grafiti revela la cruda realidad de la sociedad, pero se encuentra con la molestia de aquellos que se oponen o están en desacuerdo con estas manifestaciones pacíficas que denuncian y desafían el statu quo de la comunidad.

Fotografía 3. Peña, Nicolás. (2020). Momento exacto cuando la alcaldía borra el mural. Pereira, Colombia.

Y así, lo que inicialmente parecía ser una jornada colectiva de muralismo en un lugar olvidado, se transformó en un campo de disputa estética, convirtiéndose en un territorio altamente sensible que generó diversas reacciones en la ciudadanía desde diferentes puntos de vista. Algunos optaron por ignorar estas verdades plasmadas en los muros de la ciudad, mientras que otros decidieron denunciarlas y darles voz. El lunes 21 de octubre estaba programada una marcha pacífica convocada por varios gremios y sectores de la población. Esta manifestación llegó al lugar donde se habían producido los acontecimientos el fin de semana anterior y se detuvo allí durante aproximadamente 30 minutos, tiempo suficiente para que los jóvenes se unieran y volvieran a pintar el letrero.

Fotografía 4. (2020). El mural «Nos están Matando» se pinta por segunda vez en medio de una marcha. Pereira, Colombia.

El mural «Nos están matando» continuaba en pie, denunciando la compleja situación del país y la región. El mensaje se difundió ampliamente a través de las redes sociales, generando diferentes posturas a favor y en contra. Las autoridades de la ciudad de Pereira expresaron su desacuerdo con el mural, argumentaron que este tipo de manifestaciones incitaban a la violencia. Sin embargo, en ningún momento se reconocía la violencia ejercida por la fuerza pública contra jóvenes que solo llevaban brochas y rodillos. El miércoles 23 de octubre, los mismos individuos que habían tapado el mural anterior ya estaban censurando nuevamente la denuncia que latía en aquel muro.

Fotografía 5. Peña, Nicolás. (2020). Segunda pintada del mural «Nos Están Matando». Pereira, Colombia.

En menos de cuatro días, un espacio se convirtió en un escenario de disputa estética, la comunidad intervino el lugar en 5 ocasiones, en una lucha por dominar el terreno simbólico de una de las superficies más sensibles de la ciudad. Esta acción estética de denuncia pacífica nos permite apreciar cómo la calle se convierte en escenario que posibilita el encuentro afectivo de las personas y un medio para narrar los contextos sociales que se viven en ella. Este enorme letrero logró movilizar el capital estético de la ciudad y abrir un espacio para el debate sobre la violencia y la represión. En poco tiempo, en diferentes ciudades del país surgieron tomas colectivas para pintar letreros gigantes y denunciar la terrible ola de violencia social que se abría paso en la sociedad.

Notas

[1] Lamentablemente, en este mismo lugar, en el año 2016, un joven de 18 años perdió la vida mientras realizaba un grafiti en la parte superior del muro, al entrar en contacto con el cableado eléctrico.

Cómo citar:

Malagón, J. (2022). Nos están matando: disputas estéticas sobre los muros de la ciudad. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/06/29/nos-estan-matando/

Fecha de recibido: 23 de febrero de 2023 | Fecha de publicación: 29 de junio de 2023

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ISSN: 2711-144

SOBRE LA ANTROPOFAGIA EN LA PINTURA

On anthropophagy in painting

Por: Isys Cielo Lucero Luna Jiménez

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | isys11818103@ucaldas.edu.co

Figura 1. Jhon James Marín. (s.f.). La vaca feliz. [pintura]. https://jamesmarinv.tumblr.com/post/156282144726/muuuu-by- jhon-james-mar%C3%ADn

«Tupi, or not tupi, that is the question» (De Andrade, 1928)

¿Cómo influye la antropofagia en el arte o en las artes? ¿Búsqueda de identidad artística? Esta búsqueda artística y el gusto por lo estéticamente grotesco, trágico, cruel, salvaje y “hasta inhumano”, me ha llevado a pensar el tema de la antropofagia. Desde manifiestos políticos a manifiestos artísticos, tanto en la pintura, como en la literatura y en la música, la antropofagia se ha visto reflejada en hábitos y diálogos que influyen en los pensamientos de diversas personas, los artistas que componen este texto nos brindan una mirada entorno a la fragilidad del ser. Para no generar mal entendidos, me enfocaré solo en la relación entre la antropofagia y la pintura, donde se pueden reflejar elementos salvajes, agresivos, que invitan a una deglución crítica y conectan con culturas y prácticas alimenticias primigenias de la humanidad.

Pero me remitiré a escritos posteriores a las culturas primitivas de Amerindia y África, parafraseando a Clifford Geertz, la antropofagia: “se trata de integrar diferentes tipos de teorías y conceptos” (Geertz, 2000, p. 42), buscando a través de ideas significativas pero distintas sobre cómo percibir la pintura al relacionarla con la antropofagia. El concepto de antropofagia, puede ser analizado desde una perspectiva etimológica, como afirma,

Anthrōpophagía, es el concepto que se le da al acto de ingerir carne de un humano, actualmente este acto está prohibido, sin embargo, varios pueblos practicaban la antropofagia o el canibalismo […] se conoce que en América algunas culturas practicaban este hábito, como fin de un ritual o fines religiosos, entre estas culturas aborígenes están los aztecas, los guaraníes, los caribes, entre otros. (Pérez Porto & Gardey, 2015)

Sin embargo, la cuestión es de arte, y como observamos en la pieza Muuuu de James Marín (ver figura 1), los tonos, el mensaje y la carne de una vaca evocan otras cuestiones: ¿Acaso, existe diferencia entre el sabor de la carne de una vaca y un humano? Después de todo, la línea es delgada entre comer carne de res y de humano, sin mencionar la paradójica expresión cínica o cruel que puede llegar a tener un artista a la hora de pintar ¿Y si es una expresión de resistencia frente a la crueldad interior? Esto hace que la antropofagia se convierta o tenga un desenlace funesto. También se puede asociar al acto pictórico, con la búsqueda de autenticidad perdida que ya mencionaba Oswald de Andrade (1890-1954) [1]. En efecto, es importante reconocer la diversidad cultural y lo que hace parte de la vida humana, de lo pasado que sigue estando presente. Es decir, comprender algunas premisas históricas, para ponerlas en relación con lo pictórico.

1. DEGLUCIÓN

He reflexionado sobre las formas primitivas de existencia y la relación que encuentro en las obras artísticas, que en su momento reflejaron de forma cruda una realidad, un ejemplo son los grabados del Festín antropofágico de los indios tupinamabá de Theodoro de Bry (1528-1598) o las Pinturas negras de Goya (1746-1828), especialmente en la escena del infanticidio canibal, en la que el dios Saturno (Cronos) se come a uno de sus hijos o incluso en las obras de Francis Bacon (15761-1626), quien es conocido como el pintor de la carne [2]. Entre tanto, desde la búsqueda de una identidad artística, me pregunto por el proceso de creación y sobre qué inspiraba a estos artistas ¿Por qué muestran la muerte, la carne, la preparación o deglución humana? Acaso, es una forma de liberación pictórica, en cuyo interior se conjugan las figuras, los rituales y lo humano, un recorrido interno y externo, una búsqueda en su ser o es solo la trasmisión de la emoción que amenaza en medio de una contienda confusa entre la vida y la muerte, el reflejo de la putrefacción inevitable.

Figura 2. Francisco Goya (1746-1828). Saturn Devouring His Son (from The Black Paintings). [Pintura]. Madrid: Museo del Prado.

En esta búsqueda he decidido reconocer aquellos lugares en los cuales se trabaja con la carne. Entonces, encuentro evidente mi rechazo por la carne (puesto que no consumo carne de res), pero al tiempo me llama la atención el regreso a una espontaneidad primitiva, por tanto, lo pongo en relación con el arte y el tipo de hábitos alimenticios, porque se dice que lo que comemos nos hace, y, pienso que si una persona (sin estar en un estado alterado de conciencia o padecer una enfermedad psiquiátrica) consume carne de res, es posible, que no hemos evolucionado lo suficiente, puesto que conservamos algunas de estas formas primitivas de existencia. Además, si los aborígenes ya realizaban este tipo de actos y si efectivamente nuestra racionalidad nos ha permitido superar esa crueldad primaria (de no ser por los preceptos éticos o morales seguiríamos comiendo carne humana), se infiere que los principios concebidos en una racionalidad de lo pictórico conducen a un rechazo de devorarse a sí mismo, por lo tanto a pintar, sin motivo, «sin ley y sin norma».

Figura 3. Francis Bacon.(1946). DACS 2018/radford.edu/Prudence Cuming Associates Ltd

2. CONTAGIOS

Es una contradicción enigmática, pero observar cómo el arte se adueña de lo monstruoso, lo trágico, lo cruel, me resulta «un tanto» fascinante, además, he descubierto que en la pintura se refleja la identidad de la figuración humana, como afirma, Pereira & Hugo “El arte no se explica. O usted entiende o se identifica” (2014). Entonces el individuo víctima del sistema, busca una identidad como forma de liberación de un estado de angustia y lleva a reflejar lo antropofágico en la pintura (por lo menos no genera actos dantescos como el incluir la carne humana en la dieta alimenticia), por esto es que ese sentir se libera en el arte, en la pintura, especialmente gracias a los pigmentos que facilitan aquella distinción estética que le dan vida a lo inhumano. Por otro lado, cuando la antropofagía se refiere a la apropiación del pasado como cuando se afirma: «solo me interesa lo que no es mío», como en la exposición Talo-Arranz. Los extremeños de la Fundaciò Arranz-BravoAndrade: «Tupi, or not tupi, that is the question”, se pretende determinar y acabar con el mito del caníbal que se apropia del sujeto y se busca reflejar en la pintura lo propio y lo ajeno. Ya lo decía Rimbaud: “Je est un autre”. La identidad es un proceso esquizofrénico en el que, quizás, la mayor alucinación es pensar que podemos existir sin contaminarnos o sin contagiarnos de otros.

3. ACTO CANÍBAL

Como consecuencia de lo expuesto, devorar la fragilidad humana, además de reflexionar sobre nuestra identidad desde un aspecto salvaje, antropofágico, es cuestionar la identidad desde el arte y en especial desde la pintura. Esto nos permite avanzar en nuestra formación integral como individuos interesados en el campo del arte. Uno de los objetivos es entender la antropofagia como un elemento de liberación de percepciones y proponer un enfoque en cuestiones viables, para la existencia de estos artistas y sus obras que comunican las diferentes ideas, en cuyo interior se conjugan las figuras, los rituales y lo humano como recorrido interno y externo de un encuentro o una búsqueda en su ser.

Finalmente, te invito a ser otro, al observar las pinturas, posiblemente a encontrarte. Tal vez, en en el arte pictórico, ser otro es un acto caníbal, puesto que quien devora la pintura puede terminar siendo devorado por ella o por la contingencia del tránsito de esta. Así, cada trazo puede ser masticado y asimilado, si buscamos lo propio en la incorporación de lo ajeno, pero teniendo en cuenta siempre la diferenciación entre lo propio y lo ajeno.

Notas

[1] Según el Diccionario de Mitología Griega y Romana de Grimal: “Dentro de la mitología romana encontramos a Saturno, este fue el dios de la agricultura y la cosecha. Era invocado por los romanos en los tiempos de cosecha para favorecer sus siembras. Es uno de los hijos del dios más antiguo en la mitología romana, Caelus, considerado el cielo y de la diosa Tellus o Cibeles, que representa a la Tierra. Su hermano mayor es llamado Titán en la MItologia Griega”.   “Cronos, en la mitología griega, pertenece a la primera generación de titanes, siendo este el más joven de los descendientes de Gea y Urano. Miembro de una familia numerosa, pues contaba con once hermanos más, ayudó a su madre a liberar a parte de los hermanos que Urano había apresado en un lugar secreto y remoto, estos eran los tres Hectanoquiros”.

Referencias

Grimal, P. (1989). Diccionario de Mitología Griega y Romana. Buenos Aires, México, Barcelona: Paidos

Pérez Porto, J., Gardey, A. (16 de noviembre de 2015). «Antropofagia: Qué es, definición y concepto». Recuperado el 25 de abril de 2023. https://definicion.de/antropofagia/

Geertz, C. (2000). La interpretación de las culturas (Vol. 1). Barcelona: Gedisa.

Cómo citar:

Jimenez, I. (2022). Sobre la antropofagia en la pintura: una búsqueda de identidad artistica. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/04/18/sobre-la-antropofagia/

Fecha de recibido: 18 de febrero de 2022 | Fecha de publicación: 18 de abril de 2023

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

VILLA_DF: LA REIVINDICACIÓN DEL TRAUMA

Villa_df: The vindication of trauma

Por: Catalina Zapata Martínez

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | maria.11712107@ucaldas.edu.co

Figura 1. Villa, D.F. (2020). [Ilustración digital] Recuperado de: https://www.instagram.com/p/Cd6G3wtOLTM/

Me resulta extraño escribir sobre Daniel Felipe Villa, un artista a quien conozco de manera personal, pero creo que su obra es tan buena como para hacer un esfuerzo de opinar sobre el artista y no sobre mi amigo, eso voy a hacer a continuación. Como todos, comenzó sin pretensiones y en la deriva por no saber exactamente quién era dentro de lo que le interesaba, el dibujo, sin un estilo claro, haciendo copias de otros artistas, hasta encontrar el suyo propio. Una época en donde pasó de dibujar niños con cabezas de conejos a personajes con rostros infantilizados y, cuando por fin se hizo uno con el tipo de dibujo que quería hacer, comenzó a pensar seriamente en el concepto: su historia personal, la melancolía, la infancia, la nostalgia y la inocencia.

Al revisar su obra uno se puede dar cuenta de que hay una conexión con la naturaleza que persiste en su trabajo actual, árboles y ramitas saliendo de cráneos abiertos, personajes extraños que solo están existiendo en lo que parecen ser bosques, pájaros con rostros humanos que resultan ser autorretratos (ver figura 1). Cuando le pregunté al respecto me dijo que esto no era más que la representación de que «de algo horrendo podía nacer vida», las ramitas para él son algo puro, la representación del aprendizaje y para mí esto genera un contraste que solo puedo explicar desde mis propios referentes. En un principio creí que la aparición de la naturaleza en su obra tenía que ver con algo relacionado a lo invasivo, pensando en Anticristo de Lars von Trier donde la naturaleza a pesar de ser bella también es aterradora, violenta, oscura e imprevisible, me dio la idea que las ramas creciendo a través de esas cabecitas eran la evidencia de que algo malo estaba abriéndose paso en esos personajes; pero no, resultó que Daniel más que tener una similitud con von Trier la tiene con Andréi Tarkovski, comparte esa idea de que la naturaleza es un lugar de redención y consuelo, lo que realmente se me hace algo muy bello porque parece ser que termina imponiéndose no como algo malvado sino como una sanación necesaria.

Daniel dice que en esta época estaba interesado por una psicología más relacionada con lo espiritual, pero la madurez de su trabajo vino de aterrizar esas ideas para trabajar desde algo más cercano: él mismo y sus traumas. Esto me parece muy acertado y algo con lo que puedo identificarme porque parece ser que al principio todos aquellos que nos interesamos en trabajar a partir de la psicología lo hacemos con ideas muy generales, sin pensar en acercarnos primero a las cosas que realmente nos afligen en nuestra vida. En esta etapa puede evidenciarse que Daniel ya había desarrollado un canon muy propio de su estilo, las figuras infantilizadas comenzaron a ser más realistas hasta el punto de que él podría dibujar a una persona cualquiera conservando sus rasgos a través de dicho estilo y aquí los tumores hicieron su aparición, probablemente una de mis cosas favoritas de su obra. Los tumores representaban en cierto punto la manera en que las ideologías permeaban la vida, antes los veía como una infección, pero esto cambió cuando comenzó a verlos como una parte reprimida de sí mismo que creció de la manera que podía, incluso si tenía que ser de una forma grotesca (ver figura 2), es ahí cuando me pregunté si su trabajo tenía una conexión con el body horror y parece ser que sí. Para explicar esto más ampliamente, el horror corporal es cuando le pasan cosas al cuerpo imposibles de controlar, mutaciones, enfermedades y más, hasta el punto de que el propio cuerpo se transforma en el enemigo, tenía dudas con esto porque en el cine y en novelas gráficas que conozco, he visto y leído cuando un personaje se enfrenta a este evento incontrolable y corrosivo se le muestra sufriendo y en agonía, pero los personajes de Daniel parecen estar realmente en calma a pesar de los tumores que simplemente crecen. Esto, en mi opinión, es porque ya están en esa última etapa donde sólo queda aceptar la infección que se impone a través de la piel, como en La Mosca de Cronenberg, Seth Brundle después de pasar una horrenda transformación no le queda más que fundirse con lo que su cuerpo pasó a ser, un antagonista grotesco y este es Daniel haciéndose uno con su anormalidad, con aquellos traumas aterradores que se hacen paso a través de la mente y la carne.

Figura 2. Villa, D.F. (2020). Valentine’s shit. [Ilustración digital]. Recuperado de: https://www.instagram.com/p/B8kSxEjF4hO/

A partir de ahí es cuando vemos a Daniel usar el trauma como aliado para su creación artística sin llegar a romantizarlo, él puede verse a sí mismo como el monstruo que en algún momento de su vida le dijeron que era y que resultó siendo, pero es que abominación, anomalía o como quieran decirlo para mí, la persona que escribe esto, es un sinónimo de pureza e inocencia porque viene como un insulto de una sociedad asquerosa y enferma que condena todo aquello que no entiende. Daniel logró verlo de la misma forma, abrazar todo lo que lo hace ser horrendo dentro de los estereotipos sociales, con los que ha crecido, dibujándose como un cordero nacido con brazos humanos (ver figura 3), que por cierto en mi opinión así debió ser la oveja de Lamb de Valdimar Johannsson, o como cabezas deformes que no son autorretratos personales, simplemente es él dibujando la humanidad y la ambigüedad moral y física con la que puede identificarse.

Figura 3. Villa, D.F. (2020). 13092020. [Lápiz sobre papel]. Recuperado de: https://www.instagram.com/p/CGX4tv6lQjJ/

Actualmente su proyecto vigente es Ponerse los Calzones (ver figura 4), donde se ve construido a sí mismo por traumas y lo representa a través de la ropa interior que cumple la función de una máscara, que permite el empoderamiento. En este trabajo Daniel pretende reivindicar cosas que en su infancia disfrutaba hacer antes de ser tachado como maricón y es que si, hace años cuando estaba en la escuela se le tachó de marica por tener letra bonita, tejer, no hacer ejercicio, tener colores en la cartuchera, sentarse en el piso y un montón de excusas sin sentidos que encontraron para hacerlo sentir avergonzado de todo aquello que disfrutaba.

Figura 4. Villa, D.F. (2021). Oculto – íntimo – interior. [Lápiz sobre papel]. Recuperado de:  https://www.instagram.com/p/CVBkm07pUJO/

Ahora, con veinticinco años, se toma como trabajo reivindicar la injuria, lo he escuchado múltiples veces llamarse a sí mismo maricón, simplemente porque para él ni siquiera es un insulto y es que sinceramente esta palabra no supone ningún tipo de ataque para alguien que está seguro de quien es, atraído por la parte peyorativa de la sociedad, en sus palabras la parte más glamurosa y yo solo puedo darle la razón. Para mi genuinamente es un acto empoderamiento que Daniel se defina a través de lo que lo hace ser anómalo dentro de la cotidianidad, aquella cotidianidad que realmente es un poso mugriento del que nadie quiere hablar, pero bueno. En conclusión y en simples palabras, me gusta mucho la obra de Daniel porque recopila todo aquello que me interesa y en lo que me siento identificada, cosas grotescas y gente traumada, admiro que siendo tan joven haya encontrado un camino tan claro para saber quién es él como artista y obviamente es algo que solo puede ser consecuencia de la disciplina y el gusto por lo que hace.

Referencias

Bukku qui. (21 de febrero de 2016).  Andrei Tarkovski y Lars von Trier: La naturaleza del autor [Archivo de Vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=DqhCtoZwhHo&t=309s

Cómo citar:

Zapata, C. (2022). Villa_df: La reivindicación del trauma. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/04/12/villa_df-la-reivindicacion-del-trauma/

Fecha de recibido: 13 de junio de 2022 | Fecha de publicación: 12 de abril de 2023

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144