ESE OBJETO ARTÍSTICO LO ESTÁ OBSERVANDO. Entrevista a Sebastián Rivera

The artistic object is observing you. Interview with Sebastián Rivera

Por: Mishell Castaño

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

angie.11613207@ucaldas.edu.co

Figura 1. Rivera, S. (2019). Sin título [Intervención fotográfica]. Manizales. Cortesía del artista

Sebastián Rivera es Magíster en Investigación en Prácticas Artísticas y Visuales de la Universidad de Castilla la Mancha (Cuenca-España), su trabajo de fin de máster se tituló: La ciudad como sistema polifónico de sonidos. También es artista plástico graduado de la Universidad de Caldas, con su trabajo Cuerpos móviles. Su propuesta plástica se desarrolla por medio de pensar la escultura como un objeto que se redefine constantemente por su contexto e interacción con una audiencia, a diferencia de la pieza fija en una galería. Se acerca a la escultura con un tono apacible y emocional. Coser, suturar, añadir y sustraer piezas textiles sobre espacios lumínicos y sonoros le permiten desclasificar todo tipo de categorías e inscribirse en las prácticas del arte contemporáneo.

Mishell: Para comenzar quisiera preguntarle ¿Cómo aborda el proceso creativo?, por ejemplo, ¿Cómo lo hizo en su última exposición?

Sebastián: Los proyectos me llevan más o menos uno dos años, dependiendo, porque toda la obra ha mutado un montón. Empecé con dibujo, luego pasé a la pintura, luego comencé a hacer intervenciones en espacio público, luego regresé a la obra de sala y cada uno de esos procesos me ha llevado a distintas formas de abordar los materiales o los temas que he tratado. La última exposición es un proceso que lleva dos años, en el que comencé a trabajar con un colectivo artístico que se llama Perfect usser, que lo conformamos un artista holandés, un artista británico, una artista argentina, un artista estadounidense y yo. Al proyecto se han ido adhiriendo otros artistas, poco a poco, porque la idea que queremos es que en cada uno de los continentes haya por lo menos un artista que esté colaborando en este proceso. El proyecto se desarrolla vía web, se trata de generar spam por web, jugando con la acción de invadir las redes sociales de imágenes, yo trabajo desde desde mi Instagram, ellos desde sus Facebook, estamos todo el tiempo generando contenido como si fuéramos usuarios perfectos.

Mishell: ¿Algún elemento común en sus obras?

Sebastián: Como estoy jugando con las redes sociales y como parte de ese proceso artístico con los colectivos, con Perfect usser y otro que se llama Co-Meta, consiste en hibridar el mundo digital con los procesos análogos como el dibujo, lo pictórico y unos objetos que también confecciono. Entonces esa hibridación hila un poco las últimas exposiciones que he hecho, también ha sido el elemento ojo, ese pan óptico, como el que todo lo ve, una obra que lo está viendo a uno. Poner también en situación de ser observadas a las personas que van a una exposición a observar, ese objeto artístico lo está observando también. Se trata de un juego como el que tenemos con el dispositivo móvil, que siempre está devolviendo y sosteniendo la mirada al usuario, cuando subes historias, contenido.

Figura 3. Rivera, S. (2019). Sin título [Instalación]. Manizales. Cortesía del artista.

Mishell: ¿Cómo comienza su proceso? ¿Qué facetas toma su obra desde lo plástico?

Sebastián: Empiezan llevadas por la intuición, ir haciendo y haciendo, casi siempre partiendo del dibujo e intuitivamente van sucediendo cosas, se me vienen ideas, que terminan trasladándose a elementos pictóricos, escultóricos y después empiezan a convertirse en una cuestión instalativa en el espacio expositivo.

Figura 4. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mishell: ¿Qué busca generar con sus piezas?

Sebastián: Lo que te describía un poco, que la persona que va a ver una pieza se encuentre con que esa pieza le sostiene la mirada. Esto lo lleva a cuestionarse a sí mismo como espectador, el lugar de su ubicación en el espacio expositivo, se trata de crear otra dinámica, la sensación de no ser solo “yo” el que observa sino también ser observado así sea por piezas inmóviles que causan esa trayectoria sensitiva. Lo otro sería que cada una de esas exposiciones está acompañada, generalmente, de sonido, que últimamente ha ido generando otra dinámica, permitiendo un asunto relacional. La exposición como un lugar donde la gente observa piezas fijas, video y al tiempo está escuchando algo de sonido, donde puede intervenir eventualmente en el sonido en una relación directa entre el espectador y la obra. Tomando distancia de ese convencionalismo de la sala de exposición donde el espectador está alejando de la obra, sino permitiendo que se sienta inmerso en ella.

Figura 5. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mishell: ¿Tiene alguna metodología para su proceso creativo?

Sebastián: Tengo varias, como te decía ahorita, parto del dibujo, el proceso es un poco experimental. También puedo escribir alguna cosa en el proceso, elaboro imágenes acompañadas de letras, me propongo contextualizar los contenidos de la misma obra, partir de mucha información: lecturas, pelis, música, una cantidad de cosas que se van convirtiendo en una suerte de amalgama, luego empieza el proceso de edición y se van generando las piezas que hago.

Mishell: ¿Qué insertaría y qué eliminaría del sistema artístico?

Sebastián: El proyecto Museo modulable es un poco eso, explora la posibilidad de descentralizar tanto la sala de exposición de la institución, sacarla del lugar, hacía afuera, hacer que llegue a lugares donde es necesario que llegue, personas apartadas. No estoy hablando de casas de la cultura, porque ellas funcionan también con la misma dinámica, es un proceso que sea independiente desde cada ciudad, cada pueblo, que funcione bajo una autonomía total en cuanto a posibilidades de creación con la comunidad y formación de público. Un proyecto que, por ejemplo, genere otras lecturas, otras maneras de educar el público para ver el arte, este tipo de dinámicas son las que insertaría en el sistema artístico.

En Francia, tienen el FRAC, que es el fondo regional de arte contemporáneo y es un proceso que ellos hicieron de descentralización del arte en París. Lo llevaron a todas las ciudades de Francia, son unos edificios increíbles, con unas infraestructuras increíbles y presupuestos increíbles. El ayuntamiento los financia, pero todos los eventos del FRAC son independientes, ninguno está conectado a otro, cada quien aborda los procesos de residencia, de creación artística, de talleres de forma independiente. Esto permite que se contextualicen los procesos de creación desde cada ciudad, no solo desde el centro, entonces se dan un montón de aperturas tanto para el público como para los artistas de estar más sueltos, tomar distancia de algo que pretenda unificar u homogenizar ideas.

Mischell: ¿Algún referente artístico?

Sebastián: Es difícil porque digamos mi trabajo es muy mass media, tiene mucho que ver con una serie de artistas que han trabajando sobre el glitch y te podría dar mil nombres. El cuento es ir rompiendo la imagen y generar una multiplicidad infinita. Esto va muy ligado a varios conceptos que he estado estudiando, que son la antropología digital, la arquitectura digital, humanismo digital y esas son como las bases de donde parte el proceso creativo de mi última exposición.

Mischell: ¿Cómo fue su primera exposición?

Sebastián: Fue como en segundo semestre del pregrado, fue una locura, en el Museo de Arte de Pereira. Se trató de un proceso que empezó con un dibujo experimental para una entrega final de Dibujo II, todavía muy temeroso de salirme del formato convencional del papel y lo hice sobre una tela con un nombre hermoso, “crema batida”, de dos por dos metros. Empecé a hacer un dibujo y lo delineé con hilo, comencé a cocerlo y cocerlo, el resultado fue increíble, fue una cosa que ni yo me esperaba. Sometí la pieza al jurado que iba a hacer el proceso de selección para la muestra que involucraba profesores y estudiantes de arte en ese entonces, recuerdo que causó como cierto revuelvo entre los jurados porque supuestamente yo estaba muy chiquito y no estaba preparado. Sin embargo, la obra funcionaba y estaba interesante, finalmente alguien decidió a pesar de que el veredicto era no llevarla, empacarla y decir yo la llevo y la pongo duélale a quien le duela, pasó y fue super emocionante ir a ver la obra colgada en un museo.

Mischell: Para finalizar, ¿Puede compartirnos algunas reflexiones sobre la última exposición?

Fue súper impactante, muy política, me parece que es de esas cositas que a veces hago importantes, que tienen un sentido, lo demás es un poco más juego, más suerte, más imaginario, creación de imaginarios tranquilos. A mí me encanta digamos, no crear arte como el de Doris Salcedo ¿Quién dice que si el arte no es comprometido no sirve?¿Cómo vas a limitar a una persona a imaginar mundos posibles? Llevamos en Colombia ya 60 años de conflicto armado y el arte respondiendo a ese conflicto ¿Cuándo vamos a salirnos de este tipo que imaginarios, son cosas que están ahí recalcitrantes? Nos puede dar miedo dar el siguiente paso, como con el proceso de paz, no somos capaz de imaginar algo más allá del hecho de ser una sociedad violenta, nos da terror no serlo, en parte porque la violencia justifica todo: justifica los presidentes que ponemos y la política que manejamos. Hay una conciencia de mi parte como artista sobre donde vivo y de donde vengo, pero creo que uno podría dar el paso y pensar que hay muchas cosas todavía por imaginar, por crear.

Figura 6. Rivera, S. (2019). Sin título [Pintura]. Manizales. Fotografía Nicolás Castro @nicolascastroph

Mi trabajo con el color va muy ligado a esa idea, el color en mis obras es algo que se presenta fuerte, llamativo, es como salir al centro y ver la diversidad de colores de los lugares donde la gente instala sus pequeños tenderetes y objetos. El arte colombiano, en general, es a blanco y negro, simplemente porque no hemos podido salirnos de este tema, un tema al que no sabemos cómo responder. A veces el color genera ese choque en la sala de exposición, solemos pensar que si es en blanco y negro es más introspectivo, el color llamativo no deja de ser algo serio, el color es serio.

Como citar:
Castaño, M. (2019). Ese objeto artístico lo está observando. Entrevista a Sebastián Rivera. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/30/ese-objeto-artistico-lo-esta-observando/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 30 de Julio de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

EL ARTE MÁS QUE PRODUCIR OBJETOS CREA LAZOS. Entrevista a Jennifer Rubio

Art creates relationships rather than producing objects. Interview with Jennifer Rubio

Por: Paula Bernal Roman

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas

paula.11715058@ucaldas.edu.co

Figura 1. Rubio, J. (2018). Cosas de casas, [Escultura]. Armenia: Quinto Salón de aquí. Fotografía de Daniela Loaiza.

Jennifer Rubio es egresada de la Universidad de Caldas, en esta corta entrevista nos abrió las puertas de su intimidad, nos cuenta un poco de su vida y trayectoria artística. Una mujer llena de espiritualidad y sueños.

Paula: ¿Dónde resides actualmente?

Jennifer: Actualmente vivo en la Ciudad de México y me quedaré aquí hasta septiembre. Llegué en abril y el tiempo se ha ido muy rápido, no había vivido en una ciudad tan grande hasta ahora. Todo es con mayor volumen, siempre hay gente en todos lados, a todas horas.

Paula: ¿A qué te dedicas en este momento?

Jennifer: Podría decirse que en este momento, me dedico a esperar… Apliqué a varias convocatorias y ahora espero sus respuestas, mientras tanto trabajo en proyectos personales y de otros: Me encargaron hacer las ilustraciones para el rediseño de una etiqueta de cerveza artesanal y también tengo pendiente la ilustración de dos poemarios.

Paula: ¿Qué querías ser de pequeña?

Jennifer: Mi infancia podría decirse que fue movida; nos mudamos, cuando mi hermana y yo aún éramos pequeñas, de Bogotá a Ecuador. Ahí crecimos y aprendimos a montar bicicleta. Al comienzo vivimos en Quito, la capital y luego nos mudamos a las afueras a un lugar llamado Sangolquí. Todavía recuerdo la dirección, Teniente Hugo Ortiz y Cazadores de los Ríos, casa #2.

Disfruté mi infancia, inventábamos juegos con mi hermana y mis padres siempre nos llevaron a conocer lugares nuevos, esa es la ventaja de Ecuador, es pequeño y puedes recorrerlo con facilidad. Cuando era pequeña recuerdo que quería ser cantante, me grababa cantando sobre los casetes de mi mamá y los que nos enviaba mi tía con canciones infantiles.

Paula: ¿A qué edad supiste que querías ser artista plástica y cómo lo supiste?

Jennifer: Eso realmente ocurrió hace poco, yo no quería estudiar artes, yo solo quería una carrera que me enseñara a dibujar, con la idea, que aún sigue vigente, de ilustrar libros. Así que cuando entré a la universidad no tenía muchas expectativas. Solo quería dibujar. Tampoco entendía muy bien las posibilidades que ofrece el arte.

Figura 2. Rubio, J. (2017). Libreta de dibujo[Dibujo]. Manizales.Cortesía de la artista

Ahora soy más consciente de eso, que el arte más que producir objetos, crea lazos. Así que el proceso fue a la inversa, en este caso yo no quería saber nada de “Arte”, y el término de “artista” a veces me suena ostentoso, pero ahora lo veo como mi aliado más que como a un enemigo.

Paula: ¿Fue fácil tu ingreso a estudiar la carrera de artes plásticas?

Jennifer: Podría decirse que sí, el primer filtro cuando te inscribes es el resultado del ICFES, luego en aquel momento había una prueba de aptitud. Hoy creo que también hay una entrevista. Lo que fue más difícil, al menos para mí, fue empezar, creo que hasta quinto semestre logré sentirme cómoda con la carrera, en segundo quise desertar pero no lo hice. Hubo paro y huí. Tampoco entendía la ciudad, me resultaba gris y laberíntica. Cuando me enamoré de Manizales fue más fácil todo, pero pasa mucho, tejes una relación de amor-odio con la carrera.

Paula: ¿Has tenido apoyo de tu familia o ellos deseaban que estudiaras otra carrera?

Jennifer: Sí, desde el inicio hasta el final. Mi madre fue mi apoyo número uno durante el proceso de mi tesis, por ejemplo. Ellos siempre han estado ahí cada vez que he querido tirar la toalla. Tengo ese lujo.

Paula: ¿Cuál fue la materia que más te gustó en la academia y por qué?

Jennifer: Creo que fue “Arte Latinoamericano” con Pedro Rojas, bueno, creo que la mayoría de clases con Pedro son inspiradoras, siempre hace visible esos lazos que genera el arte. Creo que por eso me gustó esa clase.

Paula: ¿Cuál ha sido el trabajo más gratificante que has hecho hasta ahora?

Jennifer: Hay varios, el primero que me dio confianza en lo que hacía, fueron una serie de bordados que hice con la temática del postconflicto.

Hoy creo que es mi tesis Cosas de casa, fue un proceso algo largo, con sus altas y bajas, como todo pero ahora que lo veo en retrospectiva estoy orgullosa de lo que es, una investigación desde el arte sobre el hogar. La defino como un recorrido en la cual investigar fue sinónimo de transitar, volví a las casas en las que he vivido a través de la palabra y el recuerdo. Al final, el resultado de ese trayecto fue un libro.

Paula: ¿Qué técnica te gusta más? Pintura, dibujo, grabado, alguna otra

Jennifer: El dibujo y yo seguimos siendo aliados, entendiendo dibujo como ese rastro que se deja sobre una superficie, ya sea papel, tela… cualquier superficie. El mar dibuja, deja el rastro de las olas sobre la arena. Así que dibujo, a veces con lápiz, a veces con hilo, pero dibujo al final de cuentas.

Paula: ¿Qué haces para mejorar como artista?

Jennifer: Últimamente pienso más en el contenido que en la forma, siento que nuestras acciones repercuten para bien o para mal, en pequeñas y grandes escalas. Así que teniendo en cuenta eso, desde mi trabajo quiero contribuir a generar espacios de empatía y de comunidad, conscientes del momento en el que vivimos.

Paula: ¿Qué te inspira a diario?

Jennifer: Esta respuesta es fácil, lo que pasa a diario. El día a día, la rutina, la mía y la de otros. Afuera en la ventana, a dentro cuando pareciese que no pasa nada.

Paula: Tienes un trabajo llamado: Sobre cosas diminutas. ¿Qué te llevó a explorar este campo?

Jennifer: Creo que todo empezó con un diente de león, y preguntarme por el porqué de su nombre, de camino a la universidad siempre habían muchos, y a veces los recogía y soplaba. Más adelante pregunté a mis amigos en Facebook qué cosas diminutas conocían, y me dieron sus respuestas. Desde niña me han gustado las miniaturas, entre más diminutos más hermosos, creo que está ligado con la cantidad de detalles que pueden tener. Junté esas dos cosas y nació el fanzine.

Paula: ¿Qué piensas de las cosas pequeñas?

Jennifer: A mí siempre me han causado agrado, lo que te decía, esa cercanía que tienen con lo minucioso y detallado, también que tienes que acercar los ojos para verlas. Ese acto me parece importante.

Paula: ¿Qué opinas de la palabra insignificancia, piensas que tiene alguna relación con las cosas pequeñas?

Jennifer: No. Esa palabra está ligada a la importancia que tienen las cosas y que en este caso, algo sea pequeño, para mí, no le resta. Piensa en los átomos, son la partícula más pequeña del universo y aun así lo conforman todo. Así que no las asocio.

Paula: Si pudieras ser otra persona por un día. ¿Quién te gustaría ser?

Jennifer: No lo sé, tal vez no sería una persona sino un animal, un perro para estar feliz siempre o una tortuga marina para estar en el fondo del mar sin miedo a ahogarme.

Paula: ¿Con qué palabras definirías tu vida hasta el momento?

Jennifer: Movimiento e incertidumbre.

Paula: ¿Tienes algún amuleto?

Jennifer: Muchas libretas y animales miniaturas.

Paula: ¿Algún consejo para los nuevos artistas?

Jennifer: Yo también soy nueva artista y mi auto consejo siempre es que sea disciplinada y que no pierda la calma.

Como citar:
Bernal, P. (2019). El arte más que producir objetos crea lazos. Entrevista a Jennifer Rubio. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/21/el-arte-mas-que-producir-objetos-crea-lazos/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 24 de Julio de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

EL OTRO FRENTE EN LA BATALLA ECOLÓGICA: LA SENSIBILIDAD. Entrevista a Pedro Rojas

The other front in the ecological battle: the sensibility. Interview with Pedro Rojas

Por: Leandro Ocampo Morales

Estudiante de Artes Visuales | Universidad del Quindío

leandrocampo4@gmail.com

Figura 1. Rojas, P. & Rojas, C. (2017). Kumanday [videoinstalación]. Medellín: Salón Regional de Artistas. Cortesía de los artistas.

Leandro: Con la intención de tocar el tema de nuestra relación con la naturaleza, he decidido utilizar una cita de Michel Serres del libro El contrato natural:

“Así pues, ¡retorno a la naturaleza! Eso significa: añadir al contrato exclusivamente social el establecimiento de un contrato natural de simbiosis y de reciprocidad, en el que nuestra relación con las cosas abandonaría dominio y posesión por la escucha admirativa, la reciprocidad, la contemplación y el respeto, en el que el conocimiento ya no supondría la propiedad, ni la acción el dominio, ni estas sus resultados o condiciones estercolares. Contrato de armisticio en la guerra objetiva, contrato de simbiosis: el simbionte admite el derecho del anfitrión, mientras que el parasito —nuestro estatuto actual— condena a muerte a aquel que saquea y habita sin tomar conciencia de que en un plazo determinado él mismo se condena a desaparecer.

El parásito se apropia de todo y no da nada; el anfitrión da todo y no toma nada. El derecho de dominio y propiedad se reduce al parasitismo. Por el contrario, el derecho de simbiosis se define por la reciprocidad: el hombre debe devolver a la naturaleza tanto como recibe de ella, convertida ahora en sujeto de derecho.”

Michel Serres, El contrato Natural

Sobre este pensamiento, me pregunto ¿cómo podríamos devolver a la naturaleza eso que nuestra condición parasitaria le ha quitado?

Pedro: La propuesta de Michel Serres hace parte de un pensamiento francés, más o menos contemporáneo, que se relaciona estrechamente con las actuales corrientes ecologistas. Serres se preocupa por pensar nuestra relación con la naturaleza por medio de una metáfora jurídica e institucional. Lo que me parece que señala Serres, en El contrato natural, es una idea sencilla pero que puede parecer utópica. Consiste, básicamente, en sostener que los intereses de los humanos no tienen por qué primar sobre los de la naturaleza. Si tenemos un contrato social que nos permite —en algunos casos de forma explícita y en otros de forma implícita—convivir con los demás, con personas radicalmente distintas, ¿por qué no tener un contrato de esa índole con la naturaleza?

Este pensamiento ha sido causa de debate por distintas razones. Me parece que solucionar nuestros problemas por medio de contratos, no siempre tiene los mejores resultados. Podría mencionar distintas críticas a la corriente de la filosofía política contractualista, pero creo que basta con recordar los escándalos de corrupción que se han hecho tan familiares en nuestras instituciones judiciales y legislativas. Una relación de este tipo con la naturaleza, nos permitiría pensarla “como” un sujeto con derechos; razón por la cual, en ocasiones, se presenta la objeción que sostiene que para que un sujeto tenga derechos también debe tener deberes. Estamos muy acostumbrados a realizar contratos entre nosotros, no es fácil para los humanos tener una relación contractual con otro tipo de seres, mucho menos si consiste en dar sin esperar nada a cambio. En todo caso, quizá no baste con realizar un contrato natural, personalmente no me imagino un panorama en el cual todas nuestras formas de relacionarnos con la naturaleza se puedan “regular” o “legislar”, muchas preguntas quedan abiertas: ¿Cuáles serían las normas “correctas” que nos podrían llevar a solucionar todas las tensiones en la relación humano-naturaleza?, ¿acaso podemos suponer que nosotros, los humanos, tenemos el poder de formular una ley de esa magnitud que no sea modelada por nuestros intereses?, ¿quiénes serían los beneficiarios, el Estado, el sector privado, las comunidades que habitan territorios específicos o los ecosistemas?, ¿quiénes serían los encargados de formularla y hacerla cumplir?

No sugiero que debamos dejar de defender la naturaleza. Pienso, por ejemplo, en los animales, sería muy importante si las luchas —desde el plano jurídico— pueden evitar la tortura y aniquilación a la que los someten las industrias productoras de cárnicos. Sin embargo, no podemos dejar todo en manos de nuestros “juristas”. En Colombia, las empresas multinacionales han saqueado nuestro territorio con impunidad, no podemos olvidar que las políticas estatales avalan prácticas como el fracking, la megaminería, los monocultivos y la ganadería extensiva. En nuestro país, no solo se acaba con la diversidad, sino que se asesina a las personas que defienden su territorio. En la Constitución, existen artículos que abogan por la diversidad e integridad del “ambiente”, sin embargo, nos damos cuenta de que a pesar de que existe la “norma” no se cumple a cabalidad. En ocasiones he pensado que el mundo jurídico se emparenta con las narraciones literarias, su lenguaje está lleno de interpretaciones, ficciones y laberintos. Muchas veces hemos visto como los abogados logran encontrar la forma de justificar lo injustificable, en servicio de los intereses de las multinacionales o del propio estado.

Me parece que se nos olvida que, en términos estrictos, la inserción del humano en la naturaleza es muy problemática. Si uno considera que el humano es parte integral de la naturaleza, tendría que estar pensando en que esas relaciones no siempre van a ser relaciones simbióticas —que es el término que usa Serres— porque el humano también es un ser agresivo, el hombre parasita, en palabras de Serres. Una vez comprendo estas dificultades, me propongo explorar otras formas de pensar nuestra relación con la naturaleza. Allí es donde la estética y el accionar del artista ecologista, me parecen muy importantes. Considero que existe un camino estético, que es otro frente de batalla y que no se reduce al plano jurídico. Ahora bien, creo que cuando uno no tiene una solución a un problema, en términos políticos jurídicos o filosóficos, lo que se requiere en la vida es de creatividad, comprendiendo la creatividad como una práctica indisociable de la libertad y la imaginación. Si uno piensa que las soluciones pueden convertirse eventualmente en problemas, como pasa con la “moda” actual de quererse “reconciliar con la naturaleza”, por medio de prácticas como el turismo masivo, en el que la que la gente busca encuentros directos con la naturaleza y entonces suben a los páramos, pero al mismo tiempo abren caminos, compran propiedades y construyen parqueaderos. La estética tiene un campo de acción, paradójicamente, en un plano más concreto, menos utópico, toma distancia de las ideas mesiánicas y de las leyes abstractas. Tendríamos que revisar ese interés de querer “salvar a la naturaleza”, de posicionarla como una víctima y a nosotros como salvadores. Me parece muy poco probable que podamos “devolverle” lo que le hemos quitado.

Leandro: ¿Cuál es el papel del artista en este contexto?

Pedro: Me parece que los artistas pueden recordarnos que es posible tener una relación más creativa con la naturaleza, sin que por ello tengamos que destruirla. Pienso que el papel del artista, en el contexto de las crisis ambientales, tiene que ver con la manera en que se relaciona con la naturaleza, que no es esencialmente instrumental, sino poética. Salvo pocas excepciones en donde los artistas buscan fórmulas universales, en general se ocupan de problemas concretos que abordan desde la sensibilidad y la creatividad. Los artistas entienden con mayor facilidad lo particular, entienden que la relación que tiene con un árbol es distinta a la que tiene con otro árbol, cada hoja del árbol es distinta y nuestra manera de sentirla depende de un sin número de acontecimientos y accidentes. La creatividad, la libertad y el pensamiento particular me parecen muy importantes, ahora bien, el artista contemporáneo —quizá más que el artista moderno que es del que he estado hablando— explora rutas más directas, puede ser mucho más efectivo, porque no se preocupa tanto por la producción de objetos como de intervenir en las relaciones sociales. Creo que por un descache del arte moderno, en su amor a la libertad, llegó a crear unas obras de arte altamente solipsistas, es decir, unas obras de arte creadas para artistas, cosas que básicamente a nadie le importan y a nadie le interesan excepto al mismo artista o al mercader del arte. En ocasiones me parece que el arte moderno privilegia una forma de subjetividad elitista.

Por otro lado, el arte contemporáneo se especializó en formularnos preguntas muy claras, como ¿cuál es el papel del arte con respecto a la sociedad? o ¿cuál es la manera en que se inserta en dinámicas más amplias que las estéticas, es decir, en dinámicas éticas, políticas o incluso epistemológicas? En mi trabajo de maestría, me interesó el arte contemporáneo que se preocupa por las relaciones sociales, por el trabajo colaborativo, participativo y comunitario, especialmente si se preocupa por crear “relaciones” distintas con la naturaleza. Crear encuentros, lazos, afectos y tensiones. Me gusta pensar y ejercer desde esta perspectiva la práctica artística, me parece un cambio fundamental. El artista durante la modernidad buscó alejarse de la sociedad, no quería tener un oficio servil. El artista contemporáneo puede reinventar las maneras en que se inserta en la misma, en los campos de la cultura, de la política, del conocimiento y de la vida. En definitiva, me interesa crear y pensar en complicidad de artistas que más que buscar la “autonomía” del arte, busquen los diálogos entre saberes, los intersticios de las disciplinas. Artistas que no tienen miedo de comprometerse con el mundo de la vida, con el cuidado de los ecosistemas, con la defensa de la tierra, de este planeta enfermo, como lo llamaba Guy Debord.

Leandro: ¿Cómo podría el ser humano acostumbrado a la inmediatez, lo efímero, el espectáculo, necesitado de estímulos múltiples y acelerados, vincularse profundamente a un tema que a veces parece tan distante y que parece proponer ritmos antagónicos, como el de nuestra relación con la naturaleza?

Pedro: Yo no creo que sea problemático el hecho de que los humanos nos sepamos seres efímeros y pasajeros, no necesitamos tener vidas eternas para comprender los problemas ambientales. Cada día es más necesario comprendernos desde la perspectiva de lo efímero y de lo transitorio, porque nos permite estar conscientes de nuestra mortalidad, de nuestra fragilidad, de la manera en que estamos llegando a destruirnos. El considerarnos en constante cambio no es un factor que nos distancie de la naturaleza y mucho menos un factor que nos aleje de la capacidad de comprenderla; por el contrario, nos emparenta con ella. Cuando nos damos cuenta de que estamos constantemente siendo parte de transformaciones profundas, que somos seres en constante devenir, nos sentimos parte de la naturaleza toda. No podríamos decir que nuestras transformaciones y metamorfosis, son estados de tránsito, como si después fuésemos a llegar a un estado de “normalidad”, porque la normalidad no existe, resulta que nunca paramos de devenir, de cambiar o de mutar, ni siquiera nuestro cuerpo después de la muerte.

Los seguidores del pensamiento filosófico platónico suelen sostener que el mundo sensible, es decir, el mundo que hoy es indisociable de la naturaleza, era un mundo alejado de la verdad, la bondad y la belleza. El mundo sensible no poseía esas cualidades justo porque era efímero y por el hecho de que creían que existía algo metafísico, es decir, algo más allá de la physis, más allá de la naturaleza. Justamente pensarnos como entidades fuera del mundo sensible y del devenir, impide gran parte de la comprensión que podemos tener de la naturaleza. Pienso que es al revés: si nos entendemos como seres finitos, mutables, en constante metamorfosis en constantes hibridaciones y crisis, podemos comprender mejor la naturaleza que si nos entendemos como ángeles o almas extranaturales. Recordemos que esta creencia llega a extremos en distintas filosofías y religiones, recurriendo a actos como la extracción de los colmillos o la castración, buscando con ello tomar distancia de nuestra animalidad. En ese sentido parece ser que la comprensión de la naturaleza hace parte de una jerarquía metafísica mal planteada, en la que la naturaleza está abajo y arriba el espíritu humano, ese dualismo es sumamente problemático.

Ahora bien, la pregunta que realizas apunta en otra dirección, hace referencia a las prácticas del consumo contemporáneo, al espectáculo, la velocidad y la simulación. Como mencioné anteriormente, considero que no existe una receta o una fórmula de accionar frente a esa “distancia” que nos permita vincularnos profundamente con la naturaleza. En mis textos he intentado realizar una crítica de lo que llamo el campo estético del sistema capitalista, el cual es evidente si recordamos que el hiperconsumismo —como diría Lipovetsky— es posible gracias a todo tipo de prácticas individualistas y hedonistas. En otras palabras, no solo produce mercancías diseñadas bajo la lógica de la obsolescencia programada, sino la necesidad de consumir constantemente experiencias satisfactorias. Los mayores problemas ambientales, son problemas que están profundamente relacionados con nuestros “deseos”, con nuestro “placer”, con nuestra “sensibilidad”, pienso que es fundamental un estudio de ese lenguaje estético, para poder crear constantemente formas alternativas de pensar y sentir “placer”, formas que no conduzcan a la destrucción y devastación de la naturaleza de manera directa o indirecta.

Leandro: Uno de mis intereses particulares al considerar otras formas de relación con la naturaleza, es la pregunta por lo local; considerar miradas alternativas a las eurocentristas, partir desde nuestra condición latinoamericana y tocar temas como lo decolonial. Pensar la naturaleza desde una condición tan híbrida y tan desigual como la de Colombia es difícil y urgente. Tomemos este tema de la decolonialidad y del pensamiento latinoamericano, cuénteme cómo ello podría encausarse hacia las estéticas ambientales.

Pedro: Dentro de esta corriente de pensamiento decolonial, podríamos nombrar a algunos autores relevantes, como Enrique Dussel, Aníbal Quijano, en el pensamiento estético son interesantes los trabajos de Walter Mignolo, Boaventura de Sousa y Pedro Pablo Gómez. Quijano, por ejemplo, es fundamental para entender este pensamiento, no se ocupa todo el tiempo del arte, pero acuña un término sumamente importante que es el del buen vivir, este término es tomado del quechua Sumak kawsay y hace referencia a una visión ancestral de la vida. En ese sentido, este pensamiento no nos habla específicamente del arte, sino de la vida y de la sensibilidad. Arturo Escobar también plantea algo sumamente interesante y es el concepto de sentí-pensar. En mi experiencia personal me parecen muy reveladores los textos de Quintín Lame, quien fue un indígena colombiano, muy importante en la creación del cabildo indígena.

El arte debe repensar no solo sus formas de producción y circulación, sino que debe repensar sus periferias, se trata de cuestionar la acumulación de capital simbólico y económico en ciertas capitales o centros del arte. Cuando uno se da cuenta de que existen otras formas de distribución del poder y se puede pensar y sentir el mundo con otras miradas, aparece un campo muy interesante para la estética. Creo importante advertir el cuidado que se debe tener con las reflexiones en torno a este tema, pues se puede caer muy fácil en el error de exotizar a estas comunidades y no llegar a comprenderlas. La xenofobia y el racismo son dos problemas que trata de desmantelar el pensamiento decolonial, mucho más en relación a la práctica artística. Considero que el aporte del pensamiento decolonial a las estéticas ambientales no se reduce a la antropología y a los procesos de etnografía artística. El camino que me interesaría trasegar en mi indagación teórica y creativa es la manera en que el pensamiento decolonial, presenta un espectro diverso de formas de resistencia a la crisis ambiental, en tanto establecimiento de modos de vida alternativos. Los pueblos indígenas nos enseñan que existen otras formas de pensar el poder, otras formas de sentir, de vivir, pero —sobre todo— porque ellos hacen que nos preguntemos más por las prácticas sensibles y menos por el arte.

En lo particular creo que existe un lazo entre el pensamiento decolonial y las estéticas ambientales. Pensemos, por ejemplo, en la justicia indígena, en sus formas de democracia que no son como la nuestra, los pueblos ancestrales nos enseñan a repensar el poder, recuerdo que en una ocasión un indígena me dijo que la persona que ellos consideran autoridad es aquella que conoce mejor la naturaleza, el tema del cuidado de la tierra no utiliza la figura del contrato, siempre racional, sino que parte de la sensibilidad, de la intuición, de la experiencia. En las distribuciones de poder que se generan en distintas comunidades, se nos revelan unas serie de construcciones de mundos que parecen utópicos pero impresionantemente complejos y posibles, en los que existe una relación muy estrecha con la naturaleza, algunos siguen lo que denominan la ley de origen —me refiero a algunos cabildos indígenas en Colombia— las decisiones se toman de acuerdo a sus niveles de relación con la tierra, es decir, el que tiene más comunión con la tierra es el que tiene mayor autoridad en la comunidad; es una idea muy revolucionaria, porque eso quiere decir que la naturaleza tiene una injerencia directa en las decisiones políticas, éticas y epistemológicas. Allí se encuentra un campo importante para la investigación-creación relacionada con la estética ambiental, porque piensa menos el arte y más la sensibilidad.

Cómo citar:
Ocampo, L. (2019). El otro frente en la batalla ecológica: la sensibilidad. Entrevista a Pedro Rojas. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo. 1 (1). Recuperado de: https://portalerror1913.com/2019/07/14/el-otro-frente-en-la-batalla-ecologica/

Fecha de recibido: 15 de Julio de 2019 | Fecha de publicación: 24 de Julio de 2019

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144