SOBRE LA ANTROPOFAGIA EN LA PINTURA

On anthropophagy in painting

Por: Isys Cielo Lucero Luna Jiménez

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | isys11818103@ucaldas.edu.co

Figura 1. Jhon James Marín. (s.f.). La vaca feliz. [pintura]. https://jamesmarinv.tumblr.com/post/156282144726/muuuu-by- jhon-james-mar%C3%ADn

«Tupi, or not tupi, that is the question» (De Andrade, 1928)

¿Cómo influye la antropofagia en el arte o en las artes? ¿Búsqueda de identidad artística? Esta búsqueda artística y el gusto por lo estéticamente grotesco, trágico, cruel, salvaje y “hasta inhumano”, me ha llevado a pensar el tema de la antropofagia. Desde manifiestos políticos a manifiestos artísticos, tanto en la pintura, como en la literatura y en la música, la antropofagia se ha visto reflejada en hábitos y diálogos que influyen en los pensamientos de diversas personas, los artistas que componen este texto nos brindan una mirada entorno a la fragilidad del ser. Para no generar mal entendidos, me enfocaré solo en la relación entre la antropofagia y la pintura, donde se pueden reflejar elementos salvajes, agresivos, que invitan a una deglución crítica y conectan con culturas y prácticas alimenticias primigenias de la humanidad.

Pero me remitiré a escritos posteriores a las culturas primitivas de Amerindia y África, parafraseando a Clifford Geertz, la antropofagia: “se trata de integrar diferentes tipos de teorías y conceptos” (Geertz, 2000, p. 42), buscando a través de ideas significativas pero distintas sobre cómo percibir la pintura al relacionarla con la antropofagia. El concepto de antropofagia, puede ser analizado desde una perspectiva etimológica, como afirma,

Anthrōpophagía, es el concepto que se le da al acto de ingerir carne de un humano, actualmente este acto está prohibido, sin embargo, varios pueblos practicaban la antropofagia o el canibalismo […] se conoce que en América algunas culturas practicaban este hábito, como fin de un ritual o fines religiosos, entre estas culturas aborígenes están los aztecas, los guaraníes, los caribes, entre otros. (Pérez Porto & Gardey, 2015)

Sin embargo, la cuestión es de arte, y como observamos en la pieza Muuuu de James Marín (ver figura 1), los tonos, el mensaje y la carne de una vaca evocan otras cuestiones: ¿Acaso, existe diferencia entre el sabor de la carne de una vaca y un humano? Después de todo, la línea es delgada entre comer carne de res y de humano, sin mencionar la paradójica expresión cínica o cruel que puede llegar a tener un artista a la hora de pintar ¿Y si es una expresión de resistencia frente a la crueldad interior? Esto hace que la antropofagia se convierta o tenga un desenlace funesto. También se puede asociar al acto pictórico, con la búsqueda de autenticidad perdida que ya mencionaba Oswald de Andrade (1890-1954) [1]. En efecto, es importante reconocer la diversidad cultural y lo que hace parte de la vida humana, de lo pasado que sigue estando presente. Es decir, comprender algunas premisas históricas, para ponerlas en relación con lo pictórico.

1. DEGLUCIÓN

He reflexionado sobre las formas primitivas de existencia y la relación que encuentro en las obras artísticas, que en su momento reflejaron de forma cruda una realidad, un ejemplo son los grabados del Festín antropofágico de los indios tupinamabá de Theodoro de Bry (1528-1598) o las Pinturas negras de Goya (1746-1828), especialmente en la escena del infanticidio canibal, en la que el dios Saturno (Cronos) se come a uno de sus hijos o incluso en las obras de Francis Bacon (15761-1626), quien es conocido como el pintor de la carne [2]. Entre tanto, desde la búsqueda de una identidad artística, me pregunto por el proceso de creación y sobre qué inspiraba a estos artistas ¿Por qué muestran la muerte, la carne, la preparación o deglución humana? Acaso, es una forma de liberación pictórica, en cuyo interior se conjugan las figuras, los rituales y lo humano, un recorrido interno y externo, una búsqueda en su ser o es solo la trasmisión de la emoción que amenaza en medio de una contienda confusa entre la vida y la muerte, el reflejo de la putrefacción inevitable.

Figura 2. Francisco Goya (1746-1828). Saturn Devouring His Son (from The Black Paintings). [Pintura]. Madrid: Museo del Prado.

En esta búsqueda he decidido reconocer aquellos lugares en los cuales se trabaja con la carne. Entonces, encuentro evidente mi rechazo por la carne (puesto que no consumo carne de res), pero al tiempo me llama la atención el regreso a una espontaneidad primitiva, por tanto, lo pongo en relación con el arte y el tipo de hábitos alimenticios, porque se dice que lo que comemos nos hace, y, pienso que si una persona (sin estar en un estado alterado de conciencia o padecer una enfermedad psiquiátrica) consume carne de res, es posible, que no hemos evolucionado lo suficiente, puesto que conservamos algunas de estas formas primitivas de existencia. Además, si los aborígenes ya realizaban este tipo de actos y si efectivamente nuestra racionalidad nos ha permitido superar esa crueldad primaria (de no ser por los preceptos éticos o morales seguiríamos comiendo carne humana), se infiere que los principios concebidos en una racionalidad de lo pictórico conducen a un rechazo de devorarse a sí mismo, por lo tanto a pintar, sin motivo, «sin ley y sin norma».

Figura 3. Francis Bacon.(1946). DACS 2018/radford.edu/Prudence Cuming Associates Ltd

2. CONTAGIOS

Es una contradicción enigmática, pero observar cómo el arte se adueña de lo monstruoso, lo trágico, lo cruel, me resulta «un tanto» fascinante, además, he descubierto que en la pintura se refleja la identidad de la figuración humana, como afirma, Pereira & Hugo “El arte no se explica. O usted entiende o se identifica” (2014). Entonces el individuo víctima del sistema, busca una identidad como forma de liberación de un estado de angustia y lleva a reflejar lo antropofágico en la pintura (por lo menos no genera actos dantescos como el incluir la carne humana en la dieta alimenticia), por esto es que ese sentir se libera en el arte, en la pintura, especialmente gracias a los pigmentos que facilitan aquella distinción estética que le dan vida a lo inhumano. Por otro lado, cuando la antropofagía se refiere a la apropiación del pasado como cuando se afirma: «solo me interesa lo que no es mío», como en la exposición Talo-Arranz. Los extremeños de la Fundaciò Arranz-BravoAndrade: «Tupi, or not tupi, that is the question”, se pretende determinar y acabar con el mito del caníbal que se apropia del sujeto y se busca reflejar en la pintura lo propio y lo ajeno. Ya lo decía Rimbaud: “Je est un autre”. La identidad es un proceso esquizofrénico en el que, quizás, la mayor alucinación es pensar que podemos existir sin contaminarnos o sin contagiarnos de otros.

3. ACTO CANÍBAL

Como consecuencia de lo expuesto, devorar la fragilidad humana, además de reflexionar sobre nuestra identidad desde un aspecto salvaje, antropofágico, es cuestionar la identidad desde el arte y en especial desde la pintura. Esto nos permite avanzar en nuestra formación integral como individuos interesados en el campo del arte. Uno de los objetivos es entender la antropofagia como un elemento de liberación de percepciones y proponer un enfoque en cuestiones viables, para la existencia de estos artistas y sus obras que comunican las diferentes ideas, en cuyo interior se conjugan las figuras, los rituales y lo humano como recorrido interno y externo de un encuentro o una búsqueda en su ser.

Finalmente, te invito a ser otro, al observar las pinturas, posiblemente a encontrarte. Tal vez, en en el arte pictórico, ser otro es un acto caníbal, puesto que quien devora la pintura puede terminar siendo devorado por ella o por la contingencia del tránsito de esta. Así, cada trazo puede ser masticado y asimilado, si buscamos lo propio en la incorporación de lo ajeno, pero teniendo en cuenta siempre la diferenciación entre lo propio y lo ajeno.

Notas

[1] Según el Diccionario de Mitología Griega y Romana de Grimal: “Dentro de la mitología romana encontramos a Saturno, este fue el dios de la agricultura y la cosecha. Era invocado por los romanos en los tiempos de cosecha para favorecer sus siembras. Es uno de los hijos del dios más antiguo en la mitología romana, Caelus, considerado el cielo y de la diosa Tellus o Cibeles, que representa a la Tierra. Su hermano mayor es llamado Titán en la MItologia Griega”.   “Cronos, en la mitología griega, pertenece a la primera generación de titanes, siendo este el más joven de los descendientes de Gea y Urano. Miembro de una familia numerosa, pues contaba con once hermanos más, ayudó a su madre a liberar a parte de los hermanos que Urano había apresado en un lugar secreto y remoto, estos eran los tres Hectanoquiros”.

Referencias

Grimal, P. (1989). Diccionario de Mitología Griega y Romana. Buenos Aires, México, Barcelona: Paidos

Pérez Porto, J., Gardey, A. (16 de noviembre de 2015). «Antropofagia: Qué es, definición y concepto». Recuperado el 25 de abril de 2023. https://definicion.de/antropofagia/

Geertz, C. (2000). La interpretación de las culturas (Vol. 1). Barcelona: Gedisa.

Cómo citar:

Jimenez, I. (2022). Sobre la antropofagia en la pintura: una búsqueda de identidad artistica. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/04/18/sobre-la-antropofagia/

Fecha de recibido: 18 de febrero de 2022 | Fecha de publicación: 18 de abril de 2023

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144

VILLA_DF: LA REIVINDICACIÓN DEL TRAUMA

Villa_df: The vindication of trauma

Por: Catalina Zapata Martínez

Estudiante de Artes Plásticas | Universidad de Caldas | maria.11712107@ucaldas.edu.co

Figura 1. Villa, D.F. (2020). [Ilustración digital] Recuperado de: https://www.instagram.com/p/Cd6G3wtOLTM/

Me resulta extraño escribir sobre Daniel Felipe Villa, un artista a quien conozco de manera personal, pero creo que su obra es tan buena como para hacer un esfuerzo de opinar sobre el artista y no sobre mi amigo, eso voy a hacer a continuación. Como todos, comenzó sin pretensiones y en la deriva por no saber exactamente quién era dentro de lo que le interesaba, el dibujo, sin un estilo claro, haciendo copias de otros artistas, hasta encontrar el suyo propio. Una época en donde pasó de dibujar niños con cabezas de conejos a personajes con rostros infantilizados y, cuando por fin se hizo uno con el tipo de dibujo que quería hacer, comenzó a pensar seriamente en el concepto: su historia personal, la melancolía, la infancia, la nostalgia y la inocencia.

Al revisar su obra uno se puede dar cuenta de que hay una conexión con la naturaleza que persiste en su trabajo actual, árboles y ramitas saliendo de cráneos abiertos, personajes extraños que solo están existiendo en lo que parecen ser bosques, pájaros con rostros humanos que resultan ser autorretratos (ver figura 1). Cuando le pregunté al respecto me dijo que esto no era más que la representación de que «de algo horrendo podía nacer vida», las ramitas para él son algo puro, la representación del aprendizaje y para mí esto genera un contraste que solo puedo explicar desde mis propios referentes. En un principio creí que la aparición de la naturaleza en su obra tenía que ver con algo relacionado a lo invasivo, pensando en Anticristo de Lars von Trier donde la naturaleza a pesar de ser bella también es aterradora, violenta, oscura e imprevisible, me dio la idea que las ramas creciendo a través de esas cabecitas eran la evidencia de que algo malo estaba abriéndose paso en esos personajes; pero no, resultó que Daniel más que tener una similitud con von Trier la tiene con Andréi Tarkovski, comparte esa idea de que la naturaleza es un lugar de redención y consuelo, lo que realmente se me hace algo muy bello porque parece ser que termina imponiéndose no como algo malvado sino como una sanación necesaria.

Daniel dice que en esta época estaba interesado por una psicología más relacionada con lo espiritual, pero la madurez de su trabajo vino de aterrizar esas ideas para trabajar desde algo más cercano: él mismo y sus traumas. Esto me parece muy acertado y algo con lo que puedo identificarme porque parece ser que al principio todos aquellos que nos interesamos en trabajar a partir de la psicología lo hacemos con ideas muy generales, sin pensar en acercarnos primero a las cosas que realmente nos afligen en nuestra vida. En esta etapa puede evidenciarse que Daniel ya había desarrollado un canon muy propio de su estilo, las figuras infantilizadas comenzaron a ser más realistas hasta el punto de que él podría dibujar a una persona cualquiera conservando sus rasgos a través de dicho estilo y aquí los tumores hicieron su aparición, probablemente una de mis cosas favoritas de su obra. Los tumores representaban en cierto punto la manera en que las ideologías permeaban la vida, antes los veía como una infección, pero esto cambió cuando comenzó a verlos como una parte reprimida de sí mismo que creció de la manera que podía, incluso si tenía que ser de una forma grotesca (ver figura 2), es ahí cuando me pregunté si su trabajo tenía una conexión con el body horror y parece ser que sí. Para explicar esto más ampliamente, el horror corporal es cuando le pasan cosas al cuerpo imposibles de controlar, mutaciones, enfermedades y más, hasta el punto de que el propio cuerpo se transforma en el enemigo, tenía dudas con esto porque en el cine y en novelas gráficas que conozco, he visto y leído cuando un personaje se enfrenta a este evento incontrolable y corrosivo se le muestra sufriendo y en agonía, pero los personajes de Daniel parecen estar realmente en calma a pesar de los tumores que simplemente crecen. Esto, en mi opinión, es porque ya están en esa última etapa donde sólo queda aceptar la infección que se impone a través de la piel, como en La Mosca de Cronenberg, Seth Brundle después de pasar una horrenda transformación no le queda más que fundirse con lo que su cuerpo pasó a ser, un antagonista grotesco y este es Daniel haciéndose uno con su anormalidad, con aquellos traumas aterradores que se hacen paso a través de la mente y la carne.

Figura 2. Villa, D.F. (2020). Valentine’s shit. [Ilustración digital]. Recuperado de: https://www.instagram.com/p/B8kSxEjF4hO/

A partir de ahí es cuando vemos a Daniel usar el trauma como aliado para su creación artística sin llegar a romantizarlo, él puede verse a sí mismo como el monstruo que en algún momento de su vida le dijeron que era y que resultó siendo, pero es que abominación, anomalía o como quieran decirlo para mí, la persona que escribe esto, es un sinónimo de pureza e inocencia porque viene como un insulto de una sociedad asquerosa y enferma que condena todo aquello que no entiende. Daniel logró verlo de la misma forma, abrazar todo lo que lo hace ser horrendo dentro de los estereotipos sociales, con los que ha crecido, dibujándose como un cordero nacido con brazos humanos (ver figura 3), que por cierto en mi opinión así debió ser la oveja de Lamb de Valdimar Johannsson, o como cabezas deformes que no son autorretratos personales, simplemente es él dibujando la humanidad y la ambigüedad moral y física con la que puede identificarse.

Figura 3. Villa, D.F. (2020). 13092020. [Lápiz sobre papel]. Recuperado de: https://www.instagram.com/p/CGX4tv6lQjJ/

Actualmente su proyecto vigente es Ponerse los Calzones (ver figura 4), donde se ve construido a sí mismo por traumas y lo representa a través de la ropa interior que cumple la función de una máscara, que permite el empoderamiento. En este trabajo Daniel pretende reivindicar cosas que en su infancia disfrutaba hacer antes de ser tachado como maricón y es que si, hace años cuando estaba en la escuela se le tachó de marica por tener letra bonita, tejer, no hacer ejercicio, tener colores en la cartuchera, sentarse en el piso y un montón de excusas sin sentidos que encontraron para hacerlo sentir avergonzado de todo aquello que disfrutaba.

Figura 4. Villa, D.F. (2021). Oculto – íntimo – interior. [Lápiz sobre papel]. Recuperado de:  https://www.instagram.com/p/CVBkm07pUJO/

Ahora, con veinticinco años, se toma como trabajo reivindicar la injuria, lo he escuchado múltiples veces llamarse a sí mismo maricón, simplemente porque para él ni siquiera es un insulto y es que sinceramente esta palabra no supone ningún tipo de ataque para alguien que está seguro de quien es, atraído por la parte peyorativa de la sociedad, en sus palabras la parte más glamurosa y yo solo puedo darle la razón. Para mi genuinamente es un acto empoderamiento que Daniel se defina a través de lo que lo hace ser anómalo dentro de la cotidianidad, aquella cotidianidad que realmente es un poso mugriento del que nadie quiere hablar, pero bueno. En conclusión y en simples palabras, me gusta mucho la obra de Daniel porque recopila todo aquello que me interesa y en lo que me siento identificada, cosas grotescas y gente traumada, admiro que siendo tan joven haya encontrado un camino tan claro para saber quién es él como artista y obviamente es algo que solo puede ser consecuencia de la disciplina y el gusto por lo que hace.

Referencias

Bukku qui. (21 de febrero de 2016).  Andrei Tarkovski y Lars von Trier: La naturaleza del autor [Archivo de Vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=DqhCtoZwhHo&t=309s

Cómo citar:

Zapata, C. (2022). Villa_df: La reivindicación del trauma. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo 4 (6). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2023/04/12/villa_df-la-reivindicacion-del-trauma/

Fecha de recibido: 13 de junio de 2022 | Fecha de publicación: 12 de abril de 2023

Portal Error 19-13. Revista de arte contemporáneo.

ISSN: 2711-144