Amateur artist without fear of anything
Por: Mateo Quintero
Maestro en Artes Plรกsticas | Universidad de Caldas | mateoquintero05@gmail.com

Figura 1. Caro, A. 2016. Colombia – Malboro. 44 Salรณn Nacional de Artistas.
Nunca he puesto mucha atenciรณn cuando estoy enfrente de alguien famoso e importante, siempre apelo a esa idea de que todos hacen popรณ, eso ya los hace ser como la mitad de importantes de lo que pueden ser. Prometo que esto tendrรก sentido cuando desarrolle la idea, igual no es una disculpa, asรญ soy.
Por cosas de la vida y porque siempre he sido mejor actuando que pensando, me presentรฉ a un programa que formaba a personas afines al arte en el marco del 44 Salรณn Nacional de Artistas, para que pudiรฉramos aspirar a ser quienes hicieran el montaje de las exposiciones. Yo, en realidad, pensรฉ -sobretodo porque nunca pienso las cosas de manera positiva- โยกmarica, eso no pasa, eso seguro es para robarse una plata!ยป o cualquier otra cosa que pudiera pensar mi mente revolucionada.
El dรญa menos pensado me llamaron. Al contestar, preguntaron si era Mateo, si me habรญa inscrito, si tenรญa curso de alturas, que si lo bueno, que si lo malo… y, despuรฉs de solucionar un par de asuntos burocrรกticos, terminรฉ detrรกs del telรณn del gran show. Digo ยซgran showยป porque para mรญ, en ese momento, era la exposiciรณn de arte o evento de arte mรกs grande en el que habรญa estado, en la que habรญa imaginado estar. Cuando menos pensรฉ, ya estaba metido en un borolรณ muy fuerte, pero bien, nada malo. Despuรฉs me di cuenta de que nos iban a pagar. Lo loco es que yo ya estuviera adentro de la producciรณn y aรบn no supiera ese detalle. Dije: โah, esto va a ser severoโ, y sรญ, hasta una carta me hicieron para faltar a las clases de la universidad. Si esto fuera televisiรณn la frase serรญa โยกmamรก estoy triunfando!โ.
En las clases de montaje -que suena como algo que no pasarรญa- nos dieron unas lecciones brutales, llenas de tips y conocimientos que solo se aprenden con tiempo haciendo ese oficio, ahรญ los soltaron uno tras otro. En una clase llegรณ Juan Fernando Herrรกn (hรกgase el favor de googlearlo), ese cucho es de los dioses del arte, pero nada, la misma ley: todos hacen popรณ. Preguntas de toda clase y chan con chan, aprendรญ y acabamos el curso, en realidad fueron varias sesiones y llevaron a diferentes personas.
Al mes, mรกs o menos, de acabar las clases de montaje nos llamaron para trabajar montando las obras del SNA. Cuando lleguรฉ, me pusieron a ayudar en la construcciรณn de la obra de Gustavo Toro. Quรฉ man tan bacano: sรบper formal, con un montรณn de cosas inteligentes en la cabeza. Y yo, que lleguรฉ con mi overol de EMAS (la empresa de aseo de la ciudad, lo comprรฉ por dos mil pesos en la galerรญa), amarrado hasta la cintura y dejando ver un peto que habรญa comprado en otro ropero, por menos de lo que valiรณ el overol, con la cรฉlebre frase โA ella le gusta como yo le doyโ, que yo llevaba con orgullo, para que decir que no, si, sรญ.
Lo divertido es que, en ese mundillo, desentonar es una actividad que es mรกs difรญcil cuando se intenta ser singular, que cuando se siguen las lรญneas de lo que llaman normalidad.

Figura 2. Toro, G. 2016. Son las aguas las que hacen la ciudad. 44 Salรณn Nacional de Artistas.
Despuรฉs de ayudar a Gustavo -a quiรฉn, por cierto, le quedรณ muy bello lo que hizo- me pusieron a trabajar (aquรญ es donde comienza la verdadera historia) con el grandรญsimo Antonio Caro. Yo sรฉ que ya mandรฉ la ley de que todos hacemos popรณ y que tales, pero ese cucho es como el Justin Bieber de las artes en Colombia, artista desde joven, irreverente, sagaz, inteligente y manda a comer mierda a cualquiera (la รบltima no es una cualidad que admire pero al cucho le sirviรณ para muchas cosas). Yo no me asustรฉ mucho. Ustedes dirรกn: ยซยกque man tan visajoso!ยป, pero esa regla de que todos hacen popรณ me ha puesto enfrente de muchos que uno dirรญa โยกQUร!โ, en mayรบscula y con muchas E, y la verdad no me intimidรณ.
La obra de Antonio la tenรญan pensada para un morro al frente del Museo de Pereira, ahรญ afuera de un almacรฉn de cadena, cuyo nombre no sรฉ, ni me importa. En ese morro, mรกs mal tenido que cualquier cosa, pondrรญamos la obra de don Antonio. Lo primero que hicimos fue volear guadaรฑa. Yo nunca habรญa prendido una guadaรฑa, pero a mi esas cosas me causan intriga y dije: ยซvenga yo arrancoยป. Los otros parecรญan tampoco haber manejado esa mรกquina asรญ que aceptaron. Ahรญ estuvimos la maricadita de dos dรญas, pelando el morrito (que resultรณ morrote). Cuando ya lo tenรญamos arreglado, todos devastados y cansados, el man que era como el semijefe (el jefe debajo del jefe, que en este caso se llama โasistente de curadurรญaโ), nos dijo que montรกramos la obra. Era un letrero de ยซColombiaยป hecho con la imagen de Marlboro, lo habรญan mandado a hacer gigante. Me acordรฉ de una obra que hice hace un tiempo, que se llama โSi es grande es arteโ, una charla que quizรกs tengamos despuรฉs, para no perder el hilo con don Antonio.
Entonces, se trataba del letrero que dice Colombia y comenzamos por los bordes, pusimos la C y la A. Ahรญ estรกbamos, dividiendo el espacio para ubicar el resto de letras. En realidad no era tan difรญcil poner la obra, lo difรญcil fue pelar el morro. Cuando de un momento a otro, se bajรณ un seรฑor de un taxi, justo enfrente de donde estรกbamos. Medรญa mรกs o menos 1,80 m, el pelo se le alcanzaba a ver como en horizontal, a unos 20 o 30 centรญmetros de la cabeza, entre blanco y gris. Llevaba una mochila de esas arahuacas, esas que traen de la Sierra (ojalรก se la haya comprado a un indรญgena y no a los hijos de Uribe). Gritaba algo que no alcanzรกbamos a escuchar desde donde estรกbamos, yo pensรฉ que estaba celebrando, pero no: el seรฑor que gritaba era Antonio Caro. Yo nunca habรญa escuchado gritar a Antonio Caro, en realidad nunca lo habรญa escuchado. Estaba super ofendido, bravรญsimo, le salรญa fuego por los ojos. Ahรญ detuvimos toda acciรณn: nos quedamos como congelados.
A Antonio le costรณ mรกs o menos veinte minutos llegar hasta donde estรกbamos. Cuando llegรณ, no emitiรณ ni una sola palabra: solo comenzรณ a quitar las letras que ya habรญamos puesto y a guardar las otras. Nosotros, sin preguntar mucho, le ayudamos a quitar las letras y a guardarlas, pero ya sabรญamos que algo trรกgico estaba pasando. No pasรณ nada mรกs y asรญ acabรฉ ese dรญa, sin saber ni que tenรญa que hacer al otro dรญa.
Esa noche recibรญ dos o tres llamadas con indicaciones de ir al morro del museo al dรญa siguiente. Parecรญa que algo serio estaba pasando. Cuando lleguรฉ, al otro dรญa, Antonio estaba esperรกndonos ahรญ parado. No estaba de mal genio o por lo menos no tanto como el dรญa anterior. Cuando el grupo de montaje estuvo completo, comenzamos a trabajar, no sin antes tomar gaseosa que habรญa llevado Antonio, que a diferencia de lo que he escrito hasta ahora, parecรญa un seรฑor bastante bueno y formal: cosas raras de la vida. Montamos las letras en mรกs o menos cuatro horas. Lo hicimos despacio, con calma. Antonio se parรณ al frente del morro desde donde podรญa verlo completo y por el celular nos daba indicaciones: ยซcorra esto, suba estoยป. Asรญ pusimos ese letrero enorme que hacรญa parte del Salรณn Nacional y que -por la relevancia del seรฑor Antonio Caro- era una de las piezas habรญa que ver para decir que se habรญa estado en el Salรณn.

Figura 3. Jess Ar. 2016. Fotografรญa Instalaciรณn Colombia โ Marlboro de Antonio Caro. 44 Salรณn Nacional de Artistas.
Al terminar, volvimos a tomar gaseosa y comimos empanadas. Al parecer, Antonio solo estaba bravo porque habรญamos arrancado sin รฉl y respeto su posiciรณn. Esa obra se montรณ unos dos o tres dรญas antes de darle apertura al Salรณn. El dรญa de la inauguraciรณn, estaba en Pereira la crema de la crema del cรญrculo artรญstico del paรญs, y yo ahรญ, codo a codo con ellos mientras vestรญa mi overol. El peto no, porque se lo habรญa cambiado a Paulo Licona (esta es otra historia que estarรญa muy chimba contar) por la camiseta que llevaba puesta el dรญa que nos conocimos. Uno de los compaรฑeros con los que montรฉ lo de Antonio me buscรณ y me contรณ que Antonio Caro nos estaba buscando, si usted lo ve desde mi perspectiva (que es cansona e irritante) aquรญ el famoso soy yo ยฟno?
Antonio nos querรญa invitar a comer, cenar como รฉl decรญa. Parรฉntesis, lo difรญcil de utilizar el verbo en pasado es que en este momento doy por hecho que Antonio Caro estรก muerto y que en paz descanse el seรฑor del pelo en horizontal. Otra cosa que me gustarรญa anotar es que me gusta mรกs decir parรฉntesis que poner el signo, y por esto: parรฉntesis. Antonio muriรณ el 29 de marzo del 2021, me di cuenta por internet, nunca me ha dado mucho dolor de la muerte, en realidad les guardo un poco de envidia a los que se nos adelantan en el viaje. No hice mucho, pero si lo recordรฉ y me sonreรญ, el cucho en realidad me caรญa muy bien. No voy a volver a decir parรฉntesis, pero… sigamos con la historia.
Todos aceptamos la invitaciรณn ยฟCรณmo no va a querer uno comer con Caro? Yo hasta me imaginรฉ en un restaurante fino, sin el overol, obviamente. Nos dijo que si estรกbamos solos o que si querรญamos llevรกramos a la pareja. Ese Antonio era un bacรกn. Cuando nos encontramos con รฉl, en el centro de la ciudad, nos dijo que ya sabรญa dรณnde รญbamos a comer y emprendiรณ el camino, caminaba rรกpido como con afรกn y cada tanto se detenรญa a mirar cosas como perdido u obnubilado y seguรญa su camino. En un momento parรณ frente de algo que yo podrรญa llamar buffet y ahรญ nos esperรณ. Nosotros no alcanzamos a seguirle el paso, pero le llegamos. En la puerta nos dijo que siempre venรญa a ese lugar, que le encantaba. Ahรญ entendรญ que Antonio Caro tambiรฉn era una persona normal y mejor me cayรณ el seรฑor del pelo en horizontal.
Cuando entramos lo saludaron por su nombre y eso quiere decir que era muy famoso o era cierto que siempre iba a ese lugar. Cada quien cogiรณ su bandeja y se sirviรณ lo que quiso comer. รl estaba adelante de la fila, intentaba hacer recocha y mostrarnos cosas. Nos dijo que comiรฉramos grasita para que no nos callera mal el amarillo, yo pensรฉ que era un simple chiste, pero no: la invitaciรณn incluรญa la previa de la fiesta de inauguraciรณn del Salรณn. En la cena -como decรญa Antonio- hablamos de los temas mรกs normales de la vida, nada de arte y esas banalidades. Hizo chistes buenos y otros malos, se reรญa duro sin importar nada. Eso quiero hacer yo sรญ triunfo en el arte: reรญrme duro, que hijueputas.
Terminamos de comer y nos dijo: ยซvamos al estanco y nos vamos tomando un amarillito mientras llegamos a El Pavoยป. Parรฉntesis: El Pavo es como un cuchitril, un lugar donde la gente va a tomar y a escuchar musiquita, pero este es sรบper retro, sรบper legendario. Lleva toda la vida en el mismo lugar, siendo el mismo, y se convirtiรณ en un centro bohemio. Tiene un aire a los 80ยดs que es tan bueno, tan irreal que resulta mรกgico y mรกs mรกgico saber que รญbamos con Antonio, como en un cuento de Caicedo, vagando por las calles de esa ciudad, con el amarillito -que es bien bravo-, entonados ya todos. Estรกbamos en un momento que se sentรญa fraternal, nada que ver con lo que pensarรญa uno que le iba a pasar con un seรฑor asรญ de importante en un evento asรญ de importante. Ahรญ estaba yo, que si de algo puedo estar seguro es que la vida no es como uno cree que es.

Figura 4. Cortรฉs, C. (s.f.). Fotografรญa Fuente de soda El Pavo. Pereira, Risaralda.
En el pavo Antonio no se sentรณ ni un segundo. El man bailar, bailar no sabรญa, pero al parecer รฉl tampoco sabรญa que no sabรญa y le encantaba. Bailรณ con todo el que pudo una tras otra. Interrumpรญa el baile con una copita de amarillo; muchas veces dijo: โyo vengo por aquรญ por el amarillitoโ y seguรญa en las suyas. Yo, que no bailo, todo huraรฑo me quedรฉ ahรญ sentado mirando la escena que ya -seguro por el amarillito y por lo feliz que estaba- veรญa en un tono ochentero. Que recuerdo. De los mejores que me ha dejado esta rara decisiรณn de hacer vida en el camino artรญstico, que es pantanoso pero gratificante.
No pasรณ mucho mรกs. Nos tomamos dos botellas de amarillo: una en la calle y la otra en El Pavo. Bailamos -o bueno mi novia bailรณ con Antonio Caro- y de ahรญ nos fuimos para la fiesta del Salรณn Nacional. Era en un club de la ciudad, una fiesta muy รฉlite, como uno se imagina que son las fiestas de esa gente del arte, nada que ver con la escena en donde estaba yo. Ahรญ Antonio se perdiรณ, yo creo que saludรณ y se fue, o lo que sea.
Mucho despuรฉs me lo crucรฉ en ArtBo y nos dimos una mirada de compincherรญa antes de un saludo que me da fuerza para decir: yo conocรญ a Antonio Caro, que en mi opiniรณn era un cucho muy bacano, inteligente y jovial. Y sรญ, quizรกs tenรญa un genio muy difรญcil, pero en este mundo con tanta mierda ยฟQuiรฉn no? Yo no puedo decir mucho mรกs y no quiero hablar de por quรฉ es importante la obra de Antonio, ni nada de eso. Creo que si usted llegรณ hasta acรก o ya sabe de รฉl o no le importa, y en los dos casos la cosa estรก bien. Siรฉntase usted, en la cena de esa noche, aquรญ usted no estรก leyendo del artista Antonio Caro sino del seรฑor del pelo en horizontal. Contar esto es, para mรญ, un buen homenaje a Antonio Caro, donde estรฉ las mejores: paz y gratitud.
Notas
[1] Escribรญ esta historia hace 9 aรฑos en el Salรณn Nacional de Artistas del 2016. Tratรฉ de mantener su estilo y forma, porque me parece prudente ser respetuoso con el que era yo en esa รฉpoca, no realicรฉ muchas correcciones al texto inicial.
Como citar:
Quintero, Mateo. (2025). Artista amateur sin miedo a nada. Portal Error 19-13. Revista de arte contemporรกneo 5 (9). Disponible en: https://portal-error-1913.com/2025/10/31/artista-amateur-sin-miedo-a-nada/
Fecha de recibido: 19 de agosto de 2025 | Fecha de publicaciรณn: 31de octubre de 2025



















